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martes, 1 de septiembre de 2009

Evo Morales espera propuesta formal de Chile sobre demanda su territorial



Al parecer la estrategia peruana de distanciar a Bolivia de Chile viene dando resultado pues el presidente boliviano Evo Morales a demandado al Gobierno chileno un pronunciamiento oficial respecto a la pretensión altiplánica de salida soberana al mar

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Por Cèsar Reyna



Varios son los motivos por los que Morales ha abandonado su silencio sobre la salida al mar que reclama a Chile. El primero de ellos fue la declaración del empresario Sebastián Piñera, el favorito para ganar las elecciones sureñas, quien negó de manera categórica ceder territorio chileno a su vecino. Lo mismo piensa el joven aspirante socialista Enríquez-Ominami pues afirmó que un eventual gobierno suyo no concedería salida soberana a Bolivia, pero sí un espacio limitado para que construya un puerto y una vía férrea.


Las declaraciones del mandatario boliviano revelan que no existen posibles “acuerdos bajo la mesa” como dejó entrever el presidente peruano Alan García -en una entrevista concedida al diario chileno La Tercera-, sino más bien buenas intenciones de parte de Chile para discutir el asunto, sin que eso concluya, por supuesto, con la entrega del territorio que reclaman los bolivianos.


Morales recién se parece haber dado cuenta de que Michelle Bachelet no tenía intención de satisfacer su legítima y centenaria demanda. En agosto de 2006, cuando Chile decidió tratar dentro de la agenda bilateral de trece puntos la mediterraneidad boliviana imaginó que podría pasar a la historia como el presidente que le devolvió el litoral a su pueblo. Pero eso lamentablemente no va suceder.


Para añadirle más controversia a la cuestión boliviana, el presidente Alan García dijo que no entendía por qué Bolivia no aprovechaba el corredor que le había cedido el Perú en Ilo, Moquegua, para tener acceso al mar. El jefe de Estado peruano se refería al acuerdo suscrito en 1992 por el entonces presidente Alberto Fujimori y el ex mandatario boliviano Jaime Paz Zamora.


Las facilidades que en su momento le otorgó el Perú –y que siguen vigentes- para la navegación marítima y un área de playa a Bolivia no se concretaron por dos razones: 1) porque aceptar una zona sin soberanía del Perú hubiera implicado una renuncia tácita a la salida al mar por Chile en Antofagasta; y 2) porque las relaciones con nuestro aliado histórico se encuentran en su peor nivel desde que Evo Morales asumió el poder (cabe recordar que ayer el canciller José Antonio García Belaunde dijo que Morales era “un enemigo declarado del Perú”) . Los insultos del mandatario altiplánico y su constante injerencia en los asuntos internos del Perú han provocado un distanciamiento que ha sido aprovechado por Chile, país que le arrebató las costas hace más de un siglo, para llevar adelante una agenda de integración bilateral.


El interés que tiene Santiago para negociar directamente con La Paz sobre territorios perdidos en la guerra se debe a que necesita el gas de Tarija para abastecerse de energía. La ausencia de recursos energéticos supone la mayor amenaza para la estabilidad y el desarrollo chileno, de ahí que le hayan hecho creer a Morales que podría conseguir algo en la mesa de negociaciones.


Si llega a haber acuerdo entre chilenos y bolivianos, las malas relaciones de éstos con nosotros dificultaría una eventual salida por Arica, antigua provincia peruana que fue anexada legalmente por Chile con la firma del Tratado de 1929. El ministro de Relaciones Exteriores peruano, José Antonio García Belaunde, recordó a los bolivianos que cualquier entendimiento con Chile debe contar con el visto bueno de Perú en caso se habilite un corredor hacia el mar por Arica.


En respuesta a las declaraciones de García Belaunde, el viceministro boliviano de Coordinación con los Movimientos Sociales, Sacha Llorenti, expresó que “(…) el verdadero enemigo del Perú (no es el presidente boliviano Evo Morales) sino el neoliberalismo porque establece políticas de sometimiento, enemista a los pueblos, enajena los recursos naturales y la vida”.




jueves, 14 de mayo de 2009

¿Chile es una amenaza?

Chilenos
¿Chile es una amenaza?

¿Las compras chilenas representan un peligro para nuestra seguridad nacional, o existen más bien otros elementos para pensar lo contrario?
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Luego de estas dos últimas semanas de dimes y diretes sobre la renovación del parque de guerra sureño entre las autoridades de nuestro país y las chilenas, he llegado a la conclusión de que no hay por qué preocuparse demasiado por sus adquisiciones ya que nosotros, el Perú, no representamos una mayor amenaza para ellos.

Aunque parezca todo lo contrario, dado el enorme gasto en armamento de nuestro, Perú es más peligroso para la paz regional porque no posee la estabilidad política de Chile. Es decir, no ha logrado desterrar el caudillismo militar que a la postre conduce a una desaforada carrera armamentista y a la indeseada guerra. Lo que acrecienta las tensiones con nuestro vecino del sur es la popularidad del candidato del Partido Nacionalista, Ollanta Humala Tasso. Este ex comandante del Ejército confesó hace un par de años su admiración el ex dictador Juan Velasco Alvarado, quien que barajó la idea de atacar a los chilenos para recuperar los territorios que perdimos en la Guerra del Pacífico (1879-1884). Esta suerte de fascinación con Velasco Alvarado, quien también fascina al presidente venezolano Hugo Chávez, provoca alarma en Santiago ya que estuvo a escasos 6 puntos porcentuales de ganar las elecciones presidenciales en 2006.

