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miércoles, 16 de septiembre de 2009

Chile rechaza pacto peruano de no agresión

Jose Antonio Garcìa Belaunde, canciller peruano



Propuesta del presidente peruano Alan García presentada en la cumbre de Unasur en Washington no prosperó porque canciller chileno Mariano Fernández consideró que el lenguaje empleado es propio de un escenario bélico

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Por Cèsar Reyna



Hizo bien el jefe de la diplomacia chilena en rechazar el pedido del mandatario peruano porque Latinoamérica no se encuentra inmersa en un clima de preguerra como el que atravesó Europa antes de las dos primeras conflagraciones mundiales, donde los pactos y alianzas militares estuvieron a la orden del día. Un acuerdo de esa naturaleza solamente hubiera incrementado la desconfianza en lugar de reforzar la integración ya que terminan rompiéndose a la larga o fomentando el armamentismo.


La historia del siglo XX nos ha enseñado que los pactos de no agresión, lejos de disminuir las preocupaciones, las elevan, pues el país que apuesta por la paz tiende a desarmarse y que el toma algunas precauciones a armarse, lo que genera un evidente desbalance militar. La desigualdad en el terreno armamentístico incentiva al país mejor preparado a lanzar una ofensiva como ocurrió con la Alemania nazi contra los soviéticos en la Segunda Guerra Mundial, quienes debieron recurrir a los norteamericanos y su tecnología para igualar el poder de fuego de su rival.


Lo más probable es que los países que firman ese tipo de tratados comiencen a rearmarse tratando de equiparar las adquisiciones de sus vecinos, desatando así una carrera armamentista. Aumentar el gasto en defensa en países pobres es contraproducente porque existen numerosas necesidades sociales por atender. Lo mejor que se podría hacer es limitar las compras de armamento a un porcentaje del PBI, es decir, que sea proporcional al tamaño de sus economías y se justifique según las necesidades de reposición de equipos de sus institutos armados. No solo es necesaria la transparencia del gasto militar propuesta inicialmente por el Gobierno de Michelle Bachelet y secundada por el de García, sino homologar las compras a un determinado estándar para no originar desequilibrios ni alimentar tensiones.


García quiso poner entre la espada y la pared a Chile cuando le propuso suscribir un pacto de no agresión. Él sabía perfectamente que los sureños iban a rechazar su planteamiento y conto con eso para presentarse como un buscador de la paz. La estrategia del mandatario incaico de presentar a nuestro vecino como un país belicoso no tiene asidero pues Chile es uno de los países más estables de la región; algo que no se podría decir precisamente de Perú porque existe el riesgo de que el candidato ultranacionalista Ollanta Humala pase a la segunda vuelta en las próximas elecciones presidenciales.


Chile, a diferencia de Perú, no se debate entre extremismos políticos pues ha consolidado su democracia. Chile no tiene intención de atacar a nadie a menos que se sienta amenazado o provocado. Si ha iniciado desde hace varios años un programa de reequipamiento se debe principalmente a la renovación de sus equipos para adecuarlos a las necesidades de su defensa. Por su longitud de costas debe cubrir un mar extenso y varios miles de kilómetros de tierra a pesar de ser una franja trascordillerana. Además, el Gobierno de Bachelet anunció hace poco que suspenderá el canon que reciben las Fuerzas Armadas Chilenas proveniente de los ingresos del cobre (de la compañía Codelco, la mayor cuprífera del mundo). Con ello reducirá su presupuesto militar significativamente ya que actualmente perciben el 10% de las ventas.


El gran temor de Santiago es que se presente un escenario donde gane el candidato de la derecha chilena, Sebastián Piñera, uno de los hombres más acaudalados de su país, y triunfe en los comicios peruanos el ex oficial Ollanta Humala Tasso porque ello podría ocasionar la intromisión del presidente venezolano Hugo Chávez en sus asuntos internos. Si Chile es gobernado por la derecha existe la posibilidad de que tanto Chávez como el presidente boliviano Morales generen tensiones por su orientación ideológica. Morales ya expresó en una oportunidad su descontento a que ganara Piñera porque abraza el neoliberalismo, una corriente repudiada por ambos mandatarios socialistas.


Nuestros vecinos son los que más perderían iniciando una guerra porque perderían las inversiones realizadas en el país (que suman varios miles de millones de dólares), echarían por tierra su imagen y su respeto por el derecho internacional. Cabe recordar que Chile se opuso, durante el Gobierno de Ricardo Lagos, a la invasión norteamericana de Iraq, a pesar que Estados Unidos lo chantajeaba con dilatar las negociaciones de su Tratado de Libre Comercio (TLC), el primero que suscribió un país de la región con la superpotencia. Esto demuestra que Chile siempre ha respetado las leyes internacionales que prohíben la guerra, por lo menos desde que retornó a la democracia en 1990, como medio de solución de diferencias entre dos o más Estados.


Humala les preocupa mucho porque ha confesado ser admirador del pensamiento del ex dictador peruano Juan Velasco Alvarado, quien gobernó Perú tras derrocar a Fernando Belaunde Terry en 1968. Velasco tenía planes concretos de invadir Chile para recuperar las provincias perdidas durante la Guerra del Pacífico (1879- 1884). Pero un golpe producido al interior del Ejército paralizó la incursión militar que debía producirse en 1975.


Entonces, la combinación de un triunfo de Humala con una victoria de Piñera, el favorito para ganar las elecciones chilenas, podría crear un clima de tensión en nuestra frontera sur. A esto habría que agregar la controversia planteada por Perú en la Corte Internacional de Justicia de La Haya para definir nuestros límites marítimos. La demanda presentada podría el detonante de un conflicto si las partes no respetan la resolución de la Corte.




lunes, 17 de agosto de 2009

Última encuesta de Apoyo

El 47% de peruanos quiere un nuevo candidato presidencial. El 44% piensa que la gestión de Alan García será peor que el de Alejandro Toledo. Keiko Fujimori recibiría el 22% de los votos en próximas elecciones. El 53% está en contra de una alianza entre los candidatos de “centro”.


Por César Reyna



Casi la mitad del electorado urbano no se siente representado por los actuales candidatos presidenciales. Esto se debe al rechazo que generan figuras políticas como Ollanta Humala y Keiko Fujimori, los aspirantes que tienen mejores opciones para pasar a la segunda vuelta en el 2011, ya que la desaprobación del primero llega al 70% mientras que la congresista es resistida por el 51% de la ciudadanía.


Este resultado revela que los electores no simpatizan con extremismos de ninguna clase. Lejos de ubicarse en el ala izquierda o la “ultraderecha”, los peruanos están buscando un candidato de centro (outsider) que priorice la lucha contra la pobreza y lleve la batuta de la inclusión social.


La baja popularidad del primer mandatario se explica por la ausencia de reformas en materia educativa, de salud, regionalización, modernización de las Fuerzas Armadas y la Policía, etc. La sensación generalizada es que este Gobierno se maneja en piloto automático y no ha sido capaz de manejar los recursos de manera eficiente. Para muchos García se la lleva fácil porque no ha aprovechado la bonanza económica para reducir el déficit en infraestructura y dotar de servicios básicos a la población más necesitada. La demora en la ejecución del gasto es su talón de Aquiles así como la improvisación a la que nos tiene acostumbrados (el mejor ejemplo es el lanzamiento de los Núcleos Ejecutores).


Tanto la aprobación del presidente como la popularidad Keiko Fujimori se mantienen en su techo. García recibe un 27% y Keiko un 22%, dos puntos porcentuales más que en el sondeo pasado. El respaldo de ambos nos pinta un país fragmentado y carente de figuras aglutinantes.


El rechazo a una concertación de partidos (Solidaridad Nacional, PPC, Perú Posible) al estilo chileno o del extinto Fredemo de Mario Vargas Llosa se debe a la gente no cree que vaya a funcionar. La eterna candidata de la derecha, Lourdes Flores Nano, propuso la alianza luego de ver que no tendría chances de llegar al poder por si misma. Si su “matrimonio” con Solidaridad Nacional en el Congreso no se hubiera resentido hubiera podido predicar con el ejemplo.





martes, 11 de agosto de 2009

Cipriani versus el padre Arana



La polémica desatada entre el cardenal de Lima Juan Luis Cipriani y el padre Marco Arana podría convenirle al segundo para despertar interés en el electorado que busca una nueva alternativa política

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Por César Reyna

Monseñor Juan Luis Cipriani, principal representante del conservadurismo peruano, podría hacerle ganar simpatías al líder del movimiento Tierra y Libertad entre de los ciudadanos que se definen de centro izquierda.

Ahora que el centro no está claramente definido y el aspirante de la izquierda, Ollanta Humala, genera demasiados anticuerpos, es momento para que Arana comience a ganar protagonismo con una propuesta inclusiva.

A diferencia de sus competidores, Arana no tiene muertos en su haber ni se enriquecido ilícitamente. Poco podrían encontrarle ya que la poderosa minera Yanacocha, contra la que lucha tenazmente en Cajamarca, no ha podido descreditarlo.

