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domingo, 2 de agosto de 2009

Buscando un outsider



La disputa de la segunda vuelta electoral entre Keiko Fujimori y Ollanta Humala podría evitarse si aparece un candidato que aglutine a la centroizquierda.
La polarización inmovilizaría al país si uno de los citados llega a la presidencia.
El padre Marco Arana sería nuestra única alternativa
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Por César Reyna


Si en los próximos meses no surge una figura capaz de posicionarse en el centro del espectro político la suerte estaría echada pues todo parece apuntar que ganará un aspirante con altos niveles de desaprobación. Fenómeno que ya viene sucediendo en el interior del país, donde los presidente regionales acceden al cargo con votaciones que no superan el 20%. Las consecuencias de una presidencia tambaleante serían desastrosas en medio de una crisis económica internacional y muchos problemas internos sin resolver. El escenario sería mucho peor que el que le tocó vivir al ex presidente Toledo pues los partidos políticos opositores y amplios sectores de la sociedad civil y de la prensa harían todo lo posible para que Fujimori Higuchi o Humala Tasso no tengan una presidencia agradable.

Según quien resulte vencedor se irán definiendo las posibles alianzas y rivalidades. Si triunfa Keiko Fujimori el Apra podría convertirse en su escudero en el Parlamento como lo fue el FIM de Fernando Olivera con Perú Posible. De producirse la inesperada victoria de Humala, tendría a casi toda la clase política en su contra, excepto a los minúsculos partidos de izquierda. En cualquier caso, las expectativas de que uno u otro termine su mandato dentro del plazo constitucional sería altamente improbable por las enormes presiones que tendrían que soportar.

El candidato buscado no sería necesariamente un improvisado como lo fue Alejandro Toledo cuando ganó la presidencia en 2001, sino alguien que haya hecho labor social en las comunidades como el padre Marco Arana. Es decir, alguien que conozca perfectamente los grandes problemas del país como la desigualdad y la pobreza; pero no sentado desde un cómodo sillón de oficina, sino en el campo de la acción y la práctica. Desde esa perspectiva, el padre Arana encaja perfectamente con el perfil del líder que necesitamos para el siguiente quinquenio.

Ahora bien, a pesar de que el aspirante nacionalista Ollanta Humala está tratando de acercase al centro del espectro político luego de su reunión con el escritor Mario Vargas Llosa, uno de los máximos exponentes del pensamiento liberal en Latinoamérica, su cambio no parece sincero pues la prensa descubrió que su mujer trabajaba para medios cercanos al régimen chavista (recibía miles de dólares por asesorías que no pudo justificar). Esto probaría las vinculaciones del ex comandante del Ejército Peruano con el presidente venezolano. En los últimos días Humala viene demarcándose de la figura de Chávez para presentarse como un candidato maduro y ajeno a cualquier influencia externa diciendo que el nacionalismo que representa no le permite sacrificar los intereses nacionales. El mayor temor de una buena cantidad de peruanos es que Chávez gobierne el Perú a través de Humala, convirtiendo al país incaico en un anexo de Venezuela.

Además de romper con Chávez y su socialismo del siglo XXI, Humala deberá hacer lo mismo con su hermano Antauro, el radical que dirigió una asonada en la ciudad de Andahuaylas en enero de 2003. Es probable que el líder nacionalista y el mandatario venezolano protagonicen una “pelea”- con calificativos subidos de tono de un lado y del otro- para hacerle creer al electorado que han roto definitivamente. La enemistad será fingida para liberar a Humala del elemento que le genera muchos anticuerpos y le resta popularidad: su relación con Chávez.

En esa línea, Humala buscará mayor acercamiento con gremios empresariales para “blanquearse” como hizo Alan García antes de las elecciones de 2001. El encuentro con la clase dominante no lo ayudará porque lo considera una grave amenaza para sus intereses; además la derecha peruana cuenta con varias alternativas electorales, entre las que destaca la congresista Keiko Fujimori, para tener un presidente afín para el período 2011-2016. De modo que no necesitaría sumar a Humala aunque éste asegure que ha cambiado. El “viraje” del hombre identificado con el ‘antisistema’ no es creíble porque ha sido orquestado por Chávez. La estrategia de Caracas es evidente ya que desde hace varios meses el mandatario venezolano no se intromete en asuntos internos del Perú, a pesar de que el oficialismo ha denunciado su injerencia en el conflicto amazónico y otros hechos de violencia.