Hoy Humala Tasso se perfila como el candidato a vencer en una segunda vuelta. Y mientras la derecha peruana no defina a su contendor, la preocupación y el recelo anidaran en nuestro hemisferio. A pesar de que existe un notorio desbalance militar entre ambas naciones, no se debe descartar que Perú modernice aceleradamente su aparato de defensa si gana el Partido Nacionalista. Casi con toda seguridad Humala recibirá asistencia técnica de Cuba y créditos de Venezuela para mejorar las capacidades bélicas peruanas. Esta posibilidad desvela a Santiago, y más aún cuando pende un litigio para delimitar la frontera marítima en la Corte de La Haya.

Los elementos que podrían desencadenar un conflicto a largo plazo existen, sin lugar a dudas. Si Chile se niega a acatar el fallo de esa instancia internacional, el eventual gobierno nacionalista de Humala podría recurrir a las armas para reclamar soberanía sobre cientos de miles de kilómetros cuadrados en el mar.

La probabilidad de que eso pase en un futuro no tan lejano depende en gran medida del resultado en La Haya y de si el electorado se decantó por el nacionalismo etnocacerista (Andrés Avelino Cáceres fue el caudillo militar que luchó contra los chilenos en la Campaña de la Breña, realizada en la sierra central del Perú). De llegar a ese temido escenario, sólo la mediación brasilera podría temperar los ánimos pues Brasil aspira a ser el garante de la paz en la región (como tiempo atrás lo fue Estados Unidos). Como potencia regional, Sudamérica estaría bajo tutela brasilera por primera vez en su historia. Brasil pondría paños fríos, e incluso podría intervenir y encabezar una fuerza de paz para evitar una mayor escalada del conflicto.

El peor horizonte posible depende de muchas variables indeseables. Por el momento no es probable que acontezca ya que las fuerzas políticas, mediáticas y empresariales se han unido para evitar el triunfo del Humalismo. De ese modo se reduce la probabilidad de un conflicto en los próximos años. De ganar un político afín al sistema neoliberal, como es altamente probable, las cosas no variarían mucho en materia de política exterior y defensa pues lo haría casi bajo el mismo perfil o libreto de sus antecesores (Alberto Fujimori, Alejandro Toledo y Alan García): comprando armas de segunda mano cuando Chile adquiera equipos modernos y argumentando la necesidad de invertir nuestros escasos recursos en desarrollo e infraestructura básica. Gastar en armas no reditúa políticamente hablando, es decir, no aumenta los índices de popularidad de los gobernantes. De ahí que prefieran destinar recursos para inaugurar obras públicas, repartir víveres, llevar frazadas, etc., lo que comúnmente se llama clientelismo político.

Chile no pretende hacernos la guerra por una sencilla razón: serviría de caldo de cultivo para el incendiario discurso nacionalista de Humala. Lidiar con una guerra, para un país tan debilitado como el nuestro –militar y económicamente hablando- haría que los pobres, los desplazados y los descontentos se sumen irremediablemente a su movimiento. Una conflagración reviviría viejos nacionalismos, chauvinismos y rencores que Chile no desea incubar en aras de su tranquilidad. Para ellos sería nefasto propiciar una ofensiva puesto que tienen mucho que perder en el ámbito económico (no hay que olvidar que han realizado importantes inversiones en nuestro país en el comercio retail, centros comerciales, estaciones de autoservicio, la banca, los supermercados, la aviación aerocomercial, el sector de bienes raíces, etc.).

Al presentar la demanda limítrofe ante La Haya, por intermedio de nuestra Cancillería, hemos desestabilizado al Gobierno de la Concertación, que desde la recuperación de la democracia ha ganado todas las elecciones presidenciales y congresales. Nuestra ofensiva diplomática se considera “inamistosa” (así lo expresó la presidenta Michelle Bachelet) porque nuestros vecinos atraviesan un complicado período electoral, que podría desembocar en un giro hacia la derecha ante la falta de una reacción enérgica y convincente por parte de La Moneda a nuestra demanda, y porque la crisis económica internacional los ha golpeado más duramente que a nosotros. La respuesta chilena, que no se hizo esperar, aunque forma parte de su programa de adquisiciones militares, fue incorporar una flotilla de cazabombarderos F-16 a Holanda. El mensaje que nos envían es que no cederán un solo milímetro de lo que ellos consideran su mar y su territorio. Así las cosas, de imponernos en La Haya, no pasará de ser un mero triunfo simbólico.

lunes, 11 de mayo de 2009

FLASH 2012: No deben morir peruanos ni chilenos (Guerra Perú-Chile)





DESPUES DE LA HAYA: ¿HISTORIA DE UNA MUERTE ANUNCIADA?