Volviendo a Cipriani, el arzobispo es el menos indicado para criticar las opiniones políticas de otros religiosos porque se despacha sobre política interna e internacional desde el púlpito. Sus opiniones no se limitan cuestionar la labor del Ministerio de Salud sobre el control de la natalidad o evitar el contagio del Sida, ni tampoco a satanizar el divorcio rápido aprobado por el Congreso, sino a condenar ideologías que considera “retrógradas”. Además tiene un programa dominical en RPP donde suele hablar de política más que de los Evangelios y los misterios del Señor.

La Iglesia no es un partido, pero actúa e interviene en el proceso político como si lo fuera (desde los templos se puede inclinar o dirigir la intención de voto como hacen varios movimientos evangélicos en Estados Unidos).

Cipriani aprovecha su alta investidura y su supuesta autoridad moral para decirnos qué es lo que nos conviene como país. A veces lo hace indirectamente como Alan García cuando vetó a un determinado candidato (Humala) por proponer cambios traumáticos.




viernes, 7 de agosto de 2009

Alan García considera que Sendero no es una amenaza para la democracia



Presidente peruano coincide con líder nacionalista Ollanta Humala. Si admitía que grupo terrorista representa un peligro para el país estaría poniendo en entredicho su política de seguridad nacional
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Por César Reyna


Un Gobierno embarcado en exhibir logros no puede confesar que el narcoterrorismo es más fuerte que en los años ochenta como declaró el congresista aprista Mauricio Mulder. El también secretario general del Apra magnificó el fenómeno del narcosenderismo solamente para desautorizar al opositor Ollanta Humala; sin sopesar que sus palabras podrían tener un efecto adverso entre la población y los inversionistas.

Afirmar que Sendero Luminoso es una amenaza para el país equivale a decir que el Estado no solo no controla una parte del territorio, sino que existe el peligro de que se expanda sus actividades a otras regiones.

El ataque del fin de semana a una base policial en una localidad olvidada de Ayacucho fue una demostración de fuerza de los remanentes de Sendero. De momento su presencia se encuentra exclusivamente focalizada en el valle de los ríos Apurímac y Ene (VRAE) y en menor medida en el Huallaga. No hay peligro de expansión mientras no se replieguen, fruto de la intervención de nuestras Fuerzas Armadas, a otras áreas donde puedan controlar el tráfico de los derivados de la hoja de coca: la pasta básica y la cocaína.

En la ciudad de Tacna, en el sur del Perú, el primer mandatario declaró que “el problema que tenemos ahora no es ni la décima y quizá ni la centésima parte de lo que en los años 80 se tenía”, enmendándole la plana al verborrágico Mulder. También agregó que “por un tiempo vamos a tener ese tipo de agresiones a las que tampoco hay que presentar como si fueran la amenaza contra la democracia total”.

Mulder había manifestado ayer a una radioemisora capitalina: “Ese Sendero Luminoso de hoy, que es casi un remanente, es mucho más poderoso que el Sendero de 1980, porque tiene más gente, más dinero, más armas y un territorio que le favorece en su estructura geográfica e imposibilita la entrada de la Policía”. Las declaraciones del jefe de Estado se producen 24 horas después de que el ministro Salazar rectificara sus propias declaraciones en las que había coincidido con Humala.



jueves, 6 de agosto de 2009

Sendero Luminoso no representa una amenaza para el país


La coincidencia del ministro del Interior, Octavio Salazar, con el líder nacionalista, Ollanta Humala, en el sentido que Sendero Luminoso (SL) ya no constituye un peligro para el país ha generado discrepancias en el seno del oficialismo.
Magnificar las acciones de Sendero para desacreditar a un político rival pueden costarnos mucho en términos de imagen
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Por César Reyna


Tras el ataque contra la base policial de la Dinoes (División Nacional de Operaciones Especiales) el secretario general del APRA y congresista, Mauricio Mulder, sostuvo que el candidato nacionalista “quedó en ridículo por haber afirmado que Sendero Luminoso y el MRTA ya no constituían un peligro para el país”; sin embargo, luego de la sesión de ayer en el Consejo de Ministros, el responsable de la cartera del Interior, Octavio Salazar, dijo que “las actividades de Sendero no representan una amenaza para el país, ya que actividad está ‘focalizada’ en la zona del VRAE (Valle de los Ríos Apurímac y Ene)”.

La controversia entre Mulder y Salazar pone en evidencia dos posturas radicalmente distintas dentro del oficialismo. Mulder, como operador político del APRA, asume una posición contraria a la verdad porque desea restarle todo mérito a las declaraciones de Humala. Aun cuando el candidato nacionalista tenga la razón en este y otros asuntos objetará sus argumentos pues tiene el deber de demoler su imagen.

Salazar, por su parte, cometió un lapsus imperdonable ya que respaldó involuntariamente al líder de la oposición. Su coincidencia con Humala se ajusta a la realidad pues Sendero no tiene la intención ni los medios para tomar el poder. Esta agrupación narcoterrorista tiene como principal objetivo mantener el control de las áreas productoras de hoja de coca. De momento no representa una amenaza para otras zonas con potencial cocalero en la medida que no sea expulsada del VRAE. Si se la obliga a replegarse seguramente operará en regiones donde promovería el cultivo de la coca.

Afirmar que Sendero Luminoso constituye una amenaza para la seguridad nacional supone un riesgo para el país en términos de imagen. En momentos en que el Perú desarrolla una marca país y busca posicionarse como destino para turistas y capitales esa afirmación puede resultar contraproducente. De ahí que las conjeturas de Mulder representen un arma de doble filo pues muchos inversionistas podrían pensarlo dos veces antes de invertir en el Perú.

A Sendero le conviene que sus incursiones tengan repercusión mediática porque asi va consolidando o reviviendo el temor que causaba su presencia en los ochenta.

En cuanto a la solución propuesta por Humala para contrarrestar al narcoterrorismo no parece viable que el Estado compre toda la producción de hoja de coca –a un costo de US$ 200 millones- porque los narcotraficantes tienen mucho margen para subir el precio. Si se desata una guerra de precios entre el Estado y los narcos se incrementarían las cosechas ya que muchos campesinos estarían incentivados a cultivar coca. En caso de que el Estado iguale el precio que pagan los traficantes estos coaccionarían a los cocaleros para que sigan produciendo coca. Para acabar con ese flagelo no bastaría la sustitución de cultivos ni vuelos de interdicción ni la destrucción de cocales o pozas de maceración mientras exista un mercado. Sólo la legalización de su comercialización, como ocurrió con el alcohol, derrumbaría los precios y el financiamiento que sustenta a Sendero y a los carteles de la droga.




jueves, 23 de julio de 2009

MRTA en el Congreso… el ataque de la prensa derechista



Por César Reyna


Mientras Ollanta Humala buscaba relanzar su imagen luego entrevistarse con Mario Vargas Llosa en Madrid; en Lima un parlamentario de su bancada cometió el error de darle tribuna a tres ex militantes del Movimiento Revolucionario Tupac Amaru (MRTA). Los sujetos fueron invitados a una conferencia de prensa en el Congreso donde iban a denunciar el acoso policial del que eran objeto; pero la cita se malogró cuando uno de ellos mencionó sus vinculaciones con Néstor Cerpa Cartolini, cabecilla del MRTA que tomó la residencia del embajador del Japón en 1996. La sola mención de Cerpa Cartolini despertó suspicacias entre los periodistas presentes, quienes arremetieron contra los panelistas demandando explicaciones sobre su pasado.

Los tres ex emerretistas que ahora pertenecen a una nueva agrupación llamada ‘Patria Libre’. Según reportes de inteligencia este movimiento sería el brazo político del MRTA y estaría relacionado con la Coordinadora Continental Bolivariana, órgano creado y financiado por Hugo Chávez para expandir el ‘socialismo del siglo XXI’ en la región.

La presencia de esos elementos en la Sala Mohme del Legislativo desató la furia de medios conservadores como ‘El Comercio’, el decano de la prensa nacional, y los ultraderechistas ‘Expreso’ y ‘Correo’, por citar a los más importantes. Esos periódicos aprovecharon el desliz del congresista Víctor Mayorga, quien invitó a los controvertidos personajes, para demoler la candidatura de Humala Tasso. El ataque coordinado de la derecha coincide con la estrategia de Humala de moverse hacia el centro para ganar nuevos simpatizantes. Al asumir que Humala, haga lo que haga, representa el mayor peligro para el ‘sistema’ no reconocerán la sinceridad de su cambio o enmienda. De ahí que le den con todo, desvirtuando sus palabras, publicando en primera plana que “defiende a los emerretistas”, que “negociaría con terroristas”, etc., las mismas tácticas de guerra sucia empleadas por el Partido Republicano para desprestigiar a Obama.

