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jueves, 7 de febrero de 2008

EL DESCRÉDITO EL BANCO MUNDIAL


David Woodward y Andrew Simms (2006) "Growth Isn't Working: the Uneven Distribution of Benefits and Costs from Economic Growth" nef. Ver documento completo (en inglés)

Proyecto Bretton Woods (2007) "Conocimiento en Banca-rota: Evaluación dice que la investigación del Banco Mundial 'no es ni remotamente confiable'". Ver documento completo

BANCO MUNDIAL DE WOLFOWITZ ADMITIÓ PREFERIR ESTABILIZACIÓN QUE REDUCCION DE POBREZA EN 2006

El Banco manipula estudio del crecimiento

News|Bretton Woods Project |30 June 2006 |boletín 51|url
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En las reuniones de primavera de abril 2006, el Banco publicó un documento sobre la política fiscal para el crecimiento, y anunció la creación de una Comisión independiente sobre el tema. Como nota importante, esto marca la primera incursión del Presidente Wolfowitz en la economía del desarrollo.

Sin embargo, la composición de la Comisión sugiere que su propósito es reparar las grietas que se abren más y más en el consenso de Washington, más bien que explorar nuevas formas de pensamiento.

El documento producido conjuntamente por el Banco y el Fondo, admite que los esfuerzos pasados para la estabilización fueron logrados "cortando en forma significativa la formación del capital" a pesar de su posible impacto negativo sobre el crecimiento y la reducción de la pobreza." Un nuevo marco analítico - 'Fiscal space diamonds (Espacio Fiscal de Diamantes)' - mira cómo los gobiernos pueden crear espacio fiscal para el crecimiento. En los cuatro ejes del diamante están: la eficiencia del gasto público, la eficiencia de la renta, el acceso a la ayuda externa y el acceso al crédito.

Este nuevo marco de trabajo está motivado por la necesidad del Banco de aumentar financiación para la infraestructura: 'dura' (transporte, energía) y 'suave' (salud y educación). Esto mataría dos pájaros de un tiro, al permitir mayor inversión para los MDGs y estímulo para los decaídos volúmenes de préstamo del Banco. Desafortunadamente, casi totalmente ausente de la discusión está el papel de las políticas industriales y de inversiones, las cuales son necesarias para estimular el crecimiento y por lo tanto aumentar la renta doméstica.

El laureado Nóbel, Michael Spence, antiguo decano de Stanford Business School, presidirá la Comisión Independiente para el Crecimiento y el Desarrollo, la cual es patrocinada por los gobiernos sueco, holandés y británico y por la Fundación William y Flora Hewlett.

Al tiempo que los veedores del Banco Mundial dan la bienvenida a un nuevo examen de la comprensión que la institución tiene sobre las dinámicas de la economía del desarrollo, la composición de la Comisión sugiere que en realidad no se está haciendo ningún esfuerzo diferente. La llamada comisión independiente está llena de nombres de alto perfil y poder de los círculos políticos, académicos y de negocios. El Profesor Ha-Joon Chang de la Facultad de Economía en la Universidad de Cambridge, expresa su desilusión diciendo: "muchas de las personas en la lista son bien conocidas como defensoras de la línea del Banco Mundial. En la lista no hay nadie que pueda considerarse como un crítico."

La Comisión tendría más legitimidad si hubiera entre sus miembros más personas con opiniones y análisis divergentes sobre cómo ocurre el crecimiento y qué papel juega éste en el desarrollo. A principios de 2006, La Fundación británica New Economics publicó un informe diciendo que entre 1990 y 2001, por cada $100 de crecimiento en los ingresos per capita en el mundo, solo $0.60 contribuyeron a reducir la pobreza por debajo de la línea de $1 al día. "La noción de que el crecimiento de la economía global es la única forma de reducir la pobreza para las personas pobres del mundo," dicen los autores Woodward y Simms, "es la retórica indulgente y de servicio a sí mismos de aquellos que ya disfrutan de la mayor parte de los ingresos del mundo."

A pesar de que la Comisión ya celebró su primera reunión, los términos de referencia no estarán listos sino hasta dentro de un mes. El informe final de la comisión será publicado a finales de 2007, "mientras tanto los expertos producirán documentos sobre una variedad de temas que ayudarán a dar forma a los puntos de vista de la Comisión." Los documentos serán discutidos en dos o tres conferencias "que están siendo planeadas," a las cuales serán invitadas organizaciones de la sociedad civil.

Miembros de la Comisión Independiente para el Crecimiento y el Desarrollo

  • Montek Ahluwalia (India), Deputy Chairman of the Planning Commission.
  • Edmar Bacha (Brazil), Director of the Casa Das Farcas Institute for Economic Policy Studies in Rio de Janeiro, former President of the National Bank for Economic and Social Development.
  • Dr. Boediono (Indonesia), Coordinating Minister for Economic Affairs.
  • Lord John Browne (Great Britain), CEO, British Petroleum.
  • Kemal Dervis (Turkey), Administrator of the United Nations Development Programme, former Minister of Finance of Turkey.
  • Alejandro Foxley, (Chile), Minister of Foreign Affairs.
  • Chok Tong Goh (Singapore), Senior Minister in Cabinet and Chairman of the Monetary Authority of Singapore.
  • Duck Soo Han (Korea), Deputy Prime Minister and Minister of Finance and Economy.
  • Danuta Huebner (Poland), European Commissioner for Regional Policy.
  • Carin Jaemtin (Sweden), Minister for International Development.
  • Pedro Pablo Kuczynski (Peru), Prime Minister.
  • Trevor Manuel (South Africa), Minister of Finance.
  • Mahmoud Mohieldin (Egypt), Minister of Investment.
  • Ngozi N. Okonjo-Iweala (Nigeria), Minister of Finance and Economy.
  • Robert Rubin (USA), Director, Chairman of the Executive Committee and Member of the Office of the Chairman of Citigroup, former Secretary of the US Treasury
  • Robert Solow (USA), Nobel Laureate, Professor Emeritus, Massachusetts Institute of Technology MIT.
  • Michael Spence (USA), Nobel Laureate, Professor Emeritus, Stanford, Chair of the Growth Commission, former Dean of Stanford Graduate Business School.
  • Sir K. Dwight Venner (Saint Kitts and Nevis, West Indies) Governor of the Eastern Caribbean Central Bank.
  • Ernesto Zedillo (Mexico), Director of the Center for the Study of Globalization, former President of Mexico.
  • Xiaochuan Zhou (China), Governor of the People's Bank of China.

Publicada: 30 June 2006, editada por última vez: 15 December 2006

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miércoles, 3 de octubre de 2007

Úlitmas noticias del BBVA sin espacio en la prensa.

MULTINACIONALES:EL SEGUNDO BANCO ESPAÑOL CONSIGUE RESULTADOS HISTÓRICOS GRACIAS A SUS PECULIARES MÉTODOS
El currículum negro del BBVA
Martín Cúneo / Redacción

Compra de voluntades políticas, lavado de dinero, financiamiento de empresas contaminantes o que fabrican armas... el historial del gigante financiero español está repleto de puntos oscuros.

