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viernes, 28 de agosto de 2009

Alan García y las Relaciones con Chile y Bolivia



Cuando el primer mandatario peruano puso en el tapete las tratativas secretas entre Chile y Bolivia, haciendo hincapié en el tema de la salida al mar del segundo, buscó que nuestros vecinos las suspendieran

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Por César Reyna



El Gobierno peruano ve con mucha preocupación que un antiguo aliado como Bolivia se acerque a Chile. Lo que temen nuestras autoridades es que esas dos naciones profundicen su relación a tal punto que se vuelvan dependientes. Por eso Alan García “boicotea” sus acercamientos revelando supuestos “acuerdos bajo la mesa” para levantar sospecha. Sospecha que por su puesto no cae nada bien en el vecindario porque pone entre la espada y la pared a los gobiernos de Chile y Bolivia.


Si avanzaban las negociones reservadas y Bolivia aceptada una salida limitada al Océano Pacífico, es decir, sin soberanía plena y en un territorio distinto y bastante recortado al que perdió en la guerra, el siguiente paso hubiese sido la integración energética, por la que Bolivia vendería su gas a Chile, además de exportarlo a terceros.


Hace bien el Perú en pedir que se explique en qué consisten los entendimientos alcanzados o negociaciones para que el pueblo boliviano sepa que no van a satisfacerse sus expectativas. En ese sentido ayudan las declaraciones de Sebastián Piñera, el favorito para ganar las elecciones presidenciales chilenas, quien de manera enfática ratificó que un eventual gobierno suyo no cederá ni un milímetro de su territorio a los bolivianos.


El presidente ecuatoriano Rafael Correa, mientras hizo escala en Lima rumbo a la Cumbre de Bariloche en Argentina, expresó que los desacuerdos entre peruanos, bolivianos y chilenos deberían discutirse en el marco de Unasur (Unión Sudamericana de Naciones).


Pese a que la demanda de García no mejora la relación con nuestros vecinos y ha sido duramente criticada por líderes de la oposición locales como el ex presidente Alejandro Toledo y la ex congresista Lourdes Flores Nano, creemos que ha sido oportuna la injerencia peruana pues de esa forma evitamos la formación de un eje Santiago-La Paz.


En estos momentos parece imposible que las conversaciones entre ambos países prosperen pues que se acerca un año electoral. Sólo Evo Morales tendría garantizada su reelección; pero no así la Concertación partidaria que gobierna Chile desde el restablecimiento de la democracia en 1990.



domingo, 23 de agosto de 2009

Alan García cree que Bolivia ya pactó con Chile un acuerdo de salida al mar



Presidente peruano declaró al diario chileno La Tercera que ambos países habrían negociado una cesión territorial (no se sabe bajo qué términos). Por ese motivo Evo Morales no critica a Chile pero sì al Perú

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Por César Reyna



La entrevista que el presidente Alan García ofreció al diario sureño pone nuevamente en el tapete nuestras tirantes relaciones con Bolivia y Chile. Con Chile tenemos dos problemas: un desacuerdo limítrofe en vías de resolverse en La Haya, sobre todo después de que nuestros vecinos aceptaron la jurisdicción de la corte, y la preocupación de una carrera armamentista por las importantes adquisiciones que vienen realizando las FACH (Fuerzas Armadas de Chile).


En los temas económicos y comerciales nuestra relación no podría estar mejor pues recibimos muchas inversiones chilenas y hemos suscrito un Tratado de Libre Comercio que entró en vigencia en marzo de este año. Superado el diferendo marítimo las cosas volverían a normalizarse, aun cuando algunos políticos y ex militares peruanos consideren que puede haber un conflicto armado en el futuro.


En el caso boliviano las perspectivas no parecen halagüeñas ni venturosas pues podríamos tenerlos como vecinos en algunos años si las lecturas del mandatario peruano son correctas. Pese a compartir una cultura similar, sobre todo en el Altiplano, ideológicamente nos ubicamos en las antípodas porque Morales abraza el socialismo étnico (de la raza cobriza u originaria) y el Perú defiende el neoliberalismo.