No sorprende a estas alturas que los titulares de ‘El Comercio’, ‘Expreso’ y ‘Correo’ no sean para nada objetivos pues su objetivo es, valga la redundancia, tumbarse a Humala a como de lugar. Para estos medios no importa si deben sacrificar la verdad o su escasa cuota de imparcialidad porque representan la primera línea de batalla frente a la amenaza chavista. El frente mediático, compuesto en su mayoría por canales, diarios y radios del ‘sistema’, debe mostrarse unido para contener a una ideología tan contagiosa en Latinoamérica como la Influenza AH1N1.




martes, 21 de julio de 2009

Keiko Fujimori será presidenta del Perú




A pesar de que aún faltan más de 19 meses para las elecciones el temor estaría fundado ya que ocupa el primer lugar en las encuestas que miden la intención de voto
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Por César Reyna


No soy fujimorista, pero escribo este artículo para alertar a los que no lo son que la hija del corrupto Alberto Fujimori tiene muchas posibilidades de convertirse en la próxima presidenta del país.

De llegar a la presidencia la primera medida que tomará será indultar a su anciano padre. Recordemos que para un sector de la población el popular ´chino’ no debió ser condenado por crímenes de lesa humanidad como las matanzas de Barrios Altos y La Cantuta pues consideran que fueron daños colaterales dentro de una guerra sin cuartel contra el terrorismo.

Para el 2010 la Corte Suprema habrá ratificado el fallo emitido en primera instancia que dispuso 25 años de cárcel para Fujimori. Keiko seguramente argumentará que suelta a su padre debido a su delicado estado salud. Después de conocer los resultados electorales se le detectará algún padecimiento durante un reconocimiento de rutina en su suite de la Base Naval. El Gobierno de García organizará el montaje permitiendo el traslado de Fujimori a clínicas locales; mientras parlamentarios apristas deslizarían la posibilidad de concederle perdón al “comprobarse” su deterioro físico. Todo eso se haría para ir preparando a la ciudadanía acerca de la eventual liberación de Fujimori. Reacciones en contra no se harán esperar, pero serán acalladas conforme Keiko se imponga en la siguiente ronda.

La probable coalición de partidos políticos de centroderecha (PPC, Perú Posible y Solidaridad Nacional) no prosperará por ambiciones y errores de sus dirigentes. Habiendo surgido exclusivamente para enfrentar a Keiko Fujimori y asegurar su participación en la segunda vuelta será derrotada por escaso margen. Esto le permitirá a la heredera de Alberto Fujimori competir con el representante del temido ‘antisistema’, el candidato nacionalista, Ollanta Humala Tasso. La presencia de este radical aseguraría la victoria de Keiko porque muchos peruanos, sobre todo los de la costa, desconfían de las intenciones y vinculaciones de Humala. Luego de aproximarse en las pasadas elecciones a Hugo Chávez ahuyentó al sector de moderados que no desean cambios traumáticos.

Keiko no necesitaría un planteamiento ambicioso para ganar sino bailar, llevar espectáculo a cada provincia y recordarle a los estratos socioeconómicos ‘D’ y ‘E’ que su padre hizo mucho por ellos. En cada pueblo que visitó su lado hay una posta médica, colegio o camino rural construido durante el fujimorato.

Los peruanos le perdonan todo sus gobernantes siempre que hagan obras. En el imaginario colectivo muchos desean el regreso de Fujimori porque es el personaje más parecido a Pinochet, el dictador que “sacó” a Chile del atraso. Si bien no es cierto que el difunto general desarrollara a su país por si solo y fue un asesino y un vulgar ladrón al que le encontraron 25 millones de dólares, la mayoría de nuestros electores, como en todos lados, son altamente manipulables e incapaces advertir esas “pequeñas” diferencias. Para millones de conservadores es casi un dogma de fe que Pinochet hizo crecer y estabilizó a nuestro vecino como que Fujimori hizo lo mismo con la economía y pacificó al Perú.

El Apra, mientras tanto, luego acelerar el gasto público –gracias a la llegada del Fenómeno del Niño- y construir infraestructura desenfrenadamente espera que la inversión estatal eleve sus niveles de popularidad para mantener su cuota de poder en el Congreso. El partido de la estrella se juega mucho en las próximas elecciones porque no cuenta con un candidato de arrastre que le asegure la conformación de una numerosa bancada. Con la atomización del aprismo, la clase empresarial -representada por la Confiep- prescindirá de sus servicios ya que no controlarán el Legislativo. Dejarán de ser los lobistas por excelencia de las corporaciones extranjeras y nacionales. Pero esa vacante no quedará vacía pues es el fujimorismo asumirá esa deleznable función. En el pasado reciente Cambio 90, la organización que fundara Fujimori, fue el primer grupo en formalizar una alianza con la clase dominante para abrir nuestra economía y aplicar recetas neoliberales.

Cuando Alberto Fujimori reciba el indulto presidencial en teoría también debería solicitarlo su socio Vladimiro Montesinos. Digo en teoría porque no es seguro que esté vivo cuando Keiko gane la presidencia. Es muy probable que el ex asesor de inteligencia sufra un accidente o muera de un infarto repentino en su celda. Mucho misterio cubrirá su muerte. Algunos hablarán de suicidio; otros de asesinato o ajuste de cuentas. La sospecha estará a la orden del día. Las hipótesis más variadas y disparatadas serán reproducidas en los medios para vender más ejemplares o captar sintonía. Eso sí, nadie lamentará su deceso porque el ‘Doc’ representaba todo lo malo de nosotros. Aunque muchos no lo odiaban; por el contrario, lo admiraban, porque tenía facultades casi ilimitadas y era temido. Había sido el ‘macho alfa’ durante una década caracterizada por la impunidad y el descaro. La cultura ‘combi’ comenzó a germinar con la llegada de la dupla Fujimori-Montesinos que trató de consolidarse en el poder al estilo de Hugo Chávez: con Constitución propia –la de 1993- y el dominio de las demás instituciones del Estado.

Montesinos morirá porque sabe demasiado y su excarcelación no puede “justificarse” como la de Fujimori. Para la mayoría Montesinos es culpable de todos los delitos que se le atribuyen pues se filmó delinquiendo en decenas de vídeos. En cambio las acusaciones contra Fujimori no "parecen" del todo comprometedoras como para enviarlo de por vida a la cárcel. En su caso no existían vídeos en los que aparecía corrompiendo a congresistas de la oposición -denominados como tránsfugas- ni a dueños de canales de televisión. Un grupo piensa que sólo había indicios y pruebas no concluyentes; pero no la abundancia de elementos materiales ni de juicio que señalan a Montesinos.

Luego de conocerse a los vencedores de la primera vuelta el panorama político se habrá definido. Con Keiko y Humala en una nueva etapa salta a la vista quien resultaría vencedor. Las cosas estarán claras ya que los que no simpatizan con Keiko deberán votarla para evitar que triunfe Humala. Repitiéndose así el indeseado escenario que enfrenta al ‘mal menor’ con el ‘mayor’ como si el tiempo fuera circular.




Elecciones presidenciales: Keiko Fujimori baja en las encuestas



Por César Reyna


El último sondeo de Ipssos-Apoyo revela que la congresista Keiko Fujimori bajó dos puntos porcentuales respecto al mes anterior (pasó de 22% a 20%). La heredera del corrupto Alberto Fujimori, quien acaba de ser condenado por peculado, ha perdido un poco de terreno frente al alcalde de Lima, Luis Castañeda Lossio (18%), pero aún encabeza el pelotón de aspirantes dispuestos a colgarse la banda presidencial. La encuesta se realizó a nivel urbano en 16 ciudades del país. Esto quiere decir que no consideró zonas andinas ni la selva, regiones donde el candidato ‘antisistema’, Ollanta Humala, goza de mayor popularidad dado que las urbes de la costa le son bastante hostiles.

Si bien faltan dos años para las elecciones, demasiado tiempo en política, las encuestadoras vienen ubicando a Keiko Fujimori en los primeros lugares con el propósito de que los peruanos se vayan acostumbrado a la idea de que puede llegar a la presidencia. Desde hace varios meses, junto con algunos medios de comunicación, han convertido a Keiko en presidenciable para que el sistema tenga otra opción frente al peligro que representa Humala. Así, han venido preparando a la opinión pública para que piense que la legisladora podría ser una buena alternativa de cara al 2010.

A pesar de los latrocinios y asesinatos ordenados por su padre la popularidad de Keiko parece sólida pues contaría con el respaldo de la quinta parte del electorado. La encuesta de Ipssos-Apoyo se realizó antes de que se iniciara el juicio contra el ex presidente Fujimori por el pago de 15 millones de dólares a Vladimiro Montesinos. Ollanta Humala se ubica en la tercera posición con 14%. Castañeda Lossio, quien compartía la segunda posición con Humala, subió del 15% de junio al 18% actual.



miércoles, 15 de julio de 2009

Liberan a Antauro Humala





El líder etnocacerista sería excarcelado por disposición del Tribunal Constitucional al cumplir 36 meses en prisión sin ser sentenciado
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Por César Reyna



La pronta liberación del ex mayor del Ejército que encabezó la toma de una comisaría en Andahuaylas demuestra que el sistema es incapaz de procesar a sus propios enemigos. El movimiento liderado por Antauro Humala, hermano del candidato del Partido Nacionalista, Ollanta Humala, representa la segunda amenaza seria para la estabilidad del país, después de las columnas de Sendero Luminoso en el VRAE[1], pues guiaba a más de un centenar de reservistas de las Fuerzas Armadas. El contingente que dirigió desafió al Gobierno de Alejandro Toledo en enero de 2005 para darse a conocer. Él y sus hombres cometieron varios delitos como rebelión, homicidio, allanamiento y uso ilegal de armas de fuego. A pesar de los graves cargos en su contra no ha podido ser condenado porque entorpeció las audiencias. Pero eso quita no responsabilidad a sus juzgadores pues no hicieron prevalecer su autoridad.