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Desde el año pasado la Segunda División de fútbol español tiene nombre de banco: la Liga BBVA. Las cosas no parecen irle mal al segundo banco español, que se ha convertido en los últimos años en "la primera institución financiera de la región eurolatinoamericana", según afirma la web del BBVA en Venezuela. El reciente éxito del banco debe mucho a América Latina, de donde obtiene el 45% de sus beneficios globales. Es precisamente en esta región donde la distancia entre el banco que gana todos los años premios a la Responsabilidad Social Corporativa y el que denuncian multitud de organizaciones resulta más abismal.

Cuando en 2005 la filial del BBVA en México canceló las cuentas de dos grupos de apoyo zapatistas (Osimech y Enlace Civil), el banco se justificó en el "probable lavado de dinero" realizado a través de esos proyectos. Cuando el BBVA, a través de su filial en Colombia, exigió a la comunidad de paz de San José de Apartadó -imparcial en el conflicto- que retirara su dinero del banco, fue porque "procedía del narcotráfico".

Resulta curioso que por estos dos supuestos, lavado de dinero y relación con el narcotráfico, el BBVA ya había sido investigado en numerosas ocasiones. De hecho, el FBI y la Fiscalía del Estado acusó al banco de utilizar estas mismas prácticas, precisamente, en las adquisiciones de sus filiales de Colombia y México. En la actualidad el BBVA controla el segundo banco de Colombia y el primero de México y ocupa los primeros puestos en otros 14 países de la región, donde es el primer grupo en seguros y planes de pensiones.

La receta
El BBVA descubrió América en 1995. Los mercados financieros desregulados, la falta de competencia, la escasa bancarización de la economía y el atractivo de los bancos públicos con millones de clientes puestos a la venta por los gobiernos neoliberales, convirtieron a América Latina en el nuevo 'El Dorado' financiero para los dos principales bancos españoles. Entre 1997 y 2002, el BBVA invirtió 7.800 millones de dólares en la compra de 34 entidades de toda Latinoamérica. En 2004 ya tenía 23 millones de usuarios y manejaba 106.000 millones de euros procedentes de recursos de clientes.

El caso argentino ejemplifica el modelo de negocio del BBVA. En 2003, la Audiencia Nacional admitió a trámite la denuncia de ahorristas argentinos que habían perdido sus ahorros en la crisis de diciembre de 2001. Acusaban al BBVA de publicidad engañosa "dirigida a crear en la mentalidad de los consumidores argentinos la falsa imagen de que sus ahorros quedaban garantizados por uno de los más solventes bancos del mundo". La denuncia también señala al banco como corresponsable del vaciamiento de fondos con información privilegiada antes del 'corralito'. Numerosos observatorios de multinacionales denuncian la forma en la que se construyó el imperio: compra de voluntades políticas para hacerse con los mercados locales, lavado de dinero, paraísos fiscales, financiación de empresas altamente contaminantes y fabricantes de armamento...

Además de cobrar comisiones diez veces más altas que en España, según el presidente del Banco de México, parte de la rentabilidad del BBVA en la zona se debe a su política laboral. Las denuncias sindicales se amontonan: en Colombia, bonificaciones suculentas a los trabajadores que se salen del rango sindicalizado en donde tienen efecto los convenios colectivos; en Perú, despidos masivos -en especial de personal sindicado-, aumento de la jornada de trabajo sin compensación, deterioro de los sueldos... Ya lo dice su eslogan, "Adelante", sin importar demasiado quién queda atrás.



BBVA Y COMPRA DE VOLUNTADES POLÍTICAS EN LATINOAMÉRICA
David Llistar, miembro del Observatorio de la Deuda en la Globalización

El primero en abrir una investigación sobre el entonces BBV es el FBI estadounidense, en 1999. En 2001 el Banco de España abre otra investigación que poco más tarde será detenida y retomada por lo penal por la Audiencia Nacional española. Mientras el FBI inició su proceso en respuesta a la acusación realizada por el ex subdirector de la filial puertorriqueña del BBV de la que irradiaron buena parte de las operaciones, y a la búsqueda de vínculos con el narcotráfico, el Banco de España lo hizo con ansias de tapar un grave error de supervisión al descubrir que el BBVA había aflorado una gran cantidad de dinero opaco de una de sus filiales en un paraíso fiscal que tenía por objeto negocios también opacos.

A su vez, la Audiencia Nacional y la Fiscalía Anticorrupción españolas iniciarían sus indagaciones a raíz de hurgar en corruptelas ligadas a la Expo 92 de Sevilla que les conducirían al BBV Privanza y a encontrar -por cierta casualidad, según el propio juez Garzón- uno de los hilos de toda una trama internacional.

¿En qué países? Más allá de Colombia, Puerto Rico, España o Panamá, los países involucrados en el megacaso del BBVA serían los paraísos fiscales de las islas de Jersey (Reino Unido), Gran Caimán y Suiza, y en el continente americano tendría implicaciones de diversa gravedad sobre México (Probursa), Perú (Continental), Venezuela (Provincial), los Estados Unidos (Bank of New York), e incluso derivaciones menos documentadas hacia Chile y Cuba. En total, 13 países, una corruptela harto globalizada.

Los principales protagonistas son algunos directivos y altos ejecutivos del BBVA, algunos personajes mafiosos locales, altos dirigentes políticos que reciben apoyos o prebendas económicas del banco, el Secretario de Estado de hacienda español Rodríguez Ponga (Partido Popular), y Nelson Rodríguez, el testimonio protegido motivado por una cierta necesidad de 'abrir el melón' difícil de esclarecer.

La compra irregular del Banco Ganadero, por ejemplo, no fue más que la derivación colombiana de una trama aún más compleja, de distintas puntas, que el BBV habría urdido, según algunas opiniones, para hacerse con el control de algunas plazas bancarias principales en México, Perú, Colombia y Venezuela; para evadir impuestos, en especial al fisco español; para deshacerse 'amistosamente' de algunos directivos que en los distintos procesos de fusión confluirían en el BBVA y que serían incómodos o redundantes en el consejo de administración del grupo. Según la Fiscalía Anticorrupción, el Banco Ganadero fue adquirido en posición preferente por el BBV a personajes asociados al narcotráfico y al paramililtarismo (entre ellos el llamado 'Zar de las Esmeraldas'), a cambio de blanquearles dinero de procedencia irregular.

De forma inexplicable, el juez de la Audiencia Nacional Grande-Marlaska, sustituto de Baltasar Garzón, archivó el caso Probursa en 2001, y en 2005 repitió con la investigación al BBVA por supuesto blanqueo de dinero del narcotráfico y el paramilitarismo (Operación Fidugán), señalando que las diligencias llevadas a cabo hasta entonces "no han ofrecido resultados positivos desde la perspectiva incriminatoria".