Francisco José Falcón

falcongs17@hotmail.com

Tercera semana de Junio del 2012. La Corte Internacional de Justicia de La Haya desde su sede en el Palacio de la Paz, en el número 2, 2517 de Carnegieplein, ha expedido su fallo unánime, a principios del mes DECIDIENDO que:

1) las excepciones preliminares chilenas objetando la competencia de la Corte y la admisibilidad de la solicitud peruana, son improcedentes;

2) el pedido de intervención en el litigio de parte de Bolivia, es inadmisible;

3) los dos extremos de la demanda que el Perú iniciara contra Chile en enero del 2008, son fundados; en consecuencia,

4) hace conocer a las partes y al mundo que el curso de la línea de frontera entre las zonas marítimas de los dos Estados, de acuerdo con la ley internacional, es una línea equidistante entre las prolongaciones de sus territorios adyacentes al mar desde sus líneas de base y que el Perú posee soberanía marítima exclusiva en esta zona hasta el limite de las 200 millas náuticas desde la costa pero fuera de la zona económica exclusiva de Chile o de su zócalo continental.

El fallo fue recibido con entusiasmadas manifestaciones populares e ilimitada alegría en el Perú, pero originó un silencio sepulcral en el país del sur que, según se sabe por fuentes extraoficiales, intentaría la revisión de la sentencia, lo cual se contempla dentro del Reglamento de la Corte. Chile, efectivamente, intenta la revisión del fallo.

Enero del 2013. Inusualmente, por el breve tiempo dedicado por la Corte a la revisión del fallo solicitada por Chile, ésta ratifica el de junio del 2012 en todos sus extremos. La Corte declara inadmisible la fundamentación chilena por no ajustarse a los requisitos del artículo 61.1 de sus Estatutos, por lo que no acepta el pedido de revisión.

Enero – Marzo del 2013. El Perú celebra nuevamente el fallo confirmatorio y exige, por la vía diplomática y ante el Consejo de Seguridad de la ONU y su Asamblea General, que Chile honre el mandato a que le ha compelido la Corte, obligatorio para ese país, desde el día de su lectura, esto es, en junio del 2012 o que, en su defecto, la ONU intervenga en el caso para hacer efectivo el fallo de acuerdo con los arts. 10, 11 y 94 de su Carta. Chile guarda silencio y se mantiene enviando notas diplomáticas dilatorias sobre la ejecución del fallo, es decir sobre la modificación de sus normas nacionales de límites y proyección de las líneas de base que, según la Corte debe iniciarse en el Punto Concordia (en la orilla del mar) y no en el Hito No. 1.

Mayo del 2013. Bolivia se pronuncia sobre el contencioso, advirtiendo que, al sentirse perjudicada por el fallo de la Corte en cuanto a sus aspiraciones de llegar a obtener un territorio soberano que le reporte salida al mar y termine de una vez con su mediterraneidad, se reservará las acciones que crea convenientes para resguardar el derecho que le asiste. Perú, de inmediato, le advierte que no puede pronunciarse sobre un contencioso que ha sido determinado sobre la base de dos litigantes y que debe considerarse un tercero sin intervención alguna como ya lo tiene establecido la Corte.

Junio del 2013. Ecuador manifiesta, mediante una declaración oficial de su Cancillería que, honrará los acuerdos internacionales de cooperación mutua suscritos con la República de Chile, en cuanto sea requerido para ello. Perú contesta que eso es perfectamente admisible y legítimo siempre y cuando no intervenga en situaciones controversiales entre dos Estados ya dirimidas por un organismo internacional. Argentina declara su neutralidad, su vocación de no intervención en el litigio y reitera sus ofrecimientos de buen componedor. Brasil, Colombia y Venezuela hacen lo propio.

Julio del 2013. La noche del 26 de Julio, mientras Perú se prepara para celebrar un aniversario patrio más, Chile captura 14 embarcaciones pesqueras peruanas que faenaban en el extremo sur del límite entre las dos naciones, aún el paralelo geográfico, aduciendo que lo hacían en aguas territoriales chilenas fuera de la zona de tolerancia de 20 millas náuticas que establecía el Acuerdo Pesquero de 1954 y las retiene como intrusas. Se niega a devolver las embarcaciones y sus tripulaciones, enviándolas bajo escolta naval a Valparaíso.

Perú exige su devolución inmediata basándose en que no se ha probado que faenaran fuera de la zona de tolerancia de 1954 y que Chile busca un casus belli para alterar aun mas las relaciones ya bastante deterioradas. La mediación solicitada por Perú y aceptada por el Rey de España es rechazada por Chile. Perú inicia otros intentos de solución pacífica del conflicto.

Agosto del 2013. Chile inicia un proceso investigatorio por delito de espionaje en contra de 14 de los 115 tripulantes de las embarcaciones capturadas y devuelve a los restantes pero no sus naves, lo que provoca la protesta enérgica del Perú que advierte que hará lo que fuere pertinente de acuerdo con las normas internacionales para proteger a sus nacionales y a sus bienes. Envía instrucciones precisas a su Embajada en Santiago para que así proceda.

17 de Agosto del 2013. Perú reitera con renovado ímpetu, en ese día, la solicitud de intervención del Consejo de Seguridad de la ONU, basándose en los artículos 3 y 21 de su Reglamento, para que actúen con el objeto de hacer cumplir los fallos de la Haya y proteger la paz en el subcontinente al considerar que se ha iniciado una escalada de actos inamistosos entre los dos países, atizada con las declaraciones pro chilenas que han hecho en julio mismo y a raíz del incidente marítimo, Ecuador y Bolivia.