Si Antauro sale libre posiblemente burle la custodia policial que se le asigne ya que le concederían arresto domiciliario. Cuando eso suceda reorganizará a sus seguidores, muchos de ellos con entrenamiento militar, para realizar proselitismo ‘antisistémico’ y acciones sediciosas, esto es, se dedicará a reclutar voluntarios en el interior y añadirá su cuota de convulsión social.

La culpa de todo ello la tiene la ‘Justicia’ porque la permanencia legal de Humala en prisión ha sido largamente excedida. Al superar el plazo máximo (36 meses) que establece la ley el Tribunal Constitucional (TC) no tiene más remedio que declarar fundado el ‘hábeas corpus’. La orden debe ejecutarse de manera inmediata, hecho que devolvería a la actividad a los peligrosos reservistas que comandaba.


En este asunto los intérpretes de la Constitución están atados de manos. Para retrasar la publicación de la resolución, el magistrado designado por el Apra, Carlos Mesía, propuso el alejamiento del caso de su colega Ricardo Beaumont por considerar que adelantó opinión al asegurar que salida era inminente. Según el cuestionado Beaumont, cercano a Unidad Nacional, la votación ya se produjo porque cuatro de los siete miembros del TC ya emitieron sus votos a favor de la liberación. Se requería mayoría simple en este caso por tratarse de un ‘hábeas corpus’.


La causa debería resolverse este viernes a más tardar, aunque las discrepancias de los integrantes del TC podrían prolongarla unos días más. Si procede la separación de Beaumont Callirgos por opinar sobre el caso, también debería ser apartado el jurista Ernesto Álvarez pues informó a la prensa que había votado en contra de la excarcelación de Humala; pese a que la resolución aún no ha sido publicada. Los que apoyan la liberación y los que no perderían un miembro si es que el pleno declara la incompetencia de ambos, situación que seguiría siendo favorable al procesado porque serían tres votos a su favor contra dos.


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[1] Valle de los ríos Apurímac y Ene donde se procesa y cultiva la hoja de coca.


sábado, 4 de julio de 2009

Reflexiones a raíz de la liberación de Rómulo León




Reflexiones a raíz de la liberación de Rómulo León



Si el presidente venezolano Hugo Chávez quisiera ‘tumbarse’ la democracia peruana debería dedicarse a destapar casos de corrupción que involucran al Gobierno de Alan García en lugar de promover la convulsión en el interior del país
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Por César Reyna




Nada sería más efectivo para los ‘antisistema’ –para derribar el desigual sistema neoliberal- que descubrir escándalos y contubernios que amenacen la estabilidad política del segundo. Sólo una estrategia de esas características desacreditaría al modelo pues revelaría las turbias ramificaciones de un Estado al servicio de las minorías, es decir, de las clases sociales dominantes. Una vez desenmascarados, tanto políticos como empresarios, el sistema no los procesará porque son intocables (pertenecen a las altas esferas del poder y la sociedad). Ante la magnitud del descubrimiento o serie de descubrimientos, la opinión pública reclamaría un cambio radical asqueada de la inmunidad que blinda a las cúpulas.

En Perú, los partidos tradicionales y los inversionistas privados han formando una alianza similar a la que establecieron la monarquía francesa y el alto clero antes de la Revolución Francesa (1789- 1799) para obstaculizar las demandas y aspiraciones del Tercer Estado, el pueblo. Ambas juegan juntas como si la política se tratara de un partido de tenis de dobles. Siempre han andado en las buenas y en las malas, pero desde el fujimorato (1990-2000) han estrechado sus vínculos y perfeccionado sus estrategias con el fin asegurar la ‘gobernabilidad’, que no es otra cosa que la preservación del modelo.

En el pasado carecían de una ideología y un lenguaje económico comunes que articulara su discurso; pero tras el Consenso de Washington encontraron la receta ideal para preservar sus privilegios y espolvorear un poco de crecimiento sobre la población (luego lo denominaron ‘chorreo’). El neoliberalismo funcionó durante los primeros años porque atrajo capitales que generaron trabajo, nuevos productos y mejores servicios; pero las ventajas de la apertura de diluyeron porque se flexibilizó el mercado laboral y empeoraron las condiciones de trabajo. Por si fuera poco, el modelo, tal como había sido diseñado, no podía incluir a las grandes mayorías dentro de la formalidad (la economía de mercado). Los que no podían incorporarse ya sea por su deficiente formación educativa o falta de contactos –ambas barreras son culpa del Estado pues no se preocupó por la calidad de la educación ni instituyó la meritocracia-, debieron permanecer en la informalidad. A los de ‘abajo’ se les pedía que tuvieran paciencia ya que pronto llovería parejo para todos pero eso nunca sucedió. Cuando llovió, la riqueza se quedó empozada en las capas superiores a falta de canales redistribuidores. A pesar del ‘boom’ agroexportador y la elevación del precio de commodities como los minerales, las principales actividades generadoras de ingresos para el país, la desigualdad se mantuvo según un reciente estudio de la CEPAL.

El crecimiento económico sólo ha beneficiado a los que se ubican en la cima. La inversión privada, elevada por García al nivel de principio fundamental del desarrollo, no ha sido suficiente para reducir la pobreza y las brechas entre los extremos de la pirámide social. Durante algún tiempo se trató de hacernos creer que habría beneficios pero solamente fue un espejismo. Ahora que comienza un nuevo período de vacas flacas, el Gobierno asegura que mantendremos cifras positivas este año –amañadas por el INEI, desde luego- para no desmoronar los ánimos de los inversionistas y consumidores.

El modelo que nos rige está agotado aquí y en la China, aunque en la China nunca ha operado como en otras latitudes porque el Estado realiza gran parte de la actividad económica (controla puertos, refinerías de petróleo, terminales aéreos, siderúrgicas, etc.). Convendría no sólo hacerle ajustes, que nunca se han hecho porque los gobernantes de turno dirigieron la economía en piloto automático (sin hacer absolutamente nada), sino introducir reformas que cambien la matriz energética y económica para dejar de ser un país que depende exclusivamente de la venta de productos primarios. Las transformaciones, está claro, no pueden realizarlas quienes han defendido a ultranza el status quo. Los que han impedido que nada cambie son los menos idóneos para llevarlas a cabo a pesar de sus promesas de “cambio responsable”, en referencia a Alan García, quien durante la campaña de 2001 dijo que haría reformas sin subvertir el orden en contraposición a su rival nacionalista, Ollanta Humala.

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Pd: La desigualdad ante la ley, por ejemplo, ha sido recientemente evidenciada en el caso de Rómulo León Alegría porque se trata de un personaje relacionado con importantes dirigentes del partido de gobierno. Los peces gordos nunca van a la cárcel o salen rápidamente de ella. La salud de la justicia de un país se mide, en parte, cuando los ricos también van a la cárcel.



lunes, 29 de junio de 2009

Análisis del artículo de Alan García



Análisis del artículo de Alan García: A la fe de la inmensa mayoría” (primera parte)



Por César Reyna


El presidente Alan García acaba de publicar un artículo titulado “A la fe de la inmensa mayoría” para comentar la dramática situación que vive en el país. La difusión de sus apreciaciones corrió a cargo del derechista diario ‘Expreso’, que, como casi todos recordaran, fue parte del aparato de propaganda y desinformación del régimen de Alberto Fujimori (1990-2000). La selección de ese medio no debe pasar inadvertida ya que en octubre 2007 García recurrió al diario ‘El Comercio’, el decano de la prensa nacional, para transmitir su mensaje a favor de la inversión privada en los controvertidos artículos de ‘El síndrome del perro del hortelano’. Esta vez García no publicó en las páginas de ‘El Comercio’ porque sus editores criticaron la falta de diálogo del Ejecutivo en el manejo el conflicto de la Amazonía. Tampoco le debió caer bien que desde ese medio se pidiera la destitución del premier Yehude Simon y de la ministra del Interior, responsables de la muerte de 34 peruanos, entre policías y civiles.

Resulta contradictorio que García se dirija a la “inmensa mayoría” desde un periódico minoritario ya que sólo lo leen los sectores más conservadores de la población. Antes de escoger a ‘Expreso’ el mandatario debió tener en cuenta que no tiene gran tiraje y no cubre todo el territorio nacional. Y, por si fuera poco, carece de credibilidad para la “inmensa mayoría” por haber servido a los intereses de la autocracia fujimontesinista. La selección de ese diario no nos parece antojadiza toda vez que sus directores comulgan con el modelo neoliberal que defiende tenazmente García.