LA CAMPAÑA 'BBVA SIN ARMAS' DENUNCIA LA FINANCIACIÓN DE LA GUERRA

Las inversiones explosivas del BBVA
Jordi Calvo Rufanges / Barcelona (Centre Delàs)
El BBVA invierte cifras millonarias en empresas como Indra, Hispasat o Rymsa, que fabrican armamento. Diversas ONG denuncian inversiones en empresas que fabrican bombas clúster o de racimo. El banco lidera las exportaciones de armas italianas
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MIT

Según los datos facilitados por el Centre Delàs en la web de la Campaña BBVA sin armas (www.bbvasinarmas. org), existe un buen número de inversiones del BBVA en empresas productoras de armamento.

En concreto, el BBVA invierte en Hispasat, industria aeronáutica con programas militares; en Indra, una empresa de electrónica que dedica aproximadamente la mitad de su producción a aplicaciones militares (Eurofighter, fragatas F-100, helicópteros Tigre, blindados, misiles); en Ibérica del Espacio, una industria aeronáutica con programas militares; y en RYMSA, que fabrica sistemas de comunicación y radar con aplicación militar. Además, el BBVA invierte en CESCE (Compañía Española de Seguros de Créditos a la Exportación), que hace posible las exportaciones de armas que de otro modo no se materializarían, asegurando estas operaciones, que en caso de impago incluso pueden aumentar la deuda externa del país comprador. En el informe Inversiones explosivas.

Instituciones financieras y municiones clúster, elaborado por la organización belga Netwerk Vlaanderen, se muestra que el BBVA participó en una agrupación internacional de 28 bancos por un préstamo a cinco años de 1.500 millones de euros a Thales, que produce misiles, a través de su filial TDA, algunos de los cuales son municiones clúster. Hizo lo propio, financiando con 25 millones de dólares a través de una agrupación internacional de 30 empresas financieras que proporcionó un crédito a cinco años de 1.700 millones de euros a Raytheon, que produce la Joint Standoff Weapon (JSOW), una bomba que se lanza desde el aire y que tiene algunas variantes de municiones clúster. También financió a EADS, fabricante del avión de combate Eurofighter (de la cual forma parte la empresa española Construcciones Aeronáuticas SA, CASA) a través de una agrupación de 36 bancos que le proporcionaron un crédito a siete años de 3.000 millones de euros, cuando este consorcio tenía participación en TDA en 2005.

Una investigación del Centre Delàs revela que el BBVA es una de las principales entidades financieras de exportaciones de armas italianas. Según datos oficiales del Gobierno italiano, el año 2002 ocupó el primer lugar de la clasificación por volumen de financiación de exportaciones de armas italianas. Además, en 2006 continuó financiando más de 53 millones de euros de armas italianas, incluyendo países que no cumplen con el Código de Conducta de la Unión Europea, como es el caso de Israel.


ATAQUES AL MEDIO AMBIENTE
El BBVA financia a varias empresas involucradas en proyectos con grave impacto sobre el medio. Uno de los proyectos es el de la planta de celulosa que la empresa española Ence empezará a construir en octubre en Conchillas (frontera de Uruguay con Argentina). Una parte de su coste de 930 millones de euros ha sido financiado por el BBVA. La planta, que pretende producir desde 2010 un millón de toneladas de celulosa al año, empleará, según el Centro de Derechos Humanos y Ambiente, un proceso que "resultará en el descargue de monóxido de carbono, dióxido de azufre y dióxido de cloro (...) en el agua y la atmósfera" y generará residuos de plomo, cadmio, cromo y arsénico. Otro megaproyecto, el del Oleoducto de Crudos Pesados (OCP) de Ecuador, que con 503 km. une las concesiones petrolíferas de la Amazonía con el puerto de Esmeraldas y por el que circulan 400.000 barriles de crudo al día, empezó a operar en 2003 a pesar de la oposición de la población. El OCP, en el que participa Repsol y que recibe financiación del BBVA, atraviesa 11 áreas protegidas, en violación del Convenio de Diversidad Biológica y la Western Convention. Según Ecologistas en Acción, durante su construcción se vertieron 22.000 barriles de petróleo que afectaron al agua que abastece a la población de Quito.

También Minera Yanacocha de Perú, acusada de contaminar el agua con cianuro y provocar un vertido de mercurio, recibió 100 millones de dólares del banco a cambio de "derechos" sobre las exportaciones, según el Centro de Investigaciones sobre Empresas Multinacionales. Además de otros proyectos en Latinoamérica, BBVA financiará en EE UU once centrales térmicas de carbón que emitirán 78 millones de toneladas de CO2 al año.

LAS CUENTAS ESCAPAN AL CONTROL DE LAS AUTORIDADES

El BBVA posee más de 25 sociedades en paraísos fiscales

Víctor Astorga / Madrid

En Suiza, las Islas Caimán, Antillas Holandesas... A pesar de lo declarado en sus campañas corporativas, el banco se sitúa entre las empresas con mayor actividad en zonas 'off-shore'.
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FRANCISCO GONZÁLEZ. El presidente del BBVA sucedió a Emilio Ybarra.

En la historia económica española queda la incógnita de hasta qué punto, cuando en 1999 decidieron fusionarse los bancos BBV y Argentaria, los directivos de este último eran conscientes de la dimensión que alcanzaban las cuentas secretas del que sería su nuevo socio. El 'banco dentro del banco' que poseía el BBVA quedaba al descubierto años más tarde tras una investigación de la Audiencia Nacional en 2002. En total, la caja B, abierta en 1987 en Jersey (Islas del Canal) y ampliada en 1991 en el paraíso fiscal de Liechtenstein, sumaba unos 37.343 millones de pesetas (224 millones de euros) de los cuales 3.500 se invirtieron en 22 fondos de pensiones a nombre de ex consejeros del BBV, pertenecientes a la élite económica del país, entre quienes se incluía al entonces presidente, Emilio Ybarra.

Desde entonces, la asociación mental de ideas entre BBVA y áreas de dudosa reputación fiscal ha sido un problema de imagen especialmente combatido por las campañas de Responsabilidad Social Corporativa (RSC) del banco. Así, a propósito de estos paraísos, en 2005 el director de la Responsabilidad Social del BBVA, José Ángel Moreno, señalaba "el compromiso de la dirección del BBVA de ir reduciendo nuestra presencia en los mismos".

Desde entonces, las cifras ponen en duda la puesta en práctica de ese compromiso. El pasado mes de mayo, la revista Capital señalaba una lista de 27 sociedades del BBVA con sede en conocidos paraísos fiscales como Jersey o las Islas Caimán, o países como Luxemburgo o Suiza, que ofrecen un trato fiscal bastante ventajoso. Con ello, junto a Telefónica y Repsol, el Bilbao Vizcaya Argentaria se sitúa entre las tres empresas españolas del Ibex 35 con mayor presencia en estas áreas.

Lejos de cualquier control
Sin preguntas sobre el origen del dinero, con legislaciones fiscales laxas, cuando no inexistentes, y lejos del control de las administraciones, las ventajas de mantener estas cuentas superan con creces el daño que pueda causar a la imagen del banco.