18 de agosto del 2013, 3: 45 a.m. Chile decreta la movilización parcial de sus Fuerzas Armadas. Ecuador y Bolivia lo hacen, también parcialmente, dos horas después dirigiendo, el primero, sus unidades de élite hacia la frontera entre Tumbes y la ruta a San Ignacio. Bolivia moviliza frente a Huancané y Bahuaja-Sonene. Perú moviliza en cuatro frentes, a la totalidad de sus Fuerzas Armadas, al norte, al sur, al sureste y al oeste, a lo largo de toda su costa.

19 de agosto del 2013. Chile entrega al embajador peruano en Santiago un ultimátum para que Perú desmovilice parcialmente, dentro de las 24 horas de recibido éste, sus Fuerzas Armadas, a lo que el Perú se niega con nota diplomática argumentando verse amenazado al menos en tres frentes. Ambos países retiran a sus embajadores de sus respectivas sedes.

Ecuador impide el paso a los buques peruanos y a los extranjeros fletados que traen carga bélica al Callao y Paita aduciendo que no permitirá que buques foráneos violen el derecho de paso inocente por sus aguas territoriales, más aún si la carga es para una potencia beligerante.

Anochecer del 21 de Agosto del 2013. Chile inicia tres ataques en simultáneo a lo largo de la frontera sur y parte de su flota ingresa al mar territorial peruano tratando de bloquear Ilo y Mollendo. Bolivia extiende su movilización hasta Tambopata e Iñapari en la selva sureste cerrando las fronteras y concentrando fuerzas en tres lugares estratégicos: Huancané y Mazo Cruz al sur e Iñapari al noreste. Ecuador moviliza también totalmente y concentra sus tropas en la frontera norte y a lo largo de la línea del Putumayo concentrando tenazas en Tumbes, Ayabaca y el río Tigre para amenazar Iquitos. Ambos países no atacan (aunque cabe esperar que lo hagan), al menos todavía, distrayendo ingentes fuerzas peruanas del teatro de operaciones del sur.

Perú intenta rechazar los ataques chilenos pero estos progresan con relativa facilidad en territorio y mar peruanos superando la resistencia a pesar de la fiereza de los combates. Las fuerzas terrestres chilenas avanzan rápidamente en tres columnas paralelas a la costa y entre sí, en dirección noroeste salvo el flanco derecho que se desvía ligeramente como apuntando a Sillustani. En el aire, la superioridad numérica y tecnológica chilena hace inútiles los esfuerzos de la aviación nacional de atacar con eficacia al enemigo, proteger los débiles contraataques peruanos y cubrir las acciones navales. Un intento de desembarcar detrás de las líneas chilenas, efectuado por la Marina, sufre un cruel fracaso al fallar la cobertura aérea. Solamente los submarinos consiguen algunos éxitos pero el número de navíos chilenos y su potencia de respuesta bélica superan sus esfuerzos.

17 de Setiembre del 2013. Las columnas chilenas han alcanzado una línea que va desde Sicuani hasta Puerto Inca pasando por Yauri y Cotahuasi. Han tomado los puertos de la costa y su avance comienza a mermar a las defensas peruanas que llevan casi 30 días de lucha continua y empiezan a sufrir las carencias de armas eficaces, municiones adecuadas, equipos modernos y la destrucción de sus líneas de suministro que son continuamente bombardeadas desde el aire y desde el mar.

Finalmente, el 22 de setiembre, haciendo acopio de todas sus fuerzas, Perú desencadena un contraataque por tierra, mar y aire, con sus últimos elementos de defensa; consigue progresos inmediatos pero que no pueden ser mantenidos por lo que nuevamente se retira desordenadamente a una línea defensiva extremadamente larga y débil, improvisada al fin, que abarca desde Pisco hasta Abancay. Las fuerzas serranas, solo han podido amenazar débilmente el flanco derecho chileno que ha sido el más fuerte junto con su flanco izquierdo. La columna central algo menor, fue sostenida por los sólidos flancos.

La diplomacia internacional, trabajando con ahínco entretanto, consigue un alto el fuego temporal y se fija la línea de statu quo Pisco-Andahuaylas-Abancay-Cusco-Inambari, que los dos países se obligan a respetar.

Julio de 2014. Después de meses de negociaciones infructuosas, con los puertos bloqueados, sin poder militar disuasivo alguno, con el territorio ocupado y con resistencia serrana focalizada pero encapsulada, se firma el Tratado de Límites entre Perú y Chile que reconoce como límites entre ambos países la línea del statu quo y el paralelo geográfico iniciado en Pisco como línea de base. Posteriormente a la fijación de los límites con el Perú, Chile suscribe un Tratado de Amistad y Límites con Bolivia y le entrega, dentro del territorio peruano conquistado, un corredor soberano de 100 kilómetros de ancho entre el puerto de Pisco y Bahuaja-Sonene, que incluye al Cusco como ciudad boliviana creando un Estado-tapón para defenderse de ulteriores intentos peruanos de recuperar territorio.

Perú ganó en La Haya pero perdió, en la realidad, cerca de la cuarta parte de su territorio, sus ciudades, su riqueza, el agua de sus fuentes, el cobre, el gas y el mar adyacente a esas costas y su honor de combatiente.