La presencia de outsider, es decir, de un personaje ajeno a las miserias de la política local, impediría que triunfe otro candidato del sistema como el alcalde de Lima, Luis Castañeda Lossio; la lideresa de Unidad Nacional, Lourdes Flores Nano o el propio Alejandro Toledo. Los tres defienden el modelo económico que instauró el reo Alberto Fujimori a principios de los noventa y no garantizan ningún cambio o corrección del mismo. Según la última encuesta socioeconómica de Apoyo, un 55% de peruanos desea ajustes en la política económica, esto es, mayor inclusión, fortalecimiento de leyes laborales y asistencia social para los más pobres.



martes, 21 de julio de 2009

Keiko Fujimori será presidenta del Perú




A pesar de que aún faltan más de 19 meses para las elecciones el temor estaría fundado ya que ocupa el primer lugar en las encuestas que miden la intención de voto
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Por César Reyna


No soy fujimorista, pero escribo este artículo para alertar a los que no lo son que la hija del corrupto Alberto Fujimori tiene muchas posibilidades de convertirse en la próxima presidenta del país.

De llegar a la presidencia la primera medida que tomará será indultar a su anciano padre. Recordemos que para un sector de la población el popular ´chino’ no debió ser condenado por crímenes de lesa humanidad como las matanzas de Barrios Altos y La Cantuta pues consideran que fueron daños colaterales dentro de una guerra sin cuartel contra el terrorismo.

Para el 2010 la Corte Suprema habrá ratificado el fallo emitido en primera instancia que dispuso 25 años de cárcel para Fujimori. Keiko seguramente argumentará que suelta a su padre debido a su delicado estado salud. Después de conocer los resultados electorales se le detectará algún padecimiento durante un reconocimiento de rutina en su suite de la Base Naval. El Gobierno de García organizará el montaje permitiendo el traslado de Fujimori a clínicas locales; mientras parlamentarios apristas deslizarían la posibilidad de concederle perdón al “comprobarse” su deterioro físico. Todo eso se haría para ir preparando a la ciudadanía acerca de la eventual liberación de Fujimori. Reacciones en contra no se harán esperar, pero serán acalladas conforme Keiko se imponga en la siguiente ronda.

La probable coalición de partidos políticos de centroderecha (PPC, Perú Posible y Solidaridad Nacional) no prosperará por ambiciones y errores de sus dirigentes. Habiendo surgido exclusivamente para enfrentar a Keiko Fujimori y asegurar su participación en la segunda vuelta será derrotada por escaso margen. Esto le permitirá a la heredera de Alberto Fujimori competir con el representante del temido ‘antisistema’, el candidato nacionalista, Ollanta Humala Tasso. La presencia de este radical aseguraría la victoria de Keiko porque muchos peruanos, sobre todo los de la costa, desconfían de las intenciones y vinculaciones de Humala. Luego de aproximarse en las pasadas elecciones a Hugo Chávez ahuyentó al sector de moderados que no desean cambios traumáticos.

Keiko no necesitaría un planteamiento ambicioso para ganar sino bailar, llevar espectáculo a cada provincia y recordarle a los estratos socioeconómicos ‘D’ y ‘E’ que su padre hizo mucho por ellos. En cada pueblo que visitó su lado hay una posta médica, colegio o camino rural construido durante el fujimorato.

Los peruanos le perdonan todo sus gobernantes siempre que hagan obras. En el imaginario colectivo muchos desean el regreso de Fujimori porque es el personaje más parecido a Pinochet, el dictador que “sacó” a Chile del atraso. Si bien no es cierto que el difunto general desarrollara a su país por si solo y fue un asesino y un vulgar ladrón al que le encontraron 25 millones de dólares, la mayoría de nuestros electores, como en todos lados, son altamente manipulables e incapaces advertir esas “pequeñas” diferencias. Para millones de conservadores es casi un dogma de fe que Pinochet hizo crecer y estabilizó a nuestro vecino como que Fujimori hizo lo mismo con la economía y pacificó al Perú.

El Apra, mientras tanto, luego acelerar el gasto público –gracias a la llegada del Fenómeno del Niño- y construir infraestructura desenfrenadamente espera que la inversión estatal eleve sus niveles de popularidad para mantener su cuota de poder en el Congreso. El partido de la estrella se juega mucho en las próximas elecciones porque no cuenta con un candidato de arrastre que le asegure la conformación de una numerosa bancada. Con la atomización del aprismo, la clase empresarial -representada por la Confiep- prescindirá de sus servicios ya que no controlarán el Legislativo. Dejarán de ser los lobistas por excelencia de las corporaciones extranjeras y nacionales. Pero esa vacante no quedará vacía pues es el fujimorismo asumirá esa deleznable función. En el pasado reciente Cambio 90, la organización que fundara Fujimori, fue el primer grupo en formalizar una alianza con la clase dominante para abrir nuestra economía y aplicar recetas neoliberales.