La posibilidad de “un acuerdo bajo la mesa” entre La Paz y Santiago no sería descabellada ya que explicaría la actitud hostil del presidente boliviano Evo Morales hacia la demanda presentada por Lima sobre la frontera marítima con Chile, según García.


Bolivia resultaría afectada si Chile le cede territorio en la frontera norte y Perú gana en La Haya ya que el espacio entregado tendría menor extensión marítima al que actualmente Chile domina de facto. En ese supuesto compartiríamos la frontera sur con Bolivia, y ya no con Chile, pues los segundos jamás permitirían la desarticulación de su territorio con un enclave boliviano en el medio (1).


Lo que le molestaría al presidente altiplánico sería recibir un mar recortado por el triunfo peruano en el máximo tribunal internacional. La menor extensión de su hipotético mar limitaría el potencial de la industria pesquera que podría establecer, la navegación de embarcaciones mercantes y el dominio de su Marina de Guerra.


Evo Morales no suele enfrentarse verbalmente con las autoridades chilenas porque perdería toda esperanza de superar la mediterraneidad boliviana. Por eso se disculpó inmediatamente con la clase política de ese país cuando dijo que su Gobierno ve con mucha preocupación que la derecha chilena derrote a la Concertación en las próximas elecciones. La intromisión en los asuntos internos de Chile no tuvo mayor repercusión porque Morales reconoció su error.


La salida de Bolivia al mar tendría que ser consultada necesariamente con Perú si va a modificar nuestra frontera. En otras palabras, si Bolivia se convierte en nuestro vecino. El Tratado de 1929, que definió los límites entre Perú y Chile tras la Guerra del Pacífico (1879-1884), establece claramente dicha disposición. Si Chile decide cederle ex territorio peruano nuestro país debe estar de acuerdo. Así que a Bolivia, en teoría, no le convendría tener malos tratos con nosotros pues tendríamos la última en el acuerdo de cesión territorial.


Si el Gobierno boliviano no ha hecho público el pacto mencionado por Garcìa es porque el espacio entregado no sería el que originalmente perdió en la guerra. Lo que recibiría sería, en el mejor de los casos, un enclave sin soberanía y con acceso restringido al mar. El popular candidato presidencial chileno Marco Enríquez-Ominami dijo hace unos meses que se debería dar solución al problema boliviano pero sin ceder soberanía. “Ni un milímetro más de lo que avanzó (en ese sentido) Pinochet”.


La eventual devolución territorial podría ser celebrada y cuestionada a la vez en Bolivia porque no recuperaría la costa arrebatada por Chile, sino una franja territorial por el norte de la ciudad de Arica, limítrofe con Perú (2), similar a lo que ofreció el fallecido dictador chileno en los 70.


El justo reclamo boliviano no sería satisfecho, como no pudo serlo entre 1975 y 1978, perìodo en el que restablecieron relaciones diplomàticas, suspendidas desde 1962, porque la restitución no sería integral, vale decir, equivalente a lo que perdieron en la guerra, y porque Chile impondría varias condiciones que asemejarían el territorio cedido más a una zona franca que a un espacio soberano.



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(1) Bolivia: interpretando a Evo Morales el 01 de junio de 2009. Publicado en Reserva Moral. Link:http://reservamoral3.blogspot.com/2009/06/bolivia-interpretando-evo-morales-por.html


(2) Cabe recordar que la dictadura militar peruana se opuso a la cesión de Pinochet a su par boliviano Hugo Banzer en los 70.


martes, 18 de agosto de 2009

Bolivia difunde spot para defender origen de ‘La Diablada’


El Gobierno boliviano parece llevar hasta las últimas consecuencias la supuesta apropiación de un traje típico inspirado en el baile de La Diablada.


Detrás de los esfuerzos de las autoridades altiplánicas estaría reforzar la identidad boliviana.


Resulta contradictorio que Bolivia reclame la autoría de una manifestación cultural que tiene raíces hispánicas con la que se rinde tributo a la Virgen de la Candelaria.