Ahora bien, dejando de lado los criterios que consideró García para publicar en ‘Expreso’, debemos concentrarnos en el análisis del último pronunciamiento del presidencial, el cual, al igual que los comunicados anteriores, no está exento de polémica.

El presidente articulista retoma en “A la fe de la inmensa mayoría” la misma retórica de los discursos anteriores. No hay autocrítica ni afán de enmienda pues durante la mayor parte se dedica a advertir una serie de peligros que penden sobre nuestra democracia. Si el presidente pretende infundir miedo puede que lo logre, pero no en la ciudadanía que desconfía de los políticos en general y lo culpa de las innecesarias muertes en la selva (según las encuestas de CPI y Apoyo); sino en los inversionistas extranjeros que pueden llegar a creer que hemos vuelto a ser tan inestables como en el primer período de García (1985-1990). Si el jefe de Estado continúa promoviendo la tesis de la amenaza golpista (chavista) es posible que muchos capitalistas reconsideren sus proyectos de inversión en el país. Culpar a agitadores internacionales de las revueltas del interior es una espada de doble filo pues si por un lado busca la unidad (de la clase política, medios de comunicación y organismos civiles) en contra el socialismo del siglo XXI; por otro puede estar deteriorando la imagen del Perú a nivel internacional.

Los complots no son bien vistos en el exterior porque incrementan el riesgo país y contraen los flujos de divisas. Si García defiende la tesis de que sólo la inversión privada puede desarrollarnos poco ayudan sus palabras para captar capitales en momentos de gran turbulencia internacional. García debería moderar sus expresiones antes de difundirlas porque lo que dice repercute -para bien o para mal- en el ánimo de la población y los agentes económicos. Un poco de mesura sería positivo en el actual contexto ya que su gestión ha sido duramente desaprobada en dos importantes sondeos de opinión (más del 80% reprueba su gestión y el 57% lo responsabiliza de las muertes en Bagua).

García comienza su artículo señalando la existencia de dos fuerzas antagónicas que pugnan por el control de la región. En el 2006, según él, estuvimos “a punto de caer bajo en el sendero equivocado que conduce a la pobreza y la crisis”, que es precisamente lo que caracteriza a su segundo Gobierno porque la desigualdad se ha incrementado notablemente asi como los conflictos sociales (muchos de ellos ligados al medio ambiente y a promesas estatales incumplidas). El presidente se considera “salvador de la patria”, al igual que los orgullosos golpistas hondureños, por haber derrotado al candidato nacionalista Ollanta Humala, a quien superó un escaso margen de 4%. Por evitar que se instituyera el modelo socialista, en el que su partido político estaba inscrito, confirma la ruptura del Apra con los movimientos de izquierda. A partir del 2006, o tal vez durante su exilo dorado en París, el presidente dejó de creer en la justicia social, el estado de bienestar y las políticas inclusivas.

García ahora ve un mundo bipolar que más que fruto de la realidad lo es de su propia imaginación. Esta visión o alucinación es compartida por el escritor Mario Vargas Llosa, quien considera que hubo intromisión extranjera en las protestas de la Amazonía. Vargas Llosa es una de las personalidades menos indicadas para opinar sobre la realidad nacional porque jamás comprendió al Perú. Es buen fabulador y un narrador nato, pero eso no alcanza ni sirve para entender los procesos sociales de un país. Si los hubiera entendido en su oportunidad quizá hubiera sido presidente del Perú y no el reo Alberto Fujimori.

El primer mandatario y el literato hispano-peruano escribieron sendos artículos este fin de semana en distintos medios (Vargas Llosa lo hizo en ‘El Comercio’). Ambos piensan de manera similar en lo que al papel de la inversión privada se refiere pues consideran que es clave para el desarrollo. El laureado novelista afirma, al igual que García en fechas anteriores, que los nativos se opusieron a decretos que “estaban bien orientados en el fondo”. Su afirmación nos hace pensar que no leyó las normas en cuestión, ya derogadas por el Congreso, porque la Defensoría del Pueblo y otras instituciones respetables se pronunciaron en contra de sus contenidos.

En cuanto a la inversión privada es preciso mencionar que ésta no genera necesariamente desarrollo porque su único propósito es maximizar las ganancias. El capital, entiéndalo bien señores García y Vargas Llosa, no es bueno per se. Y no lo es porque no persigue los mismos fines del Estado ni tiene la misión de crear mejores empleos en las naciones que lo cobijan. La mayoría empresas, a no ser que sean estatales, no coinciden con los intereses generales porque lo que persiguen es el beneficio de sus inversionistas, accionistas y directores. Si produce cierto bienestar en una comunidad es marginal pues su fin es incrementar la utilidad a repartir. Por eso las compañías reducen costos constantemente, lo que afecta a las planillas y a las organizaciones sindicales, ya que trasladan sus operaciones a regiones donde el factor trabajo es mucho más barato. Si China y otros países del Lejano Oriente se han convertido en potencias manufactureras es por la ambición de las trasnacionales de ganar más abaratando el proceso productivo. Esto ha generado desempleo a escala global, sobre todo en zonas donde se cierran plantas industriales. En las regiones donde finalmente se instalan las condiciones de trabajo no son mejores ya que pagan salarios miserables y la “regulación estatal” les permite ahorros importantes en materia ambiental, de seguridad y de salubridad.

En otra parte de su escrito, García compara al chavismo con la dominación de la corona española en América. El presidente dijo que el Perú “es un centro vital para los hechos continentales”. Es decir, es una pieza clave para decidir el destino geopolítico de Sudamérica. García recurre a esa semejanza para alertarnos del peligro extremista que nos acecha. En este caso no se refirió directamente a Venezuela y su gobernante pero no hizo falta. Pero Chávez y su país distan de ser comparados con una potencia colonial porque no usaron las armas para llegar al poder, sino canales estrictamente democráticos. Nadie puede objetar sus victorias electorales, aunque sí sus métodos y su persecución contra opositores y medios de comunicación hostiles.

En el punto II, García dijo que “el Perú ganó la batalla pero la guerra (contra el antisistema) continúa”. Esto merece una aclaración porque el denominado ‘antisistema’ aspira a transformar la sociedad de manera democrática y no me mediante un golpe de Estado como el ocurrido en Honduras. Así ganó Hugo Chávez en Venezuela, Evo Morales en Bolivia y Rafael Correa en Ecuador, por citar tres ejemplos. La derecha, y no la izquierda, es la que apela a la ruptura constitucional cuando las cosas comienzan a tomar un rumbo ajeno a sus intereses. Si la mayoría de un país desea regirse bajo parámetros socialistas no hay por qué impedírselo porque se supone que el pueblo es soberano para elegir su destino. Lo verdaderamente antidemocrático es tratar de obstaculizar esa legítima aspiración pues se opone al sentir popular. Si gran parte de la ciudadanía considera que sus demandas pueden ser mejor atendidas y canalizadas por otros actores políticos es porque los actuales gobernantes no han cumplido su labor.




martes, 23 de junio de 2009

Crisis política en Perú: encuesta de Apoyo, violencia en el sur, el conflicto en la Amazonía y elecciones en 2011


Crisis política en Perú: encuesta de Apoyo, violencia en el sur, el conflicto en la Amazonía y elecciones en 2011



Por César Reyna


La última encuesta urbana de Ipssos-Apoyo presenta datos interesantes pues el 53% de los entrevistados respalda la derogatoria de los decretos 1090 y 1063, cuya vigencia desencadenaron terribles enfrentamientos en la Amazonía (si la muestra hubiera incluido zonas rurales y selváticas el porcentaje seguramente hubiera sido mayor). Esto revela que la población, contrario a lo que pensaba el Gobierno, se solidariza con las demandas de las comunidades nativas. El Ejecutivo ha salido más que magullado en el sondeo pues la ciudadanía considera que el presidente García es el principal responsable de la crisis desatada en la selva. El mandatario concentra la mayor condena con un contundente 84%, y su bancada no la pasa mejor pues el 82% desaprueba su participación en el conflicto. Por si fuera poco, un 57% encuentra culpable a García de la muerte de 34 personas, entre policías y nativos.

La ministra del Interior, Mercedes Cabanillas, también del Apra, es cuestionada por el 77% de los encuestados, catorce puntos más de los que reprueban al premier Yehude Simon, quien es menos repudiado que García y Cabanillas al recibir un 63%.

La popularidad del líder aprista ha caído 9% (de 30% a 21%) a raíz de los sucesos de Bagua, su nivel más bajo desde el escándalo de los ‘pretroaudios’, que provocó la salida del ex primer ministro Jorge del Castillo. Las cifras nos señalan que la estrategia de comunicación del Gobierno ha sido derrotada, y más si tomamos en cuenta que el 63% piensa que murieron más indígenas que efectivos policiales, cuando en realidad las bajas policiales duplican a la de los civiles.

