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miércoles, 22 de julio de 2009

El encuentro entre Mario Vargas Llosa y Ollanta Humala




Crónica de César Reyna


La reunión entre el laureado escritor y el candidato presidencial fue a las 8 p.m. hora de Madrid. El encuentro de ayer tuvo lugar en la casa del narrador, ubicada en el centro de la capital. Mario Vargas Llosa lucía nervioso porque Ollanta Humala le recordaba su pasado en el Colegio Militar Leoncio Prado, donde comenzó a detestar a los uniformados. La desconfianza entre el ‘escribidor’ y el líder nacionalista era mutua. Humala lo miró firme y exhibía mucha seguridad; mientras que Vargas Llosa apenas podía disimular su incomodidad frente al político de tez cobriza. El literato nunca supo mentir ni ocultar desagrado en situaciones tensas. El apretón de manos inicial seguramente le causó dolor a Vargas Llosa ya que siempre fue un hombre frágil. Durante la hora y media de entrevista debió maldecir para sus adentros al ‘cachaco’ que apretujó su mano derecha.

Vargas Llosa no tenía intención de reunirse con Humala pero sus allegados lo buscaron y concertaron una cita con él. No podía desairearlo, y menos encontrándose en la misma ciudad, ya que sus adversarios dirían que se corrió como Hugo Chávez cuando descartó debatir con el autor de ‘Conversación en la Catedral’. Humala lo llamaba ‘Don Mario’, mostrado mucho respeto por uno de los peruanos más ilustres y mediáticos. Esa familiaridad le disgustaba a Vargas Llosa porque Humala no era de su agrado. Más que su persona y sus gestos militares le disgustaban sus ideas retrógradas. El escritor pensaba que estaba conversando la reencarnación de Velazco Alvarado, el general que dirigió con puño de hierro al Perú a mediados de los 70.

Ambos bebieron café y agua embotellada durante el encuentro. En ese lapso el que tomó la iniciativa fue Humala, hombre acostumbrado a mandar, para romper el hielo y despejar las dudas de ‘Don Mario’. Humala le dijo que su proyecto político era distinto al del controvertido presidente venezolano porque no pensaba en estatizaciones ni en recortar libertades. Su modelo apuntaba recuperar la dignidad nacional poniendo el Estado al servicio de los demás mediante la renegociación de contratos con las multinacionales. Entonces Vargas Llosa intervino para advertirle que cualquier cambio brusco en las reglas de juego podría ahuyentar la inversión. “No se preocupe Don Mario, todo eso será negociado y comunicado en su oportunidad para no asustar a nadie”, aseveró Humala.

La charla tuvo la dinámica de un vendedor que trata de convencer a un ama de casa de las bondades de un producto de limpieza. Vargas Llosa no creyó en las palabras de Humala porque sus argumentos y respuestas habían sido elaborados por los asesores políticos de éste, es decir, por Carlos Tapia, sociólogo y ex comisionado de la verdad, y por el economista Félix Jiménez, catedrático de la Universidad Católica. Estos personajes se encargaron de preparar a Humala para los debates con Alan García en el 2006 y le escriben la mayoría de sus discursos e intervenciones políticas. Vargas Llosa sabía muy bien que lo que expresaba no provenía de su mente porque es un hombre que carece de lecturas fundamentales, una razón más para despreciarlo y sentirse superior. Para él un militar no latinoamericano no puede ser culto. De ahí que muchas de las intervenciones de Humala le parecieran ajenas a su reducida inteligencia.

Humala se esforzaba por demostrar sus recién adquiridos conocimientos históricos y filosóficos, y que el nacionalismo no es la temida “peste negra del siglo XX”, como fue calificado hace un par de mes por su contraparte. Humala repitió el libreto según el cual su nacionalismo se originó en el siglo XIX y no en el XX como afirmó el célebre escritor. “Ahí se equivoca, ‘Don Mario’, lo que yo defiendo es una corriente del liberalismo surgida en el siglo XIX, un aporte que se diferencia corriente fascista que llevó al mundo a dos conflagraciones mundiales”, sostuvo el ex militar.