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Las razones para no creer que los hechos precedentes sean solamente una ficción, son las siguientes:

Perú creyó en la teoría de las cuerdas separadas, como Chile quiso que lo hiciera, no como debió creerla.

Perú no modernizó sus Fuerzas Armadas, oportunamente, en la medida de igualar o superar a sus homólogas chilenas aun cuando sabía que él mismo había iniciado el contencioso ante La Haya y que ello constituía una provocación para Chile.

Perú no instruyó a sus Fuerzas Armadas debidamente ni las potenció como hubiera debido, dejando pasar tiempo valiosísimo que hubiera servido para proteger a la Patria.

Perú creyó que las guerras se ganan con el valor de los hombres solamente y olvidó que el valor, siendo indispensable, también necesita de instrumentos.

Aun estamos a tiempo para que esta ficción no suceda. Pero nada impide que Chile cree un casus belli durante el decurso del proceso ante la Corte y acelere estos acontecimientos: No es comprar armas, es estar preparados y advertir a los padres con hijos en edad de morir en guerra en Chile y en Perú que NO TIENEN PORQUÉ HACERLO!!! Basta ya!

miércoles, 18 de junio de 2008

Nueva novela sobre la guerra en la que Chile invadió Perú.

Sangre de hermanos

May 28 2008
sangredehermanos.jpgPor Ignacio López-Merino
Perú
Planeta, 2008
312 páginas
Precio sugerido: S/.39.00

Lee aquí un extracto de la obra.

Sinopsis:
Goyo Olazábal es hijo del médico más famoso de Lima. Tiene una novia preciosa de la mayor alcurnia, que lo adora. Su futuro es la más creíble promesa de felicidad perpetua, hasta que algo sucede: Chile le declara la guerra al Perú, y se inicia el peor episodio de la historia entre ambos países, que le cambia su destino.
Eleuterio Gómez es un apuesto aventurero provinciano de Celendín, en los Andes del norte. Tras una serie de desastres personales y familiares, se muda a Lima y, sin otro recurso para sobrevivir, se enlista en el ejército. La guerra con Chile lo sorprende durante otra guerra con el poderoso padre de su novia, quien lo prefiere lejos.
De prosa impecable y precisa, López-Merino construye una fascinante novela histórica sobre el episodio más sangriento de la historia entre Perú y Chile. Con un extraordinario manejo del ritmo, el autor va revelando los matices de una feroz batalla en la que la condición humana queda expuesta a las situaciones más extremas. Es la guerra, absurda injerencia de la muerte en las vidas jóvenes, un personaje en sí misma: lo que ella les hace a los hombres torciéndoles su destino y, también, lo que los hombres le hacen a ella, dignificándola o envileciéndola.
Haga clic aquí para ver la entrevista a Ignacio López-Merino en el blog Videos El Comercio
Sobre el autor:
Ignacio López-Merino nació en Lima. Se graduó en la Facultad de Medicina de San Fernando y ejerce en La Florida, Estados Unidos. Es el autor de dos libros de su especialidad, Manejo psiquiátrico en la práctica médica (1984( y Psiquiatría para el médico general (1986). En 2001 ganó el concurso el Cuento de las Dos Mil Palabras de la revista Caretas, con el cuento La faena, y en 2002 fue finalista en la XII Bienal de Cuento Copé con el relato Círculo vicioso. Sus artículos han sido publicados en el diario El Comercio de Lima y en El Heraldo, de Miami.



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López Merino presenta novela "Sangre de Hermanos"

Sábado 31 de Mayo de 2008
20:55
AFP

LIMA.- Los pasajes más cruentos de la guerra entre peruanos y chilenos (1879-1883), que remeció el continente sudamericano y marcó por siempre las relaciones entre los dos países, son abordados con realismo en la novela "Sangre de hermanos", del escritor peruano Ignacio López Merino.

El autor, un psiquiatra que labora en Estados Unidos y llegó a Lima invitado por editorial Planeta para presentar el libro, se sumerge en la novela histórica, que no tiene una tradición en Perú, para narrar los enfrentamientos previos a la ocupación chilena en Lima y también la resistencia de los limeños.

"Desde que tengo uso de razón el tema de la guerra con Chile estuvo presente en mi casa.

Mi bisabuelo peleó en ese conflicto, por eso siempre me fascinó el tema", dijo a la AFP López Merino.

"Sangre de hermanos", gira alrededor de dos personajes: Goyo Olazábal, hijo del médico más famoso de Lima, y Eleuterio Gómez (bisabuelo del novelista), un aventurero provinciano que llega a Lima huyendo de problemas familiares.

López Merino, de 61 años, crea una serie de personajes ficticios para narrar los preparativos a las batallas de San Juan y Miraflores, donde cientos de jóvenes se enfrentaron a los chilenos y murieron.

El autor va develando en cada página los detalles en que estudiantes de entre 14 a 18 años del Colegio Nacional Nuestra Señora Guadalupe, sin mayor conocimiento militar, se enfrentaron a las tropas invasoras.

"La mayoría de esos jóvenes murieron, pocos se salvaron y los que quedaron heridos fueron repasados por los soldados chilenos", dijo.

El escritor también expone "ciñéndome a los historiadores, los graves errores de los políticos que no supieron escuchar a los militares peruanos, sino tomaron erradas decisiones que costó la muerte de peruanos y, también, la guerra", según explicó.