La aprobación del primer mandatario continuará en caída libre mientras la población piense que no se ha recuperado el orden. Si bien las cosas se han calmado en la selva (la carretera Tarapoto-Yurimaguas ha sido desbloqueada por los manifestantes y el Gobierno ha levantando el toque de queda en Bagua), en el sur del país han surgido nuevos brotes de violencia en Andahuaylas (Apurímac), Sicuani (Cusco) y La Oroya (Cerro de Pasco). Los desmanes, las paralizaciones e irrupciones del tránsito están afectando gravemente el turismo y el comercio. Las cancelaciones de paquetes turísticos y reservas hoteleras están a la orden del día. De continuar la obstrucción de las vías terrestres los precios de los alimentos y otros productos subirán considerablemente en las ciudades costeñas. La inflación y la escasez no sólo son enemigas de los consumidores, sino de los gobiernos de turno pues generan desconcierto, movilizaciones e inestabilidad.

La proliferación de protestas se debe a las deficiencias del Estado para anticipar y atender las demandas de las poblaciones del interior. En la ciudad Andahuaylas, ubicada en la región más pobre del Perú, los campesinos exigen la rehabilitación de la carretera Ayacucho-Andahuaylas-Abancay y piden la derogación de la Ley de Recursos Hídricos, también rechazada por los nativos de la selva. En Sicuani, campesinos de la provincia de Canchis han cercado el Cusco y estuvieron a punto de tomar el aeropuerto Velasco Astete, custodiado por tropas del Ejército. Los hombres del campo exigen la presencia del premier Yehude Simon para dialogar sobre la Ley de Recursos Hídricos, las concesiones mineras y la construcción de la hidroeléctrica Salca-Pucará. En estos reclamos se ha detectado a grupos radicales -Sutep, Patria Roja, reservistas vinculados a Antauro Humala, hermano del candidato nacionalista Ollanta Humala, etc.- que piden la vacancia del presidente, una nueva Constitución, entre otras demandas radicales. En La Oroya la situación es tan o más crítica pues trabajadores de la fundición de Doe Run han bloqueado la Carretera Central, en protesta porque la empresa no cumple sus promesas y el Estado no hace nada para ponerla en su lugar (debe cumplir su Programa de Manejo Ambiental).



Volviendo al análisis de la encuesta de Ipssos-Apoyo, hay que destacar varias cosas pues la población prefiere el diálogo a la represión uniformada. Eso explica por qué el primer ministro Yehude Simon, quien está a punto de ser censurado por el Congreso, sale mejor parado que García y la ministra Cabanillas, partidarios de imponer orden a toda costa. La desaprobación de 63% del premier no es nada halagüeña para él, pero indica que su posición conciliadora tiene muchos más adeptos de lo que estimaba el presidente. El mensaje de la ciudadanía parece ser que ceder no es malo si evita muertes y no compromete la imagen del país. Los peruanos quieren vivir en paz, pero no a cualquier precio, ya que la tensión social ahuyenta la confianza y las inversiones. Por eso exigen que el Gobierno negocie antes de emplear la fuerza en contra de civiles. Un gran sector del electorado considera que García ha afectado nuestra imagen en el exterior por el alto saldo de vidas perdidas en la Amazonía. De ahí que éste encabece la lista de culpables por su pésimo manejo de la crisis amazónica.

El conflicto en la Amazonía no solo marca un punto de quiebre en la manera en que se gestionará asuntos similares, sino que determinará el clima electoral. Según Alfredo Torres, director de Ipssos-Apoyo, “ningún opositor pudo capitalizar la molestia con el Gobierno por conflicto en la Amazonía”. Y pronostica que “el escenario de conflictos sociales que afronta el país podría hacer surgir la figura de un ‘outsider’”. Su apreciación nos sugiere dos cosas: 1) que ni siquiera Keiko Fujimori, cuyo padre fue muy popular en la selva, sacó réditos importantes pues su popularidad apenas subió de 19% a 22% en la muestra (su crecimiento se debe básicamente al declive de otras figuras de la derecha como el alcalde de Lima, Luis Castañeda Lossio, y de la lideresa de Unidad Nacional, Lourdes Flores Nano. Castañeda empata con Ollanta Humala en el segundo lugar de las preferencias, ambos con 15%).


En cuanto al punto dos, la aparición o el deseo de que aparezca un ‘outsider’ –un actor político no contaminado por el sistema- cobra fuerza pues hay un vacío de liderazgo (el electorado considera que la clase política no lo representa). Los peruanos -los seres humanos en general- necesitan creer en algo o en alguien, por eso reclaman un ‘outsider’ que plantee metas comunes y les devuelva la confianza en sí mismos. La falta de propósito, rumbo o destino es lo que se necesita recuperar para darle viabilidad al proyecto que somos de país.

El padre Marco Arana bien podía aprovechar el descontento con el sistema económico (un 54% considera que deben hacerse reformas) y con la manera en que el Ejecutivo viene “resolviendo” las cosas pues tiene experiencia en el diálogo con las comunidades, a las que ha organizado para que puedan defender sus derechos.

Finalmente, el liderazgo de la congresista de Alianza para el Futuro, Keiko Fujimori, se debe a que la población, según Torres, “añora la idea de orden que se tenía de su padre, el ex presidente Alberto Fujimori, distinto a la percepción actual sobre el manejo que le da el Gobierno a las protestas”. Sobre esto conviene realizar algunas precisiones pues el “orden” que hubo durante el fujimorato fue precario e ilegal ya que el ex presidente y reo en cárcel clausuró el Parlamento, restringió libertades ciudadanas y persiguió a sus opositores. El “orden” fue aparente porque los medios de comunicación, comprados con el dinero sucio de Vladimiro Montesinos, transmitían la sensación de que las cosas andaban bien en el país. La tranquilidad era ficticia pues los grandes problemas del Perú seguían sin resolverse. Tampoco hay que olvidar que para garantizar el “orden” el régimen formó comandos de aniquilamiento que asesinaron a dirigentes sindicales
[1], periodistas y políticos, y otros tuvieron que exiliarse. Fujimori y su socio político son responsables de la debilidad de nuestro sistema de partidos pues instituyeron una forma de gobernar alejada de la formalidad donde ‘todo vale’ para preservar el poder.

Para apaciguar a la Amazonía, por ejemplo, Fujimori concedió generosas exoneraciones tributarias que no existen en otras regiones. Así, los selváticos no pagan Impuesto General a las Ventas (IGV), Impuesto a la Renta (IR) ni el Impuesto Selectivo al Consumo (ISC, que grava principalmente a los combustibles). Las exoneraciones incluyen a los inversionistas que reinviertan sus utilidades en la zona (no pagan Impuesto a la Renta). De ahí que no sea difícil comprender por qué Keiko Fujimori cuenta con respaldo en la selva.

Keiko Fujimori no restablecería el orden como su padre -tras el nefasto primer Gobierno de García (1985-1990)- porque no tiene un Vladimiro Montesinos a su lado dispuesto a ensuciarse las manos ni goza de la simpatía de la mayoría de peruanos. Su 22% es fruto de los reacomodos del electorado de derecha que busca desesperadamente un candidato que defienda al sistema del peligro que representa Ollanta Humala.




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[1] Fue el caso de Pedro Huilca Tecse, presidente de la CGTP, la central de trabajadores más importante del país.


domingo, 21 de junio de 2009

Padre Marco Arana presidente

Elecciones en Perú: Padre Marco Arana presidente

Todavía falta mucho para las elecciones de 2011 (en política dos años son una eternidad), pero la probable candidatura del sacerdote Marco Arana está cobrando fuerza en muchos sectores de la izquierda progresista. Su eventual participación revertiría la tendencia de los últimos procesos electorales ya que no tendríamos que viciar nuestro voto ni nos veríamos obligados a escoger al ‘mal menor’.
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Por César Reyna


El padre Marco Arana, a nuestro juicio, reúne todas las condiciones para representar a los descontentos con el modelo neoliberal y presentar una propuesta alternativa de desarrollo. Su incursión en política no es improvisada como muchos sinvergüenzas que llegaron al Congreso o a la presidencia como Alberto Fujimori, por poner un ejemplo. No, lo suyo es serio pues tiene formación académica (es sociólogo), social (trabaja con las comunidades) y pastoral. Ha realizado intenso activismo social en su natal Cajamarca y en otras regiones del país. Siempre abogó por los más pobres pues protestó contra los abusos de las compañías mineras en su trato con las comunidades campesinas. Proviene del Perú profundo, el cual conoce como la palma de su mano, pero no se ha desvinculado de sus raíces como Alejandro Toledo, un falso representante del movimiento indígena (de indio solo tiene el rostro), sino que ha trabajado intensamente por mejorar las perspectivas de vida de los pueblos afectados por la actividad minera.

Algunos medios lo han tildado de ‘comunista’ ‘revoltoso’ y ‘agitador’ por darles voz quienes no la tienen por desidia del Estado. El padre Arana muchas veces ha tenido que suplirlo organizando a los comuneros para que puedan ejercer sus derechos. Esa encomiable labor le generó el hostigamiento de la poderosa minera Yanacocha, de capitales peruanos y norteamericanos, por denunciar el deterioro de la salud de las poblaciones aledañas a su explotación. Esa empresa quizá representa todo lo malo que significó el Gobierno de Fujimori pues la familia Benavides, sus accionistas peruanos, adquirieron su participación en la mina en el despacho del inescrupuloso ex asesor del SIN, Vladimiro Montesinos, quien intervino en el Poder Judicial para desbancar del proyecto a una firma francesa.