Vargas Llosa estuvo más callado que de costumbre y no se atrevió a contradecir a Humala por impotencia. Como no había cámaras ni grabadoras de bolsillo presentes se limitó a escuchar y asentir mientras transcurría el tiempo. Lo único que quería el ex candidato del Fredemo, coalición de derecha que fue derrotada por Fujimori en 1990, era que culminara cuanto antes la incómoda cita. Humala descartaba la estatización y ponía énfasis en la presencia del Estado en la educación, la salud y la protección del medio ambiente. Asimismo, descartó que se dejara manipular por Chávez o por cualquier otro mandatario extranjero. “Como nacionalista no puedo permitir injerencias de ese tipo… y como ex militar no comprometer la soberanía nacional, eso se lo aseguro, Don Mario”, le recalcó.

La discusión se centró en temas de coyuntura nacional e internacional. Hablaron un poco sobre Obama y la proyección del Perú dentro del contexto regional. El encuentro materializó la invitación que le hizo Humala a principios de junio del presente año, a fin de dialogar sobre su propuesta política. Humala aprovechó su visita a la capital española para el escritor abandonara sus prejuicios respecto al movimiento que encabeza. Humala buscaba que Vargas Llosa se retractara de la afirmación que hizo durante la entrevista que concedió a la periodista Rosa María Palacios en Caracas, cuando asistió a un evento internacional sobre la democracia. En aquella oportunidad comparó el nacionalismo con una enfermedad terminal (con el Sida).

Humala evitó los calificativos personales –en los que seguramente hubieran caído Chávez o Evo Morales- e invitó cordialmente a Vargas Llosa para superar sus diferencias. El objetivo de su viaje por el Viejo Continente era mostrar talla de estadista a la prensa internacional y a los peruanos residentes en Europa, pero en Lima un parlamentario de su bancada organizó una conferencia en la que se presentaron tres miembros del MRTA en una sala del Congreso. Cuando la noticia llegó a sus oídos trató de desmarcarse diciendo que se encontraba lejos. Por si fuera poco, su hermano Antauro Humala, detenido por tomar una comisaría en Andahuaylas en enero de 2005, está apunto de abandonar el penal de Piedras Gordas en Puno por exceso de carcelería. La excarcelación de este radical reaviva los temores de que Ollanta asimile la ‘doctrina’ de fusilamientos masivos planteada por su hermano.

Cuando terminó la cita Humala volvió apretar con fuerza la adolorida mano de ‘Don Mario’. Lo hizo con dureza, fiel a su formación militar. ‘Don Mario’ contuvo las muecas de dolor que empezaban a dibujarse en su rostro para no demostrar que la estaba pasando mal. La dolencia entumeció los tendones y ligamentos de Vargas Llosa varias horas después. Con la mano inutilizada recordó que de joven su alma había sido aprisionada en un colegio donde imperaban las reglas del cuartel.

A la salida del hotel Humala sonríe porque considera que la plática fue provechosa. Sus asesores están plenamente confiados en que con más apariciones mediáticas de ese corte podrán cambiar su imagen de militar intransigente que carece de ideas. Tras ajustar la mano del canoso septuagenario, Humala le dijo que debían reunirse nuevamente, pero esta vez en Lima, para seguir intercambiando puntos de vista. El ‘pensador’ de la derecha asintió hipócritamente como durante toda la velada. No le aseguró cuando se realizaría ni bajo qué circunstancias pues tenía la agenda bastante apretada. Para Don Mario la cita se resume en hora y media perdidas tratando asuntos con un individuo que apenas llega a comprender por qué camina o está vivo; para Humala fue la oportunidad de reunirse con un intelectual que, debido a la superficialidad de su análisis, apenas alcanza a entender a nuestro país.