López Merino describe con ojo de psiquiatra a la sociedad limeña de la época y sostiene que era "aristócrata, frívola, egoísta, ambiciosa e indiferente a los que estaba sucediendo en el país con la invasión chilena".

El autor, tras escribir en 1984 y 1986 dos libros sobre psiquiatría, dio el salto en 2001 a la narración ganando el concurso del 'Cuento de las Dos Mil Palabras', que organiza anualmente la revista Caretas.

"Soy un escritor silencioso", dice López Merino tras indicar que escribir "Sangre de hermanos" le llevó tres años, durante los cuales investigó y leyó a historiadores peruanos y chilenos.

Indicó que muchas veces corrigió los manuscritos en su consultorio privado en Estados Unidos: "A veces me alegraba cuando la secretaria me decía que un paciente cancelaba su turno, porque tenía más tiempo para continuar retocándolo", recordó.

Cuenta que el manuscrito fue revisado por historiadores, escritores y militares que "le permitieron centrar la historia en el momento y en la realidad".




Libro Sangre de Hermanos de Ignacio López-Merino

  • Ignacio López Merino, autor del libro Sangre de Hermanos.
    Foto. ANDINA/Stephanie Zollner
  • Lima, may. 29 (ANDINA).- Para muchos peruanos, los cañones de la infausta Guerra con Chile (1879-1884) o Guerra del Pacífico aún resuenan en la memoria colectiva. A fin de aproximarse a las posibilidades que solo la ficción puede eslabonar para recrear esta época turbulenta, el escritor Ignacio López-Merino debuta con su primera novela, Sangre de hermanos (Planeta, 2008).

    El autor señala razones de índole personal al momento de escribir este libro. "Desde muy joven me apasionó la guerra, porque un bisabuelo mío peleó, no murió, en la campaña de La Breña. Todas esas experiencias se las transmitió a mi padre, y éste último a mí. Sus historias y anécdotas son fuentes orales directas que me interesaron mucho en el tema", comenta López-Merino.

    Sangre de hermanos relata la historia de dos hombres, Goyo Olazábal y Eleuterio Gómez, cada uno proveniente de estratos opuestos de la sociedad peruana, en busca de redención y reconocimiento en medio de la destrucción.

    "Eleuterio Gómez es un provinciano que viene a Lima huyendo de una serie de problemas familiares. Acude a la milicia porque no tiene otra opción. Goyo Olazábal, por el contrario, es hijo de médico peruano y madre norteamericana. Tiene la suerte de que uno de sus maestros sea un nacionalista acérrimo, que le inculca sus creencias.

    Los lectores deberán concluir si va a la guerra por amor a la patria o por amor a sí mismo." Estos personajes se verán envueltos en las peripecias de la guerra, que abarca desde la batalla de Arica, perdida por Bolognesi, hasta la batalla de Huamachuco, encabezada por el general Andrés Avelino Cáceres.


    Razones de la derrota
    La novela explora lateralmente las circunstancias que condujeron a la derrota peruana y que se pueden resumir de la siguiente manera: falta de solidaridad, preparación y organización.

    "El país estaba invertebrado. Tras las derrotas en Angamos y Arica, se creó un ambiente que derivó la ocupación de Lima. Nicolás de Piérola quería imponer sus intuiciones a los jefes militares y eso hizo las cosas más fácil para los chilenos en Chorrillos y Miraflores. Sin embargo, mientras la gente era fusilada por el invasor, había un Cáceres que mataba chilenos y que hubiera seguido luchando si no se firmaba el Tratado de Ancón."

    Más que reflejar la verdad histórica en la novela, López Merino ha querido explorar posibilidades especulativas. "El historiador trata de complejizar razones y motivos. El novelista explora la condición humana, inventa. El historiador tiene que someterse a la verdad, el novelista juega con la mentira."

    DOP




lunes, 8 de octubre de 2007

8 de octubre: Miguel Grau y el Combate de Angamos

Miguel Grau y el Combate de Angamos

Escrito el 7 de Octubre de 2007 por http://www.portalperuano.net/?p=32
MIGUEL GRAU Y EL COMBATE DE ANGAMOS
Ejemplo de ser peruano

GRAN ALMIRANTE MIGUEL GRAU SEMINARIO

Don Miguel Grau Seminario nació en la ciudad de Piura el 27 de julio de 1834.
A los 9 años se inicia en la vida de marino, como grumete en el buque mercante "Tescua" Durante diez años viajó por diferentes partes del mundo en barcos distintos.

El 14 de mayo de 1854, como guardia marina inicia su carrera en la Armada Nacional, desempeñando diversos cargos hasta ocupar el comando del "Huáscar".

Se casó el 12 de abril de 1867 con la dama limeña Dolores Cabero Núñez, con quien tuvo diez hijos. Vivió en la calle Lescano 172, cuyo inmueble completamente restaurado se conoce como la Casa Grau.

Fue elegido Diputado por Paita, dejando momentáneamente el comando del Huáscar el 5 de junio de 1876.
La gloria le alcanzó en la campaña naval iniciada el 16 de mayo y concluída cinco meses después, el 8 de octubre de 1879, campaña sin parangón en los anales de la historia marítima universal.