Uno de los principales atractivos del padre Arana es que no está estigmatizado como el líder nacionalista Ollanta Humala, a quien la derecha y varios medios advenedizos demolieron cuando lo identificaron con Hugo Chávez. Humala jamás podrá desprenderse de ese sambenito pues mantuvo reuniones con el mandatario venezolano y se presume que su agrupación recibe fondos de Caracas (su mujer recibió ingresos no explicados de un diario cercano al chavismo). Para los moderados la propuesta de Humala es muy riesgosa pues no desean estatizaciones ni medidas muy traumáticas. Arana, en cambio, podría sintonizar con ese sector pues su discurso no es violentista (Humala carga a cuestas con los crímenes de su hermano Antauro en Andahuaylas) ni está vinculado con terceros países, excepto con el Vaticano, claro está, hecho que nadie podría reprochar por su condición de sacerdote (cuando renuncie estará libre de la injerencia de la Santa Sede pues se convertirá en laico).

Otro elemento relevante es su religiosidad pues le añade honestidad a su propuesta. A diferencia del resto de aspirantes, el padre Arana no tiene las manos manchadas de sangre o de dinero. Para el diario La República es “una ventaja de la que sacaría partida porque en el imaginario de la gente los curas son buenas personas y se preocupan por el bien común”. Pero no basta ser “bueno” sino tener el acercamiento que el padre ha tenido con la población. Arana no ha vivido recluido en su parroquia de Porcón en Cajamarca pues ha intervenido en diversas mesas de diálogo y ha evitado conflictos.
[1] Su actitud conciliadora ha sido reconocida en 2005 cuando ganó el Premio Nacional de Derechos Humanos, otorgado por la Defensoría del Pueblo. Eso representa un plus para sus aspiraciones pues el ex obispo Fernando Lugo ganó las elecciones presidenciales en Paraguay de la misma forma. Arana podría repetir el fenómeno si logra aglutinar a una izquierda que carece de representatividad.

La irrupción de su figura no podría ser más auspiciosa pues el tema ambiental y el diálogo con las comunidades nativas está en boga, sobre todo después de los lamentables sucesos de Bagua donde perdieron la vida 24 policías y 10 civiles. Arana es un experto en esos temas y su trabajo habla por si mismo toda vez que fundó Grufides (Grupo de Formación e Intervención para el Desarrollo Sostenible), una ONG que se ha enfrentado las malas prácticas de la minera Yanacocha. Si se presenta llenaría el vacío relacionado con la defensa de las comunidades afectadas por la minería.

Arana todavía no se ha postulado, pero no lo descarta si Tierra y Libertad, la organización política que está impulsando y otras fuerzas políticas lo designan. “Si hay que asumir una responsabilidad de ese tipo (ser candidato presidencial) y es decisión de un colectivo, que exprese un sentir popular, es una responsabilidad que no voy a rehuir”, sostuvo a La República. Su movimiento social ha construido plataformas regionales en todo el país, principalmente en el ámbito andino. Todo apunta a que se presentará pues está consiguiendo apoyos en diversas regiones. En las encuestas todavía no aparece porque únicamente consideran a candidatos de Lima. Pero podría dar la sorpresa partiendo desde atrás ya que aprovecharía el desgaste y la sobreexposición de los que actualmente ocupan las primeras posiciones. Mientras los aspirantes más conocidos se atacan y despedazan entre sí; Arana emergería como una figura renovada y ajena al juego sucio. Él imprimiría seriedad a una campaña repleta de puyazos y difamaciones por doquier. Los peruanos del centro lo admirarían porque están cansados de dimes y diretes y de promesas incumplidas. Arana tiene todo a su favor para encabezar una candidatura unitaria y recomponer a la izquierda, que desde Barrantes Lingán
[2] no ha encontrado una figura aglutinante. Su pasado intachable lo avala pues la minera Yanacocha le hizo un seguimiento exhaustivo y no pudo encontrarle nada.

Su trayectoria es su mejor defensora pues ha hecho mucho por las comunidades campesinas. Según Raúl Mendoza del diario La República: “su prédica por la defensa de los derechos humanos y ambientales ha calado en un país donde la mayoría de conflictos actuales son de ese tipo”. En el reportaje que el citado periodista hiciera sobre el padre se menciona que el Partido Socialista “ve con expectativa la figura de Arana”. Muchos al interior de ese partido no creen que Ollanta Humala sea el “candidato natural” por los anticuerpos que genera.

Además de su desvinculación con grupos radicales, otro factor que potencia su candidatura es su carisma pues ha recibido apoyo de los sectores más jóvenes del interior. Arana podría sacar rédito de ello como hizo Barack Obama en las pasadas elecciones estadounidenses. En un país que carece de marcos institucionales (partidos políticos) y priman las simpatías personales no es nada raro que Keiko Fujimori, una figura sin programa de gobierno ni experiencia política lidere la intención de voto a nivel nacional.

La República destaca que Arana “ha tenido –y tiene– notoria presencia mediando en los conflictos entre las comunidades y las empresas mineras", asunto que han descuidado los gobiernos de turno. El padre encaja perfectamente con la posición ambientalista y ecológicamente sustentable de líderes mundiales como el Premio Nobel de la Paz Al Gore. Su opción por los pobres –comulga con la Teología de la Liberación del sacerdote peruano Gustavo Gutiérrez- lo acerca al electorado más necesitado de asistencia gubernamental. De llegar al poder los programas sociales ganarían transparencia y eficiencia pues los rediseñaría para que beneficien más peruanos.

Como muchos progresistas, cuestiona el modelo neoliberal porque no redistribuye la riqueza. Desde su adopción a principios de los noventa, la brecha entre ricos y pobres ha crecido considerablemente. Ese modelo debe ser corregido porque no da respuesta a problemas fundamentales como la desigualdad, el calentamiento global, etc., que forman parte de la agenda de las Metas del Milenio.

Otra diferencia con Humala es que lo respaldan académicos de primera como Pedro Francke, profesor de economía de la Pontificia Universidad Católica y el sociólogo Carlos Reyna, además de varios ambientalistas y expertos en gestión pública. No saber escoger a sus colaboradores fue uno de los grandes errores del líder del Partido Nacionalista ya que se rodeó de muchos oportunistas como los congresistas Torres Caro y Aldo Estrada de UPP, quienes aprovecharon el arrastre de Humala para fines personales y promovieron, de paso, un cisma al interior de su agrupación.

Siguiendo a La República, Pedro Francke resume los tres lineamientos claves del movimiento Tierra y Libertad: “Una estrategia de desarrollo con equilibrio respecto al medioambiente, mejor aprovechamiento de los recursos naturales y diálogo permanente con las comunidades”. Esto implicaría institucionalizar la participación a las comunidades, es decir, crear mecanismos de diálogo para garantizar su participación en la discusión de temas relacionados con sus territorios. Para aprovechar mejor los recursos naturales, sobre todo los no renovables, las empresas extractivas deberían pagar más regalías y habría que modificar el impuesto a la renta para que se pague en función de la cotización de los commodities que comercializan (de manera gradual).

“La descentralización del país, la reforma del Estado y la lucha contra la corrupción” es otro de los pilares del programa de Arana reseñado por Francke. Para descentralizar no solo se debe transferir fondos y competencias, como se viene haciendo en el presente, sino fomentar liderazgos regionales y capacitar a la burocracia que se encargara de ejecutar el presupuesto y los programas de desarrollo. La reforma del Estado comprende la reestructuración de los sistemas educativos y sanitarios, asi como la defensa y la seguridad interna del país. Gobiernos de diversas tendencias políticas han postergado la reforma por falta de voluntad para llevarla a cabo. Los esfuerzos realizados han sido meramente superficiales pues no han encarado los problemas que aquejan un abanico de sectores. Para revertir la tendencia deberíamos enfocarnos en la educación y la salud porque mejorarían nuestra productividad a mediano y largo plazo. Invertir en capital humano es la clave para salir del subdesarrollo. Para ello es necesario usar eficientemente los recursos que generan actividades primarias como la minería y el petróleo.

Como tercer punto Francke propone “Una economía al servicio de las necesidades de la gente porque hoy unos pocos se llenan los bolsillos y la gente no ve mejoras en educación, salud y salarios, por ejemplo”. Lo que plantea es una ‘economía con verdadero rostro humano’ y no un simple slogan como hizo de ésta el ex presidente Alejandro Toledo. Dentro del nuevo modelo los ciudadanos, y no los intereses particulares, deben tener preeminencia. Los sueldos podrían subir en la medida que mejore la productividad y competitividad del país. Francke no habla de elevar el salario mínimo vital, pero sí sería conveniente ajustarlo a la inflación. Toda alza, desde luego, debería ser acordada en el Consejo Nacional del Trabajo, donde participan gremios empresariales y sindicales bajo la mediación del Ejecutivo. Las mejoras que no percibe la población se deben a que el crecimiento del PBI no implica necesariamente el desarrollo. Por eso se necesita mayor participación del Estado en ámbitos que no tiene mayor interés la empresa privada por ser esencialmente egoísta, eso lo sabemos desde Adam Smith hasta la disparatada Ayn Rand.