Cuando Alberto Fujimori reciba el indulto presidencial en teoría también debería solicitarlo su socio Vladimiro Montesinos. Digo en teoría porque no es seguro que esté vivo cuando Keiko gane la presidencia. Es muy probable que el ex asesor de inteligencia sufra un accidente o muera de un infarto repentino en su celda. Mucho misterio cubrirá su muerte. Algunos hablarán de suicidio; otros de asesinato o ajuste de cuentas. La sospecha estará a la orden del día. Las hipótesis más variadas y disparatadas serán reproducidas en los medios para vender más ejemplares o captar sintonía. Eso sí, nadie lamentará su deceso porque el ‘Doc’ representaba todo lo malo de nosotros. Aunque muchos no lo odiaban; por el contrario, lo admiraban, porque tenía facultades casi ilimitadas y era temido. Había sido el ‘macho alfa’ durante una década caracterizada por la impunidad y el descaro. La cultura ‘combi’ comenzó a germinar con la llegada de la dupla Fujimori-Montesinos que trató de consolidarse en el poder al estilo de Hugo Chávez: con Constitución propia –la de 1993- y el dominio de las demás instituciones del Estado.

Montesinos morirá porque sabe demasiado y su excarcelación no puede “justificarse” como la de Fujimori. Para la mayoría Montesinos es culpable de todos los delitos que se le atribuyen pues se filmó delinquiendo en decenas de vídeos. En cambio las acusaciones contra Fujimori no "parecen" del todo comprometedoras como para enviarlo de por vida a la cárcel. En su caso no existían vídeos en los que aparecía corrompiendo a congresistas de la oposición -denominados como tránsfugas- ni a dueños de canales de televisión. Un grupo piensa que sólo había indicios y pruebas no concluyentes; pero no la abundancia de elementos materiales ni de juicio que señalan a Montesinos.

Luego de conocerse a los vencedores de la primera vuelta el panorama político se habrá definido. Con Keiko y Humala en una nueva etapa salta a la vista quien resultaría vencedor. Las cosas estarán claras ya que los que no simpatizan con Keiko deberán votarla para evitar que triunfe Humala. Repitiéndose así el indeseado escenario que enfrenta al ‘mal menor’ con el ‘mayor’ como si el tiempo fuera circular.




Elecciones presidenciales: Keiko Fujimori baja en las encuestas



Por César Reyna


El último sondeo de Ipssos-Apoyo revela que la congresista Keiko Fujimori bajó dos puntos porcentuales respecto al mes anterior (pasó de 22% a 20%). La heredera del corrupto Alberto Fujimori, quien acaba de ser condenado por peculado, ha perdido un poco de terreno frente al alcalde de Lima, Luis Castañeda Lossio (18%), pero aún encabeza el pelotón de aspirantes dispuestos a colgarse la banda presidencial. La encuesta se realizó a nivel urbano en 16 ciudades del país. Esto quiere decir que no consideró zonas andinas ni la selva, regiones donde el candidato ‘antisistema’, Ollanta Humala, goza de mayor popularidad dado que las urbes de la costa le son bastante hostiles.

Si bien faltan dos años para las elecciones, demasiado tiempo en política, las encuestadoras vienen ubicando a Keiko Fujimori en los primeros lugares con el propósito de que los peruanos se vayan acostumbrado a la idea de que puede llegar a la presidencia. Desde hace varios meses, junto con algunos medios de comunicación, han convertido a Keiko en presidenciable para que el sistema tenga otra opción frente al peligro que representa Humala. Así, han venido preparando a la opinión pública para que piense que la legisladora podría ser una buena alternativa de cara al 2010.

A pesar de los latrocinios y asesinatos ordenados por su padre la popularidad de Keiko parece sólida pues contaría con el respaldo de la quinta parte del electorado. La encuesta de Ipssos-Apoyo se realizó antes de que se iniciara el juicio contra el ex presidente Fujimori por el pago de 15 millones de dólares a Vladimiro Montesinos. Ollanta Humala se ubica en la tercera posición con 14%. Castañeda Lossio, quien compartía la segunda posición con Humala, subió del 15% de junio al 18% actual.