Ante estas prácticas también las autoridades españolas miran hacia otro lado. Según denunció en 2006 el Grupo de Acción Financiera Internacional, la legislación no establece prohibición alguna para mantener relaciones comerciales con las sociedades- pantalla. Tampoco el Gobierno español cuenta con una estimación sobre las sociedades que sirven de pantalla a las empresas españolas en paraísos fiscales. El motivo de la falta de control lo explicaba la investigadora de Economía Bibiana Medialdea (DIAGONAL nº 15): "La función de los paraísos fiscales no es una consecuencia indeseada del funcionamiento del sistema, vinculada con la delincuencia y el blanqueo de capitales. La existencia de los paraísos fiscales es consustancial y necesaria para la lógica de las finanzas".

En esa línea, el pasado marzo se hacía visible cómo los pecados fiscales del BBVA no han de temer duras represalias judiciales. Después de cinco años la Audiencia Nacional resolvía el escándalo de las cuentas secretas. El fallo del tribunal declaró la nulidad de las actuaciones y el archivo del caso de las "cuentas secretas" por la "inexistencia de perjudicados". Los sí beneficiados, ex consejeros con fondos de pensiones millonarios procedentes de paraísos fiscales, respiraron con alivio.




Fuente: http://www.diagonalperiodico.net/

jueves, 6 de septiembre de 2007

Latinoamerica paga su deuda y complica al FMI

De la serie "La crisis del FMI y Banco Mundial"

V.-LA CANCELACION ANTICIPADA DE LA DEUDA CON LOS ORGANISMOS FINANCIEROS INTERNACIONALES (BM Y FMI)

El pago total de la deuda por parte de algunos países emergentes se está convirtiendo en una corriente muy extendida entre las naciones en vías de desarrollo y en un severo dolor de cabeza para el FMI y el Banco Mundial. Estos son los casos de Brasil, Argentina, Tailandia, Rusia, Venezuela y Uruguay, quienes al saldar o anunciar los pagos por adelantado de sus obligaciones con las citadas instituciones complican no sólo su situación financiera -ya que subsisten gracias al pago de intereses sobre los montos que asignan-, sino que se liberan de la fiscalización que hace el FMI de la aplicación de sus respectivas políticas económicas.

Así, la cancelación de Brasil en el 2005 por la cual saldó su deuda de 15.700 millones de dólares con el FMI, y la determinación argentina de seguir los pasos de su gran socio comercial al efectuar desembolsos por 9.810 millones de la divisa norteamericana fueron dos hitos de gran importancia en la historia de las relaciones económicas de los países emergentes con los organismos multilaterales. Ya que además de liberarse del constante monitoreo de sus economías, en particular de sus indicadores macroeconómicos y sus políticas fiscales y monetarias, ahorraran cientos de millones de dólares en intereses (por el pago adelantado de sus obligaciones crediticias). Brasil, por ejemplo, ahorrará unos 900 millones de dólares por dicho concepto.

Uruguay, siendo un país pequeño dentro de la órbita sudamericana, también imitó a sus pares del Mercosur al anunciar en el 2006 el pago de su deuda con el Fondo por un total de 1.080 millones de dólares.

Mucha razón tenía Henry Kissinger, ex secretario de Estado de Nixon y consejero de varios presidentes norteamericanos al indicar que “los países de América Latina se orientarán conforme a lo que haga Brasil”. Al menos en el terreno del pago de la deuda y de algunas políticas de sociales (como el Plan Hambre Zero y los programas de vivienda), las naciones de la región vienen imitando la buena gestión del presidente brasilero, Lula da Silva.

Otros países como la conflictiva Serbia y la turbulenta Indonesia emprendieron la misma estrategia de las tres naciones latinoamericanas mencionadas.

Aquí cabe destacar que el pago anticipado mejora el perfil crediticio de los países que decidieron cancelar sus deudas con los organismos financieros antes de sus vencimientos. Esto es positivo porque reduce el monto a pagar por intereses en el largo plazo y libera recursos para asignarlos a programas vinculados con el desarrollo y la disminución de la pobreza. Además facilita la obtención de nuevos créditos a mejores tasas y condiciones porque el país se presenta como buen pagador en los mercados financieros.

Standard & Poors, agencia clasificadora de riesgos de Wall Street, señala que el pago adelantado otorga un mejor acceso al mercado de capitales y mejora la calificación del país acercándola al grado de inversión, cuyo indicador sirve de referencia para los inversionistas extranjeros al momento de resolver si invierten o no en una determinada plaza emergente.

Algunos países a la vez que cancelan sus compromisos con el BM y el FMI, han optado también por saldar sus préstamos con el Club de París, que agrupa a los acreedores públicos (Estados desarrollados) de los países emergentes con el objetivo de reducir aún más su carga financiera.

En cierto modo se puede apreciar que los países menos industrializados están ganando más autonomía e independencia respecto de las instituciones de crédito internacional. Pero esta independencia es todavía relativa, y más aún en un entorno globalizado donde los lazos y procesos de intercambio se estrechan. La dependencia de los países emergentes, en especial de América Latina, se debe a su estructura económica que enfatiza la explotación de materias primas y productos de poco valor agregado.

La existencia de nuevos mercados y cierta apertura vía Tratados de Libre Comercio (TLC) o acuerdos de preferencias arancelarias para algunos bienes refuerzan esta tendencia de la economía latinoamericana, es decir, de ser esencialmente exportadora de productos primarios. Pero a la vez la torna menos vulnerable al tener otros destinos donde colocar su producción (como China, India, etc.), de ahí que las crisis internacionales, barreras proteccionistas o distorsiones en el comercio mundial (generadas por parte de compradores tradicionales como EE UU y la UE) ya no sean tan catastróficas como antes.

Retomando la cancelación anticipada de la deuda de países emergentes, Venezuela acaba de sumarse a la lista de naciones que ya concretaron sus operaciones de pago anticipado con el FMI y el BM. Ese país desde hace algún tiempo atrás, gracias a su riqueza petrolera, viene reemplazando en el plano regional al FMI como prestamista institucional por excelencia al adquirir bonos de deuda argentinos por montos cercanos a los 3.000 millones de dólares. Lo que ha aliviado las finanzas argentinas y permitido que el país gaucho encuentre otras fuentes alternativas de financiamiento en la región sin acudir a Washington D.C., donde se ubica la sede del FMI.