Por Ley 23856 del 24 de mayo de 1984, el escenario de sus hazañas se denomina "Mar de Grau". Sus restos mortales yacen en la Cripta de los Héroes del Cementerio Museo Presbítero Matías Maestro y en la Escuela Naval del Perú.

EL HUÁSCAR

EL INICIO DE LA GUERRA

Al inicio de la guerra, la Escuadra peruana estaba prácticamente desmantelada en El Callao. Las calderas de la "Independencia" estaban en tierra y el "Huáscar" se encontraba desartillado.

Si Chile se venía o no alistando para la guerra, puede resultar discutible. Hay indicios a favor y algunos argumentos en contra. En todo caso, aquel país tenía un ejército muy bien organizado y disciplinado, basado en la estructura militar prusiana y en una fuerza naval respetable, aún para estándares europeos, organizada en base a los parámetros de la marina británica.

Su escuadra -quizás la mejor de América Latina- estaba compuesta por dos enormes acorazados gemelos: El Almirante Cochrane y el Almirante Blanco Encalada. La marinería estaba bien entrenada y la flota estaba comandada por el contraalmirante Juan Williams, quién se distinguió durante la guerra contra España de 1865-66.

Bolivia no contaba con escuadra y aquel era un factor que quizás el Perú debió considerar al mantener la alianza militar con el país del altiplano, cuyos gobernantes de esa época cometieron el error de no desarrollar una marina mercante y una fuerza naval disuasiva.

La escuadra del Perú en tal sentido, salvo una excepción, no se había renovado en los últimos once años. Estaba integrada por dos blindados, dos monitores de hierro, dos corbetas de madera, dos cañoneras y algunas lanchas torpederas. Casi todas las naves se encontraban inmovilizadas y en pleno proceso de reparación.

La escuadra chilena pues aventajaba a la peruana en cantidad, desplazamiento, blindaje, poder de artillería, modernidad y número de transportes.

EL HUÁSCAR

Sin duda la principal nave del Perú era el Huáscar, blindado de mar con espolón modelo Ericsson. Su construcción se inició a fines de 1864 en Liverpool. El blindado era tan maniobrable que podía dar un giro de 180 grados en apenas dos minutos. Para los estándares de esos tiempos, el Huáscar era una nave de guerra formidable, adquirida a un precio bastante razonable.

Pero sobre la capacidad bélica del blindado, su comandante formuló al gabinete del presidente Prado la siguiente advertencia: "Señores, es preciso que no nos formemos ilusiones; el Huáscar es sin duda un buque muy fuerte, pero nunca podrá contrarrestar el poder de uno sólo de los blindados chilenos, pues estos tienen una coraza uniforme de nueve pulgadas y seis cañones de igual calibre que los del Huáscar (…) A pesar de todo el Huáscar cumplirá con su deber, aún cuando tenga la seguridad de su sacrificio".

IQUIQUE

El 25 de abril de 1879, veinte dias después de declarada la guerra, el Huáscar se hizo a la mar con una tripulación de 200 hombres. El blindado tuvo su primer enfrentamiento y durante los primeros treinta minutos se enfrentó solo contra los dos buques de guerra enemigos.

La Esmeralda estaba dirigida por el valiente capitán de fragata Arturo Prat y disponía de una tripulación de 200 hombres, número similar a la dotación del Huáscar. El combate entre ambas naves se prolongaría por más de tres horas.

El Huáscar limitaba el uso de su artillería por temor a que los proyectiles alcanzaran a la población de Iquique. Grau decidió terminar el encuentro recurriendo al espolón, pero los dos primeros intentos fueron vanos. El primero de ellos impactó a babor y el segundo en el estribor de la nave adversaria, la que pese al castigo recibido no se rindió.

En esos momentos, el aguerrido capitán Prat intentó abordar el Huáscar y acompañado sólo de un sargento, se arrojó sobre el blindado, ultimó a un oficial de señales y fue muerto sobre la cubierta cuando intentaba avanzar hacia el torreón de mando.

Un segundo intento de abordaje por doce tripulantes resultó también infructuoso. Sólo recién al tercer impacto con espolón la Esmeralda se partió y se hundió con el mástil al tope. El dramático combate concluyó a las 12:10 de la tarde. En total el Huáscar disparó cuarenta cañonazos.

Los chilenos acusaron 135 muertos. Los peruanos perdieron un oficial y siete marineros resultaron heridos. De inmediato Grau, antes de avanzar hacia la otra nave chilena, la Covadonga, dispuso el salvataje de los 62 valientes sobrevivientes chilenos, cuyo último comandante, el teniente Uríbe, agradeció el humanitario gesto del Almirante.
La posterior correspondencia entre
Grau y la viuda de Prat fue un ejemplo de profundad hermandad latinoamericana, a pesar de la crueldad de esa guerra.

CORRERIAS DEL MONITOR "HUASCAR"

Gracias a su considerable andar, blindaje, poderosa artillería y muy en especial a la audacia y habilidad de su Comandante, el monitor "Huáscar" se constituyó en una seria amenaza a las líneas de comunicaciones marítimas que sustentaban el esfuerzo bélico chileno.

El 26 de mayo de 1879 ataca Antofagasta y al día siguiente apresa dos naves mercantes en Cobija.

El 3 de junio es avistado por el blindado "Blanco" y la cañonera "Magallanes", pero logra escapar después de un corto duelo de artillería. Durante la noche del 10 de julio penetra en Iquique y ataca a las unidades navales que bloquean el puerto.