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[1] La revista Caretas ya lo señaló hace años en un benevolente artículo sobre su actuación en un conflicto: "Con un discurso mucho más claro y directo que el de algunos políticos, intentó convertirse en una suerte de mediador [en el conflicto del Quilish]. Aunque nadie puede negar alguna intencionalidad política de su parte, él llevó las exigencias del campesinado para ser discutidas con las autoridades". ("Hoguera Quilish", 16.9.04).

[2] Alfonso Barrantes Lingán fue alcalde de Lima durante los 80’ y creó el Comité del Vaso de Leche, precursor de los programas sociales vigentes.

miércoles, 3 de junio de 2009

Ollanta Humala, un mal necesario



Ollanta Humala, un mal necesario


Por César Reyna



El candidato del Partido Nacionalista, Ollanta Humala, no representa un mal mayor ni mucho menos el Sida, como aseveró el escritor Mario Vargas Llosa, sino un mal necesario. Por más que genere anticuerpos en muchos sectores, sobre todo en la derecha peruana, el empresariado y la mayoría de medios de comunicación, su proyecto ha permitido que en el Perú se discutan temas como la desigualdad social y la inclusión. Pero más allá de poner en el tapete esos asuntos, su eventual victoria permitiría la democratización de la sociedad peruana. Sé que no parece razonable que Humala, quien ha manifestado su admiración por el dictador Velasco Alvarado y tiene nexos con el presidente venezolano Hugo Chávez, gobierne democráticamente. Los indicios señalan que de llegar al poder se convertirá en un autócrata y cambiará las reglas de juego (trastocará el libre mercado), pero aún así creo que ayudará a que los estratos menos representados cuenten, por primera vez, con participación política.

Su origen no es accidental como muchos piensan, pues si ha llegado a pasar a una segunda vuelta electoral con Alan García y competir contra todo el sistema, es porque el grueso del país tiene demandas insatisfechas. Durante las últimas décadas los grupos de poder real (la oligarquía, los militares y los medios informativos, sin dejar de lado a los norteamericanos) han evitado que surja un movimiento que represente a los de “abajo”, es decir, a las clases sociales más empobrecidas y desatendidas. Dejar sin voz y articulación a las masas más necesitadas fue un objetivo fundamental de los que gobernaron el Perú desde el Gobierno Militar de Velasco Alvarado.

Los sectores populares no recibían atención por parte del Estado. Sólo en los últimos quinquenios se les ha puesto en el mapa e identificado, pero no reconocido, para darles asistencia alimentaria. Si se les entregaba bolsas con víveres, regalaba libros y examinaba en postas médicas era para que el país no figure en la cola de las estadísticas internacionales en materia de alfabetismo, salud y nutrición. Desde que el Estado comenzó a “interesarse” en los más pobres, los gobiernos de turno no desaprovecharon la oportunidad para desarrollar estrategias propagandísticas y reeleccionistas con el fin de captar los votos de los que recibían ayuda estatal. Así se generó un clientelismo político que las sucesivas administraciones han venido implementando sin atacar los problemas de fondo, que son causantes de la pobreza y la desigualdad.

Un Gobierno de Humala sería o debería ser un catalizador de un conjunto de necesidades insatisfechas. De lo que se trata es considerar a la población más ignorada. Esto va más allá de convertirlos en simples beneficiarios de programas sociales pues el trasfondo es que lleguen a ser ciudadanos. Tomarlos en cuenta es necesario para construir progresivamente una nación. No basta hablar de sus problemas y atenderlos solamente en períodos electorales, pues su inclusión a la vida democrática es impostergable. El proyecto de Humala, bajo ese punto de vista, podría proporcionar la cohesión que necesitan para tomar consciencia de sí mismos y pensarse como personas.

El filósofo argentino Ernesto Laclau, profesor de la Universidad de Essex en Inglaterra, dijo que no hay que temerle al populismo “porque aglutina a una serie de demandas de los de abajo que todavía no han sido inscriptas en el discurso político, pero que empiezan a expresarse”. Más que tenerle miedo representa un fenómeno positivo pues permite que muchos actores sociales puedan expresarse. El reconocido intelectual dijo que “antes de la llegada de Chávez en Venezuela, lo que existía era un régimen superclientelístico de gestión de la cosa pública, como en la Argentina del '30”. En ese país, como en el resto de Latinoamérica, las “demandas de las bases” no eran escuchadas. Para muchos simpatizantes del chavismo, las conquistas sociales que han obtenido bajo el Gobierno de Chávez se ha traducido en su reconocimiento como individuos. Esto ha aumentado la participación democrática en capas que se mantenían al margen de la política.

Los pensadores de derecha como Mario Vargas Llosa, los del Cato Institute y otras organizaciones sólo analizan las cosas superficialmente pues se fijan en cosas distinguibles como el hostigamiento a los grupos de oposición y a algunos periodistas; pero no ven lo sustancial, esto es, lo que está detrás de cada proceso político. Vargas Llosa, por ejemplo, es un crítico acérrimo de Velasco Alvarado porque arrebató los medios de comunicación a sus legítimos propietarios y realizó una reforma agraria que descapitalizó el campo; pero al mismo tiempo es incapaz de comprender que sin dicha reforma, cientos de miles de campesinos descontentos y explotados hubieran sido fácilmente seducidos por el discurso incendiario de Abimael Guzmán
[1], antiguo líder de Sendero Luminoso.

La complejidad de estos sucesos impide que gente como Vargas Llosa relacione la generalidad de elementos que están involucrados. “El populismo no es malo pues dicotomiza espacios donde los de abajo pueden interpelar a los de arriba”, según Laclau. “El mayor peligro para la democracia”, siguiendo a este filósofo, “es el neoliberalismo porque tiende a reemplazar el juego político entre fuerzas antagónicas por una administración de carácter tecnocrático”. El populismo es necesario para crear una nación pues en “(…) el mundo de demandas insatisfechas comienza a crear una identidad de los de abajo frente a un poder que los ignora. Allí ya hay una situación semipopulista. Pero en un determinado momento, hay una gran cantidad de demandas insatisfechas a nivel de la base y un sistema institucional que es incapaz de canalizarlas”. “(…) Por el hecho de que estas demandas tienen lugar en una sociedad en la cual muchas otras demandas sociales no son satisfechas, pasan a ser símbolos de algo mucho más amplio y comienzan a construir al pueblo como sujeto colectivo”.

Humala representó en 2006 el enorme descontento de las mayorías empobrecidas. Que el Perú haya sido una de las economías de mayor crecimiento desde el 2002 en la región no fue suficiente para contrarrestar su popularidad. A pesar de que la inflación se mantuvo baja (cerca de 2.5% por año) en estos 93 meses de crecimiento ininterrumpido (4.5% en promedio), las grandes mayorías no se han beneficiado porque no hubo desarrollo. Desde la Administración de Alejandro Toledo el Perú exhibe buenos datos macroeconómicos, pero la riqueza no circuló hacia abajo. La misma situación se repite en el presente, solo que el Gobierno de Alan García, mucho más hábil que sus antecesores, manipula las cifras de crecimiento y reducción de la pobreza, con el aval del Banco Mundial, para que el modelo no sea cuestionado pues el error garrafal de Toledo fue confesar que no producía bienestar. La adulteración o cambio de parámetros estadísticos se hizo para que los ciudadanos no se sientan decepcionados por las políticas económicas tradicionales y rechacen el cambio que propone Humala.

El resto de aspirantes a la presidencia, entre los que destacan Keiko Fujimori, Alejandro Toledo y el alcalde de Lima, Castañeda Lossio, representan la continuidad del modelo económico que arrancó con el régimen de Alberto Fujimori (1990-2000), pasando luego por la presidencia provisional de Valentín Paniagua, que asumió el poder tras la renuncia del ex mandatario encarcelado, y que se afianzó durante el mandato del ex presidente Toledo, y de su ex ministro de Economía y ex primer ministro, Pedro Pablo Kuzcinsky. Humala no es una incógnita como antes, al menos ya no lo es tanto para los que sólo han visto de lejos la riqueza acumulada por Perú en los últimos lustros. Las promesas incumplidas del aprismo, la corrupción del régimen, la alarmante inseguridad ciudadana y el descaro de gobernar solamente para sectores que se encuentran en la cima de la pirámide social favorecen la candidatura del líder nacionalista.

A pesar de estos factores, su discurso no cuaja (no superaría el 30%) porque no goza de la simpatía de la prensa ni sabe articular sus ideas. Tal vez no esté preparado para el reto de crear una identidad nacional, pero sus oponentes, a pesar de sus estudios y años de experiencia política son meros peones o alfiles de un modelo agotado en el mundo.
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[1] El historiador Nelson Manrique fue el primero que descubrió ese aspecto de la transformación agraria de Velasco, la cual es considerada nefasta por la mayoría de intelectuales neoliberales.