En concreto, las acreencias venezolanas con el FMI y el BM totalizaban unos 3.300 millones de dólares, que fueron saldadas luego de que Caracas recurriera a sus Reservas Internacionales Netas (RIN) y se abstuviera de solicitar nuevas líneas de crédito a los organismos multilaterales. El asunto quedaría en lo anecdótico si no fuera porque el presidente populista, Hugo Chávez, pretende ir más allá de la cancelación pues resolvió la separación de su país del FMI y del BM. En la práctica, la estrategia de los países emergentes de cancelar anticipadamente sus acreencias y no hacer uso de préstamos aprobados significa un rechazo a la injerencia de las instituciones financieras. Por ello, salirse abruptamente del Fondo y del BM no disminuye en ningún grado la influencia de estas entidades sobre las economías latinoamericanas. De ahí que la decisión de Chávez sea más efectista que concreta, porque desde que asumió el mando en 1999 congeló las relaciones de Caracas con el FMI. El propio ministro de Economía de Chávez, Rodrigo Cabezas, afirmó “que con el adelanto en las cancelaciones, Venezuela sólo ahorrará unos 8 millones de dólares, por lo que la medida tiene más significado político que económico”.

La pésima imagen del Fondo en Venezuela data de 1989, cuando el entonces presidente Carlos Andrés Pérez, contra el que Chávez dio un fallido golpe en 1992, firmó un acuerdo con el FMI por el que se adhirió por completo a sus “recomendaciones”, que entre otras disposiciones comprendía un duro programa de ajuste fiscal. Aquello desató una ola de protestas sociales y disturbios que debilitaron la presidencia del “socialdemócrata” Pérez. Por ese entonces el contexto internacional era negativo para la mayoría de economías de América pues muchos de los commodities que comercializaban como el petróleo se cotizaban a precios irrisorios y no tenían recursos para afrontar los pagos de sus cuantiosas deudas, además había que agregar una inflación galopante y la constante devaluación de la moneda. La falta de inversiones extranjeras que dinamicen la economía, producto de la volatilidad política, la ausencia de reglas claras para la inversión y demasiado proteccionismo, obligaron a los países a recurrir a los organismos financieros internacionales para cubrir sus necesidades presupuestales y sus déficit en cuenta corriente. Venezuela inició por esas fechas un programa de liberalización económica, que acabó con los controles de precios, privatizó las deficitarias y elefantiásicas empresas públicas (que ahora Chávez nacionaliza rimbombantemente) y desmanteló las barreras a las importaciones, entre otras medidas muy conocidas.

La apertura frenética de la economía trajo algunas cosas positivas (como hacer más conscientes a los gobiernos de la necesidad de tener políticas fiscales responsables), pero generó un malestar y descontento generalizado en los estratos sociales más bajos, es decir, en la población más vulnerable a los cambios que se introdujeron con la nueva orientación económica.

Las noticias para los organismos multilaterales no son malas, al menos en los casos del BID y la CAF, Banco Interamericano de Desarrollo y Corporación Andina de Fomento, respectivamente, con los que Venezuela desea seguir colaborando, así como muchos otros países latinos ya que dichas instituciones siempre mantuvieron el perfil para el que fueron diseñadas, a diferencia de sus pares del FMI y BM, quienes por largo tiempo han sido dependientes de los Estados que designan a sus principales directivos y representantes, es decir, herramientas de control político y presión sobre economías menos desarrolladas.

Argentina, por su parte, al imitar a Brasil, privó de ingresos futuros al Fondo toda vez que los préstamos que acumulaba conjuntamente con Brasil ascendían al 49% del total de créditos otorgados por dicho organismo. Si bien la cancelación alivia en algo las cuentas rioplatenses, más del 90% de la deuda pública argentina se mantiene con Estados y acreedores privados. Desde cierto punto de vista es malo que Argentina se desentienda del FMI toda vez que las políticas populistas que impulsa Néstor Kirchner tendrán menos freno y oposición internacionalmente hablando. En su caso, la independencia lograda puede ser perjudicial porque algunas de las críticas que desliza el Fondo sobre las políticas de control de precios, distorsiones (mediante impuestos antitécnicos) y fijación de tarifas a los servicios públicos son justas y deben ser revisadas. Además, se pierde un adecuado monitoreo sobre los recursos (provenientes de préstamos) para programas sociales, esto es, deja de fiscalizarse un importante gasto como el social (en el que se precisa una escrupulosa asignación de los mismos para que generen el impacto deseado).

Entre las razones que algunos analistas difunden acerca de las verdaderas motivaciones de la abrupta cancelación de la deuda argentina está la falta de un acuerdo con el FMI sobre la revalorización del peso, liberar el control estatal sobre las tarifas y realizar algunas reformas fiscales adicionales. La negativa de Argentina a deshacerse de algunas políticas populistas la llevó a “romper” su relación con el FMI. El pago adelantado redujo las reservas gauchas en un tercio pues se encontraban antes de la cancelación en 27.000 millones de dólares. Algunos financistas consideran que para recuperar el anterior nivel de reservas será necesario emitir nueva deuda (en bonos a tasas del 9%), con lo cual se habrá perdido el supuesto ahorro de intereses.

En la lista de los principales deudores del FMI se encontraba Brasil con un 34% de los préstamos concedidos por el Fondo. Le seguía Turquía, que también ha honrado sus compromisos por adelantado. En el tercer puesto se ubicaba Argentina con 15%. Indonesia con 10% en el cuarto lugar. El quinto era de Rusia con el 5% de los desembolsos del FMI. Y el resto se repartía el 13% de los montos asignados por el Fondo.

En Brasil, los críticos del gobierno del Partido de los Trabajadores (PT) consideraron que “los recursos se obtuvieron de una restricción del gasto público y el sostenimiento de elevadas tasas de interés, en el estilo de política económica ortodoxa, lo cual terminó generando el ahorro en las reservas internacionales”, según la BBC. Mientras que para Rodrigo Rato, director gerente del Fondo, “refleja la creciente fortaleza de la posición externa del país”. Esta nación saldó su deuda de 15.500 millones de dólares con parte del dinero que el FMI recaudó para conformar el paquete de “rescate” tras la crisis cambiaria que devaluó al real y que el Tesoro brasilero contabilizó como parte de sus reservas.

De otro lado, Ecuador parece ser el siguiente país latinoamericano en desvincularse financieramente del FMI. Al menos así lo reveló Rafael Correa, presidente ecuatoriano, quien manifestó que desea “reducir en un 60% la deuda y liberar recursos para los programas sociales”. En la actualidad, según cifras del FMI, la deuda de Ecuador asciende a 10. 216 millones de dólares, cerca de un tercio de su Producto Bruto Interno (PBI).