miércoles, 15 de julio de 2009

Liberan a Antauro Humala





El líder etnocacerista sería excarcelado por disposición del Tribunal Constitucional al cumplir 36 meses en prisión sin ser sentenciado
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Por César Reyna



La pronta liberación del ex mayor del Ejército que encabezó la toma de una comisaría en Andahuaylas demuestra que el sistema es incapaz de procesar a sus propios enemigos. El movimiento liderado por Antauro Humala, hermano del candidato del Partido Nacionalista, Ollanta Humala, representa la segunda amenaza seria para la estabilidad del país, después de las columnas de Sendero Luminoso en el VRAE[1], pues guiaba a más de un centenar de reservistas de las Fuerzas Armadas. El contingente que dirigió desafió al Gobierno de Alejandro Toledo en enero de 2005 para darse a conocer. Él y sus hombres cometieron varios delitos como rebelión, homicidio, allanamiento y uso ilegal de armas de fuego. A pesar de los graves cargos en su contra no ha podido ser condenado porque entorpeció las audiencias. Pero eso quita no responsabilidad a sus juzgadores pues no hicieron prevalecer su autoridad.

Si Antauro sale libre posiblemente burle la custodia policial que se le asigne ya que le concederían arresto domiciliario. Cuando eso suceda reorganizará a sus seguidores, muchos de ellos con entrenamiento militar, para realizar proselitismo ‘antisistémico’ y acciones sediciosas, esto es, se dedicará a reclutar voluntarios en el interior y añadirá su cuota de convulsión social.

La culpa de todo ello la tiene la ‘Justicia’ porque la permanencia legal de Humala en prisión ha sido largamente excedida. Al superar el plazo máximo (36 meses) que establece la ley el Tribunal Constitucional (TC) no tiene más remedio que declarar fundado el ‘hábeas corpus’. La orden debe ejecutarse de manera inmediata, hecho que devolvería a la actividad a los peligrosos reservistas que comandaba.


En este asunto los intérpretes de la Constitución están atados de manos. Para retrasar la publicación de la resolución, el magistrado designado por el Apra, Carlos Mesía, propuso el alejamiento del caso de su colega Ricardo Beaumont por considerar que adelantó opinión al asegurar que salida era inminente. Según el cuestionado Beaumont, cercano a Unidad Nacional, la votación ya se produjo porque cuatro de los siete miembros del TC ya emitieron sus votos a favor de la liberación. Se requería mayoría simple en este caso por tratarse de un ‘hábeas corpus’.


La causa debería resolverse este viernes a más tardar, aunque las discrepancias de los integrantes del TC podrían prolongarla unos días más. Si procede la separación de Beaumont Callirgos por opinar sobre el caso, también debería ser apartado el jurista Ernesto Álvarez pues informó a la prensa que había votado en contra de la excarcelación de Humala; pese a que la resolución aún no ha sido publicada. Los que apoyan la liberación y los que no perderían un miembro si es que el pleno declara la incompetencia de ambos, situación que seguiría siendo favorable al procesado porque serían tres votos a su favor contra dos.


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[1] Valle de los ríos Apurímac y Ene donde se procesa y cultiva la hoja de coca.


sábado, 4 de julio de 2009

Reflexiones a raíz de la liberación de Rómulo León




Reflexiones a raíz de la liberación de Rómulo León



Si el presidente venezolano Hugo Chávez quisiera ‘tumbarse’ la democracia peruana debería dedicarse a destapar casos de corrupción que involucran al Gobierno de Alan García en lugar de promover la convulsión en el interior del país
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Por César Reyna




Nada sería más efectivo para los ‘antisistema’ –para derribar el desigual sistema neoliberal- que descubrir escándalos y contubernios que amenacen la estabilidad política del segundo. Sólo una estrategia de esas características desacreditaría al modelo pues revelaría las turbias ramificaciones de un Estado al servicio de las minorías, es decir, de las clases sociales dominantes. Una vez desenmascarados, tanto políticos como empresarios, el sistema no los procesará porque son intocables (pertenecen a las altas esferas del poder y la sociedad). Ante la magnitud del descubrimiento o serie de descubrimientos, la opinión pública reclamaría un cambio radical asqueada de la inmunidad que blinda a las cúpulas.