La cañonera "Magallanes" elude con mucha pericia marinera varias embestidas del espolón del "Huáscar". Pero, ante la probabilidad de tener que enfrentar al blindado "Cochrane", el Comandante Grau decide regresar a su refugio en Arica.

El 17 de julio zarpa a interceptar un convoy chileno y una semana después captura al transporte "Rímac" , con 300 carabineros de Yungay, caballares y abastecimiento de guerra.

Pese a que era el objetivo prioritario de la Escuadra Chilena, logró siempre escabullirse aprovechando que las naves nacionales estaban drásticamente reducidas en su andar, después de la larga campaña lejos de su base. Estas limitaciones hicieron insostenible el persistir en el bloqueo de Iquique.

Los éxitos del "Huáscar", en particular la captura del "Rímac", llevaron a la renuncia del Almirante chileno Juan Williams Rebolledo, asume como Comandante en Jefe el Capitán de Navío Galvarino Riveros Cárdenas y se somete a los buques chilenos a una recuperación de sus capacidades operativas, lo que toma la mayor parte del mes de septiembre.

Mientras tanto, el monitor "Huáscar" y su brillante Comandante continuaba atacando los puertos chilenos, destruyendo instalaciones portuarias y embarcaciones, para afectar el esfuerzo económico necesario para sostener la guerra.


Efigie de Grau
"Como del carbón sale el diamante, así de la negrura de esta guerra sale Grau. (…) Al estudiar lo que hizo, preciso es recordar con qué elementos trabajó y cabe preguntar qué hubiera sido del Perú con Grau en un barco como el Cochrane o el Blanco Encalada…" (Jorge Basadre).

LA BATALLA DE ANGAMOS

08 de octubre de 1879

Chile, ya capturado el Rímac y renovado sus mandos, se concentró en la toma del Huáscar. Las naves chilenas recibieron los mejores cuidados. Los transportes fueron armados con la artillería recién llegada de Europa. Puestas las naves en las mejores condiciones, el nuevo comandante de la escuadra chilena, Galvarino Riveros, se dispuso a acabar con la presencia del Huáscar en el Pacífico.

El 8 de octubre de 1879 a las tres y media de la madrugada el Huáscar y la Unión, que llegaban de Antofagasta, divisaron tres humos, constancia indudable de la presencia de naves enemigas.

Grau actuó como otras veces, ya que no había otra posibilidad, y enrumbó hacia el este para continuar luego al norte. A las 7:15 am. se pudieron distinguir hacia el norte, cerrándoles el paso, otros tres humos: eran el Cochrane, el O'Higgins y el Loa.

En la convicción de que eludir el combate ante fuerzas tan superiores era imposible, el comandante Grau se dispuso a cumplir con su deber. Ordenó al comandante de la Unión huir, lo que permitió la savación de aquella nave.

A los veinte minutos de iniciada la acción, una granada lanzada desde el Cochrane "chocó en la torre del comandante, la perforó y estallando dentro hizo volar al contralmirante Miguel Grau Seminario, que tenía el mando del buque y dejó moribundo al teniente primero don Diego Ferré, que le servía de ayudante", según consta en el parte de combate firmado en San Bernardo, el 16 de octubre, por Manuel Melitón Carbajal.

Se continuó el combate con sigular coraje de parte de los defensores del Huáscar, cuyo blindaje no tenía resistencia ante las poderosas baterías de las naves chilenas.

El combate fue tenaz y sostenido, y se sucedieron en el comando de la nave peruana los oficiales Aguirre y Rodríguez, hasta que, no quedando nada por hacer, el último comandante del Huáscar, el teniente primero Pedro Gárezon, ordenó abrir las válvulas para hundir el buque. La nave, ya incapacitada para la defensa, sufrió el abordaje del enemigo.


Monitor "Huáscar"
AÑO 1865 - DESPL. 1.130 tons.
ARMAMENTO 2 cañones de 300 libras. 2 cañones de 40 libras. 1 cañón de 12 libras 1 ametralladora Gatling .44.
POTENCIA DE MAQUINAS 1.100 IHP.
VELOCIDAD MAXIMA 11 nudos

Fue el más brillante buque de la Armada peruana en 1879, durante la Guerra del Pacífico, comandado por el Almirante Miguel Grau Seminario, distinguido y valiente marino peruano.
El 21 de mayo de 1879 hundió la corbeta chilena "Esmeralda", en el Combate Naval de Iquique. Capturado por Chile en el Batalla Naval de Angamos, el 8 de octubre de 1879, en la cual murió su Comandante, Almirante Miguel Grau.
Operó el resto de la Guerra del Pacífico bajo bandera chilena, destacando en el cañoneo de Arica y muerte de Manuel Thomson Porto Mariño y en el bloqueo de El Callao.
Formó parte de la Escuadra Chilena hasta 1897, fecha en que quedó de baja en Talcahuano por la explosión de una caldera. Se le restauró como reliquia histórica en 1934. En 1951 y 1970 fue sometido a extensas reparaciones y se le restauró a su condición original. Se le conserva actualmente como reliquia histórica en el puerto de Talcahuano, rindiéndose homenaje permanente a los héroes chilenos y peruanos que murieron en su cubierta en cumplimiento de su deber.