Las relaciones entre Ecuador y el FMI y el BM no pasan por un buen momento. Al extremo que el ministro de Economía, Ricardo Patiño, ha puesto en la congeladora los tratos con dichos organismos. Por contra, Quito prefiere acentuar sus lazos, al igual que Venezuela, con el BID y la CAF. Ecuador se dispone a cortar progresivamente sus vinculaciones con el Fondo mientras la cotización de su principal producto de exportación -el petróleo- le favorezca. Pero antes tendría que consolidar su industria petrolera como Venezuela o Rusia para asegurar una mejor participación del Estado en las regalías, contratos de explotación y en empresas conjuntas entre Ecuador y las multinacionales que operan en la selva ecuatoriana. Hace pocos meses el gobierno anuló la concesión a la norteamericana Occidental Petroleum por incumplir algunas obligaciones contractuales, lo que ha sido visto como una arremetida de Ecuador contra los capitales privados (extranjeros). Con ello corre el riesgo de que no se renueve -es lo más probable- las preferencias arancelarias que gozan sus productos agrícolas y manufactureros en el mercado estadounidense.

lunes, 3 de septiembre de 2007

La crisis del FMI y Banco Mundial

I.- FORTALEZA ECONOMICA Y NUEVAS FUENTES DE FINANCIAMIENTO DE LOS PAISES EN VIAS DE DESARROLLO

Por César Reyna*


En la actualidad varios países emergentes han encontrado mecanismos para acceder a los mercados financieros sin necesidad de acudir a los organismos de financiamiento internacional (FMI y BM). Esto se debe en gran medida a la fortaleza económica que experimentan los países emergentes, quienes reciben constantes flujos de Inversión Extranjera Directa (IED). A estas inversiones foráneas se suma el dinamismo de los capitales locales que en vez de migrar al exterior optan por establecerse y desarrollar proyectos de negocios en su país de origen o en otros de la misma región.

El entorno estable a nivel macroeconómico y político de la mayoría de países emergentes reduce el riesgo de volatilidad para las inversiones, sobre todo las de largo plazo, lo que se traduce en mayores garantías e incentivos para atraer capitales.

Los constantes flujos de inversión han provocado que estas naciones recauden mayores montos en impuestos con los que financian su gasto corriente y una variada gama de programas sociales sin asistencia financiera de los organismos financieros internacionales como en el pasado.

El crecimiento económico es responsable de que el FMI y el BM hayan sido relegados del acontecer financiero de algunos países del Tercer Mundo o en vías de desarrollo. Por si fuera poco, la acumulación de recursos gracias al auge del sector exportador, que debe su dinamismo a la mayor cotización de las materias primas y algunos commodities, ha permitido que los países emergentes acumulen mayores reservas con las cuales afrontarían mejor los efectos de una crisis internacional (históricamente relacionada con la abrupta caída de los precios de sus principales productos de exportación). De alguna forma u otra, las lecciones del pasado han obligado a muchos Estados a no dilapidar rápidamente los ingresos provenientes de la actual bonanza económica, salvo por el caso de Venezuela.

Así, la mejor situación financiera de los mercados emergentes hace que no dependan de los desembolsos del FMI o del BM para mitigar las consecuencias de las crisis económicas ni para cubrir parte de su gasto fiscal, es decir, sus presupuestos nacionales. Lo anterior se verifica en la postergación de las líneas de crédito habilitadas parte de países como Colombia, Perú, Chile, etc., quienes no las utilizado pese a estar disponibles desde hace meses o años.

La CEPAL (Comisión Económica para América Latina y el Caribe) reveló, como se dijo anteriormente, que el incremento de las inversiones en América Latina se debe al buen desempeño macroeconómico y a los elevados precios de las materias primas. Para el organismo internacional, México, Brasil, Chile y Colombia, en ese orden, son los que más inversiones recibieron durante el 2006.

1.1.- Los flujos de Inversión Extranjera Directa (IED)

Según el último reporte de la UNCTAD (Conferencia de las Naciones Unidas para el Comercio y el Desarrollo, por sus siglas en inglés), la inversión foránea en América Latina creció en 3% durante el 2005. Esta cifra es pequeña comparada con el crecimiento de la IED a nivel mundial pues aumentó un 29% respecto al 2004. La información revela una tendencia ascendente en el flujo de inversión extranjera.

América Latina recibió tan sólo el 7% de la IED global (que ascendió a 916.000 millones de dólares en el 2005), es decir, 65.000 millones de dólares. Dicho monto equivale al 20% de la IED percibida por los países emergentes, lo que relega a esa parte del continente americano respecto a otras regiones como el Sudeste asiático o Europa del Este, con las que compite directamente por la captación de nuevos capitales.

En el caso de los países con mercados emergentes se aprecian dos cosas: el incremento de la IED en 22% respecto al 2004 y el papel cada vez más preponderante de estos países como exportadores de inversión a plazas emergentes y/o más sofisticadas. Las cifras del informe indican que recibieron 334.000 millones de dólares en el 2005 en IED, cerca del 36% de todos los flujos de inversión registrados durante ese año. La UNCTAD calcula que los países emergentes enviaron al exterior 133.000 millones de dólares, un 17% de toda la IED.

Los menores flujos de IED en América Latina, pese a su gran potencial, se deben en parte a la aplicación de políticas que desalienten la atracción de capitales. Venezuela concentra la mayoría de las críticas de los analistas a pesar de que captó US$ 1.000 millones en inversiones, sobre todo en el sector petrolero (gracias a los mayores precios de ese commoditie). También la mayor carga tributaria de Brasil desalienta la llegada de nuevas inversiones extranjeras, ya que genera menores tasas de retorno sobre el capital invertido. Pero aún así la gran economía latinoamericana figura entre las favoritas de los inversionistas extranjeros al ocupar el segundo lugar de preferencia dentro de la región para la IED. Argentina, por su parte, sigue siendo mal calificada por los inversionistas y por el informe de la Unctad al impulsar medidas relativas a los controles de precios como la que le permite al Gobierno de Kirchner renegociar las tarifas con las empresas prestadoras de servicios públicos. Aun así, el país del Rio de la Plata pudo atraer US$ 4.662 en inversiones, un 9% más que el año anterior (2004).

La mayor parte de inversiones que atrajo Latinoamérica durante el 2005 se concentró en los sectores productivos vinculados a las exportaciones. Esto es, en minería e hidrocarburos principalmente. En aquel año (2005) se destacó Colombia pues superó a Venezuela en 200 millones de dólares en la captación de capitales en el área de hidrocarburos.

En cuanto a la exportación de capitales de los países emergentes, cabe destacar que el buen clima económico ha facilitado que las empresas de los países de la zona latinoamericana inviertan cada vez más en las plazas vecinas. La buena marcha de las naciones ha sido aprovechada por las empresas locales, las que, en algunos casos, han llegado a constituirse en verdaderos “campeones trasnacionales” capaces de rivalizar con las firmas occidentales al expandirse y consolidar sus posiciones en la región. A estas alturas es evidente que las compañías translatinas han aumentado su grado de internacionalización, de ahí que destaquen las inversiones de empresas provenientes de Brasil (en construcción, gas y petróleo, entre otros rubros), México (telefonía, banca y minería), Chile (comercio minorista y banca), Argentina (industrias alimenticias, gas, petróleo, etc.). A decir de la CEPAL, la estabilidad política de la mayoría de países de América Latina ha favorecido este ambiente de gran flujo de inversiones en la zona.

En el caso de los envíos de IED, Brasil destaca como exportador en ese rubro. Su caso es enigmático hasta cierto punto porque la exportación de capitales supera la captación de IED del país. Esto se debe a las compras de las firmas brasileras, quienes se consolidan internacionalmente y se revelan como grandes actores en el sector de las fusiones y adquisiciones. Así encontramos que la minera CVRD (Vale do Rio Doce) incorporó a su portafolio a la canadiense INCO, convirtiendóse en la segunda firma de importancia en su sector. En cifras Brasil invirtió 22.800 millones de dólares en el exterior versus los 13. 600 millones de la divisa norteamericana recibidos hasta octubre de 2006.