En Perú, los partidos tradicionales y los inversionistas privados han formando una alianza similar a la que establecieron la monarquía francesa y el alto clero antes de la Revolución Francesa (1789- 1799) para obstaculizar las demandas y aspiraciones del Tercer Estado, el pueblo. Ambas juegan juntas como si la política se tratara de un partido de tenis de dobles. Siempre han andado en las buenas y en las malas, pero desde el fujimorato (1990-2000) han estrechado sus vínculos y perfeccionado sus estrategias con el fin asegurar la ‘gobernabilidad’, que no es otra cosa que la preservación del modelo.

En el pasado carecían de una ideología y un lenguaje económico comunes que articulara su discurso; pero tras el Consenso de Washington encontraron la receta ideal para preservar sus privilegios y espolvorear un poco de crecimiento sobre la población (luego lo denominaron ‘chorreo’). El neoliberalismo funcionó durante los primeros años porque atrajo capitales que generaron trabajo, nuevos productos y mejores servicios; pero las ventajas de la apertura de diluyeron porque se flexibilizó el mercado laboral y empeoraron las condiciones de trabajo. Por si fuera poco, el modelo, tal como había sido diseñado, no podía incluir a las grandes mayorías dentro de la formalidad (la economía de mercado). Los que no podían incorporarse ya sea por su deficiente formación educativa o falta de contactos –ambas barreras son culpa del Estado pues no se preocupó por la calidad de la educación ni instituyó la meritocracia-, debieron permanecer en la informalidad. A los de ‘abajo’ se les pedía que tuvieran paciencia ya que pronto llovería parejo para todos pero eso nunca sucedió. Cuando llovió, la riqueza se quedó empozada en las capas superiores a falta de canales redistribuidores. A pesar del ‘boom’ agroexportador y la elevación del precio de commodities como los minerales, las principales actividades generadoras de ingresos para el país, la desigualdad se mantuvo según un reciente estudio de la CEPAL.

El crecimiento económico sólo ha beneficiado a los que se ubican en la cima. La inversión privada, elevada por García al nivel de principio fundamental del desarrollo, no ha sido suficiente para reducir la pobreza y las brechas entre los extremos de la pirámide social. Durante algún tiempo se trató de hacernos creer que habría beneficios pero solamente fue un espejismo. Ahora que comienza un nuevo período de vacas flacas, el Gobierno asegura que mantendremos cifras positivas este año –amañadas por el INEI, desde luego- para no desmoronar los ánimos de los inversionistas y consumidores.

El modelo que nos rige está agotado aquí y en la China, aunque en la China nunca ha operado como en otras latitudes porque el Estado realiza gran parte de la actividad económica (controla puertos, refinerías de petróleo, terminales aéreos, siderúrgicas, etc.). Convendría no sólo hacerle ajustes, que nunca se han hecho porque los gobernantes de turno dirigieron la economía en piloto automático (sin hacer absolutamente nada), sino introducir reformas que cambien la matriz energética y económica para dejar de ser un país que depende exclusivamente de la venta de productos primarios. Las transformaciones, está claro, no pueden realizarlas quienes han defendido a ultranza el status quo. Los que han impedido que nada cambie son los menos idóneos para llevarlas a cabo a pesar de sus promesas de “cambio responsable”, en referencia a Alan García, quien durante la campaña de 2001 dijo que haría reformas sin subvertir el orden en contraposición a su rival nacionalista, Ollanta Humala.

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Pd: La desigualdad ante la ley, por ejemplo, ha sido recientemente evidenciada en el caso de Rómulo León Alegría porque se trata de un personaje relacionado con importantes dirigentes del partido de gobierno. Los peces gordos nunca van a la cárcel o salen rápidamente de ella. La salud de la justicia de un país se mide, en parte, cuando los ricos también van a la cárcel.