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Por César Reyna



`La Diablada’ no es una expresión autóctona del Altiplano (1), sino del intercambio cultural o de la globalización iniciada con el descubrimiento de América. Lo que en buena cuenta reivindica Evo Morales y su polémico ministro de Cultura, Pablo Groux, es la exclusividad de una danza, vestimenta y tradición que es fruto de la simbiosis con occidente, al que tanto detesta y condena el primero por haber sometido a los pueblos originarios de América.


También es contradictorio que el presidente boliviano manifieste que no se opone a que nuestra representante en el concurso Miss Universo 2009 use el traje de ‘La Diablada’ siempre y cuando reconozca su origen (2). Al principio, como todos recordarán, la resistencia a que Karen Schwarz utilice la vestimenta era total. El mismo Groux, quien objeta la participación de nuestra reina de belleza en el certamen, reconoció que ‘La Diablada’ es una expresión del Tahuantinsuyo, que no sólo incluía a Bolivia, sino principalmente a Perú, por ser el centro neurálgico de las culturas andinas, y también a Ecuador, Chile y Argentina. Para Groux, si la Miss Perú representaba a la región andina (con el traje de ‘La Diablada’) no habría problema, pero como lo hizo en nombre del Perú debió abstenerse de hacerlo.


En el trasfondo de la discusión con Bolivia, que planea llevar el caso ante La Corte Internacional de Justicia de La Haya “por la apropiación indebida de su patrimonio cultural”, se excluye a los criollos y mestizos peruanos, y también a los de su país, a quienes Morales ve como herederos de los colonizadores españoles. El sesgo racial se desprende de las declaraciones de las autoridades altiplánicas y de sus descabelladas acciones.


No hace mucho, durante el conflicto amazónico peruano, el mandatario boliviano apoyó la resistencia de los pueblos nativos congregados en un evento en Puno. Más que un líder nacional, Morales se considera un líder interétnico cuyo deber es iniciar la segunda independencia de los pueblos originarios. En su lógica las mayorías oprimidas de la región deben restablecer el orden anterior a la llegada de los peninsulares, es decir, apartar del poder y del control del aparato económico a los descendientes de los conquistadores. Su objetivo sería desmontar las estructuras que mantienen la desigualdad y la escasa movilidad social.


Es por eso que ataca constantemente al Perú ya que, a su juicio, se encuentra dominado por la vieja oligarquía rentista que se resiste a los cambios que vienen produciéndose en América Latina. La resistencia peruana al modelo bolivariano-chavista o ‘socialismo del siglo XXI’ es motivo de desencuentros e intercambios verbales entre nuestras autoridades y las bolivianas.


Bolivia prepara marchas y exposiciones alusivas a la reivindicación de ‘La Diablada’ y acaba de difundir un spot en cadenas internacionales como la CNN y Telesur. Nuestro vecino del sureste se declara “plurinacional”, tal como aparece en sus comunicados oficiales y logos en sus páginas web, y sin embargo no es capaz de comprender que la diversidad no un elemento privativo de los bolivianos, sino de toda América Latina.




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(1) Cecilia Bákula, directora del INC, recordó que la comparsa de Diablada más antigua en Puno es la del Barrio del Mañazo y data de 1892, y la de Bolivia es la Gran Tradicional Auténtica Diablada Oruro y data de 1904, ambos con más de un siglo de vida. La funcionaria declaró que el reconocimiento que ha hecho la Unesco de declarar al Carnaval de Oruro como patrimonio inmaterial de la humanidad no da exclusividad a Bolivia sobre el baile de la Diablada.



(2) Cabe recordar que la danza de la Diablada pertenece al conjunto de danzas de diablos que tienen origen en España, donde eran parte de las celebraciones de Corpus Christi. Éstas llegan al Perú -de acuerdo a los cronistas- con la conquista y, a partir del siglo XVIII, ya estaban perfectamente implantadas en distintos puntos de nuestro país.