La dinámica mostrada por su economía contrasta con la enorme desigualdad de su sociedad, en lo que a distribución del ingreso se refiere. “En Brasil un 20% de la población tiene un nivel de bienestar similar al de Canadá, pero el otro 80% vive en condiciones similares a las de Nigeria”, revela la prestigiosa revista británica The Economist.

El Banco Mundial considera que los flujos de capital privado hacia mercados emergentes fueron más altos que los montos revelados por el Informe de la Unctad, pues ascendieron a 500.000 millones de dólares en el 2005. En 1990, cuando comenzaban a aplicarse las reformas que liberalizaron los mercados, la cantidad fue de 85.000 millones de la divisa estadounidense.

Dani Rodrik, profesor de Economía Política en la Escuela de Gobierno John F. Kennedy de la Universidad de Harvard y crítico de la liberalización financiera, manifiesta que los beneficios del libre flujo capitales perjudicaron a los países emergentes. La razón que esgrime este académico es que, si bien parecía lógico recibir inversiones para desarrollar el potencial de los mercados emergentes carentes de tasas suficientes de ahorro, para “(…) hacer uso de los ahorros de los países ricos, aumentar sus tasas de inversión y estimular el crecimiento”. La realidad demuestra, a través de una investigación del FMI, que “(…) es difícil encontrar evidencia de que los países que liberaron los flujos de capital hayan experimentado, como resultado, un crecimiento económico sostenido. De hecho, muchos mercados emergentes experimentaron caídas en las tasas de inversión. Tampoco, en promedio, la liberalización de los flujos de capital estabilizó el consumo”.

La forma en que algunos países emergentes han permitido la entrada casi “irrestricta” de capitales fue por medio de acuerdos bilaterales que regulan el tratamiento, no discriminación y protección de la IED en los Estados receptores y de modificaciones legislativas. También se incluyen dentro de la lista los tratados comerciales entre los países emergentes y naciones más desarrolladas.

De hecho, Argentina registra que la IED creció en menor proporción que la economía en general. Así, el monto acumulado de IED representó 30.5% del PBI de ese país en el 2005, cuando un año antes ascendió al 33.1%, es decir, un descenso de 2.6% entre ambos períodos. Puede pensarse que a primera vista que eso es negativo, pero la menor “dependencia de financiación extranjera”, según Rodrik, “hace que a los países emergentes les vaya mejor”. “China, la superestrella del crecimiento mundial, tiene un gigantesco superávit de cuenta corriente, lo que significa que es un prestador neto para el resto del mundo. Entre otros países de alto crecimiento, la cuenta corriente de Vietnam está esencialmente equilibrada y la India sólo tiene un déficit reducido. En América latina, Argentina y Brasil recientemente han experimentado holgados superávit externos. De hecho, su novedosa resistencia a las crisis de los mercados de capital se debe, y no en menor medida, a que se convirtieron en prestadores netos para el resto del mundo, después de años de ser prestatarios netos”, añade Rodrik.

El catedrático explica que “(…) lo que mantiene (relativamente) bajos los niveles de inversión y crecimiento en la mayoría de los países pobres”, se origina en “el lado de la inversión”. “El principal problema parece ser la escasez de capacidad empresarial y la baja predisposición a invertir en plantas y equipamientos -lo que Keynes llamaba "bajos espíritus animales"-, especialmente para mejorar la elaboración de productos que se puedan comercializar en los mercados mundiales. Detrás de esta deficiencia residen varias distorsiones institucionales y de mercado asociadas con las actividades industriales y de otros sectores modernos en contextos de bajos ingresos”.

“Cuando los países sufren una baja demanda de inversiones, la liberación de los ingresos de capital no sirve de mucho. Lo que las empresas en estos países necesitan no es necesariamente más finanzas, sino la expectativa de mayores réditos para sus propietarios. De hecho, los ingresos de capital pueden empeorar las cosas, porque tienen a aumentar el valor de la moneda interna y tornan menos rentable la producción en actividades de exportación, debilitando aún más el incentivo para invertir”.

“En consecuencia, la norma en las economías de mercados emergentes que liberaron los ingresos de capital ha sido una menor inversión en los sectores modernos de la economía y, a la larga, un crecimiento económico más lento (una vez que se extingue el auge del consumo asociado con los ingresos de capital). En cambio, países como China y la India, que evitaron un incremento de los ingresos de capital, lograron mantener monedas internas altamente competitivas y, por lo tanto, mantuvieron alta la rentabilidad y la inversión”.

Rodrik parece recomendar una baja cotización de la moneda local respecto a las a las que dominan las transacciones comerciales mundiales como el dólar, dado que la apreciación de la primera resta competitividad a los países emergentes, generalmente exportadores de materias primas. Detrás del crecimiento experimentado por las naciones emergentes más representativas (China e India) se encuentra como común denominador el control de los flujos de capitales y la subvaluación de la divisa local.

Los niveles de IED en el mundo aún están bastante lejos de de los 1.4 billones de dólares a principios de los noventa e inicios de esta década pues no superan por mucho los 900.000 millones de dólares. Esto a pesar de contar con una participación más activa por parte de los fondos de riesgo y de cobertura, entre otros inversionistas de envergadura.

A manera de resumen, se requiere monitorear adecuadamente la IED porque “nada puede matar más efectivamente el crecimiento (actual) que una moneda no competitiva y no hay camino más rápido a la apreciación de la moneda que un incremento de los ingresos de capital”, advierte Rodrik.

Para muchos países que ya liberaron los flujos de capital el riesgo es mayor pues no sólo la IED puede afectar su vigoroso crecimiento, sino el incesante flujo de remesas que remiten los inmigrantes residentes en países desarrollados. Además, algunas actividades ilegales como el narcotráfico y la piratería llenan de dólares las economías emergentes, principalmente por poseer mecanismos más relajados para combatir el dinero ilegal proveniente de esas actividades ilícitas.

1.2.- Las remesas del exterior

Otro gran componente que explica la solidez de los países emergentes está relacionado con los flujos de remesas que envían los migrantes de países pobres desde el exterior. Aquí cabe destacar que el crecimiento es un fenómeno de alcance mundial y no sólo latinoamericano como podría pensarse originariamente, dada la gran población latina residente en EE UU y en algunos países de Europa como España e Italia.

El monto que se envía desde las economías más desarrolladas por diversos canales supera en muchos casos la IED como es el caso de Ecuador, Honduras, El Salvador, entre otros. En otros casos las remesas constituyen la segunda fuente de divisas de las economías emergentes, a penas por detrás de la inversión extranjera directa (IED). La inyección de las mismas alimenta las economías y dinamizan el consumo interno pues ingresan directamente a los presupuestos familiares. De esa forma se revitaliza una interesante demanda interna que requiere cada vez mejores bienes y servicios. Los gastos de los receptores de las remesas se orientan generalmente hacia la alimentación, educación y la compra de una vivienda propia.

A estos flujos de inversiones, remesas y exportaciones (que generan muchas divisas gracias al elevado precio de las materias primas) hay que sumar las regalías y otros derechos que pagan las empresas que explotan recursos naturales no renovables en los países emergentes, porque todos en conjunto permiten que los Estados tengan suficientes recursos para cancelar sus deudas con los organismos financieros internacionales. O que renegocien en mejores condiciones los préstamos ante el Club de París, que reúne a los acreedores públicos de países en vías de desarrollo.

Volviendo a las remesas, la constante migración de latinoamericanos, africanos y asiáticos guarda una relación directamente proporcional con el crecimiento de las remesas. En el 2005 se llegó a 55. 000 millones de dólares, según el BID (Banco Interamericano de Desarrollo). Se calcula, gracias a informes de la entidad financiera regional, que “unos 28 millones de latinoamericanos residen en el extranjero y que dos tercios de ellos envían regularmente dinero a sus países de origen”. El año 2005 la cifra de remesas alcanzó los 167.000 millones de dólares. Pero hay que tener en cuenta, dice el BID, que muchos giros de dinero llegan por vías irregulares o informales, por lo que esa cantidad puede ser mayor.

El BID destaca que México lidera el rubro de remesas por tener una gran cantidad de migrantes en EE UU, buena parte de ellos ilegales (según las autoridades de inmigración de EE UU, hay cerca de 13 millones de indocumentados en suelo norteamericano, de los cuales el 70% son de nacionalidad mexicana). En Asia destacan la India, China y Filipinas, en ese orden, como principales destinos de las remesas que envían sus connacionales.

Año tras año las remesas siguen aumentando. Si en el 2005 América Latina recibió 55.000 millones de dólares por dicho concepto, en el 2006 fueron 60.000 millones de dólares los percibidos por las familias latinoamericanas. Debido su gran corriente emigratoria, América Latina encabeza la lista de regiones beneficiadas con las remesas durante todo el 2006.
El Banco Mundial (BM) estima que las remesas son responsables del crecimiento de la región en alrededor de 0.25% de su PBI entre 1991 y 2005. También destaca que éstas han contribuido significativamente a reducir la pobreza en 3% (de 28% a 25% en promedio).

1.3.- El financiamiento local

Antes los países emergentes no podían solicitar préstamos en sus monedas en los mercados internacionales, pero ahora están obteniendo financiamiento en sus divisas dado que en sus plazas ahora operan inversionistas institucionales como fondos de pensiones, fondos mutuos, etc., que adquieren la deuda (títulos) que emiten los Estados en su divisa nacional. Esto es fruto del desarrollo de los mercados de capitales locales que han ido creciendo a la par de las economías emergentes. Entre los principales adquirientes de bonos estatales y certificados se encuentran las Administradoras de Fondos de Pensiones (AFP) y los bancos, tanto de capitales nacionales como extranjeros. A ello hay que agregar que la creciente acumulación de recursos por parte de las AFP, los cuales se encuentran constreñidos en las economías locales ya que hay límites para invertir los fondos de los trabajadores en el extranjero. Así, más del 80% de los recursos se concentran en las acciones que cotizan en las bolsas nativas o en los papeles de deuda del gobierno. De esa forma algunos Estados se aseguran financiamiento por parte de las compras que hacen las AFP, las mayores inversionistas locales en bonos, acciones, etc. y controlan los flujos de dinero.

Cabe destacar si se permite que los recursos que manejan los fondos privados de pensiones puedan invertirse en títulos extranjeros, la moneda local se devaluaría ya que sería cambiada para adquirir dólares, yenes o euros en los que se cotizan los papeles foráneos. Por ello los Bancos Centrales de Reserva de la región no autorizan mayores flujos hacia el extranjero. Lo que les sirve como herramienta para mantener un cierto nivel de inflación e impedir volatilidades cambiaras.

Al respecto, The Wall Street Journal revela que los países emergentes no sólo vuelven a colocar sus bonos en los mercados internacionales tras la crisis financiera que afecto el tipo de cambio de sus monedas e incremento considerablemente sus deudas, sino que “cada vez más se están endeudando en sus propias monedas, lo que debería hacer que sus economías sean más estables”.

Entre los factores que destaca David Wessel, redactor del artículo “Los mercados emergentes cada vez más acuden así mismos para endeudarse”, está la baja inflación promedio de los países en vías de desarrollo. Esto no sólo permite mantener el valor de la moneda en la que se pagará el capital y los intereses, para los tenedores de bonos emitidos en dinero de los países emergentes, sino que reduce el riesgo para los inversionistas ya que antaño “temían que los deudores proclives a la inflación simplemente imprimirían más de su propia moneda si tenían problemas para pagar sus deudas”. Además, un elemento que ha incrementado el apetito por los títulos de mercados emergentes es la alta rentabilidad que generan respecto a las emisiones de deuda de países desarrollados pues ofrecen menores retornos.

“Otro factor: las economías de los países emergentes son más sólidas. Sus presupuestos fiscales están más equilibrados. Muchos tienen un superávit comercial. Más países tienen tipos de cambio flexibles, lo que reduce su inclinación a crisis económicas. Desde Sudáfrica a Filipinas y México, muchos países emergentes han recomprado deuda denominada en dólares para reemplazarla con bonos en monedas locales. Además, sus empresas son cada vez más exitosas y tienen un mejor manejo de las finanzas globales”.

El artículo da a entender que “el pecado original”, el mal que los economistas Barry Eichengreen, Ricardo Hausmann y Urgo Panizza denominaron a “la incapacidad de los países emergentes de pedir prestado en los mercados internacionales en sus propias monedas” parece haber desaparecido, y con ello, “las crisis de hiperinflación que solían provocar fuertes devaluaciones (…)”. En la actualidad, la deuda de los gobiernos en sus propias plazas (o mercados emergentes) asciende a “US$ 3,15 billones (un millón de millones), según el Banco Internacional de Pagos, el banco central de los banqueros centrales”. En 1997, cuando se desató la crisis cambiaria, “los gobiernos en los mercados emergentes tenían deudas pendientes por US$ 786.000 millones denominadas en monedas locales”.

El columnista de Wall Street Journal destaca, como se dijo anteriormente, “el auge de los fondos de pensiones, empresas aseguradoras y fondos mutuos en América latina, Europa del Este y Asia” por los bonos emitidos en moneda local. Así, el papel de los organismos financieros internacionales (FMI y BM) se debilita más cuando los países emergentes tienen más posibilidades de acceder a financiamiento barato (ya que hay gran demanda por los bonos de países en vías de desarrollo en moneda local). Esta fortaleza disminuye la dependencia con el FMI y BM en base a factores estructurales, es decir, a la consolidación de las economías emergentes como generadoras de sus propios recursos y como fuente cada vez más común de IED en diversos mercados.



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