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miércoles, 8 de julio de 2009

La liberación de Rómulo León y los misterios de su computadora



Por César Reyna



Mientras era trasladado a la vivienda de su hijo para cumplir con su arresto domiciliario, Rómulo León Alegría, principal implicado en el sonado caso de los ‘petroaudios’[1], dijo que no temía que peritos judiciales revisaran los archivos de su computadora porque “no hay nada comprometedor”. León Alegría está tan seguro de su inocencia que ha pedido en reiteradas ocasiones que la “justicia” acelere las investigaciones. Su demanda de celeridad nos hace sospechar que la información que almacena su PC podría perderse una vez que los especialistas ingresen al sistema. En pocos segundos podrían autodestruirse datos reveladores como si marcara el inicio de la saga ‘Misión Imposible’.

Esa latente posibilidad no descarta que existan otros factores que expliquen la lentitud del Poder Judicial para revisar la correspondencia electrónica que el ex diputado aprista mantenía con personalidades del Gobierno. Si el CPU del ex ministro de Pesquería no tenía el referido dispositivo de autodestrucción, las autoridades deben estar buscando la manera de que sus archivos se tornen totalmente irrecuperables. Probablemente en los próximos meses ocurra un extraño incendio en la oficina donde el ordenador estaba depositado o sufra algún daño “fortuito” que impida leer su información. Quizá un desprevenido secretario judicial deje caer la máquina accidentalmente o se esté filtrando –negligentemente hablando- un poco humedad dentro de su delicada memoria. Nadie, desde luego, asumirá la responsabilidad de la pérdida de ese importante elemento probatorio.

A la computadora le pueden suceder cosas extrañas como si se tratara de un testigo incómodo que puede traerse abajo a las cabezas de la mafia. Como el aparato no es susceptible a las presiones ni se le puede comprar, las autoridades de turno deliberan si debe ser destruido o arruinado por el bien de la gobernabilidad. Rómulo León, en cambio, sí puede ser sugestionado o favorecido procesalmente para que no diga todo lo que sabe, es decir, para que no incrimine a sus compañeros de partido. Apenas salió del penal dijo que “no tenía nada que decir” ante los requerimientos de la prensa. Luego fue más explícito al declarar que nadie debía preocuparse no tenía nada que decir “que involucre a alguien”.


En días recientes, para dar la impresión de que el Ejecutivo estaba disgustado con la repentina excarcelación de León, tanto el presidente como el primer ministro cuestionaron la medida. El primero dijo que lamentaba que en otros casos “la celeridad sea mínima” y mostró su preocupación por la cantidad de efectivos que son asignados cuidar a quienes cumplen arresto domiciliario “cuando deberían dar seguridad a la población”.


Otro hecho que revela las componendas entre el procesado y la Administración aprista es que la orden de la Sala Penal que dispuso su semilibertad no se hizo cumplió de inmediato porque el Instituto Nacional Penitenciario (INPE), dependiente del Ministerio de Justicia, dilató su ejecución. La demora fue adrede para hacerle creer a la opinión pública que el Gobierno de García se oponía a la controvertida decisión de la “Justicia”. Para darle un poco de verosimilitud a la trama, el abogado de León iba a presentar un ‘habeas corpus’ e iniciar acciones legales contra los responsables del incumplimiento de la resolución judicial. Por si fuera poco, el letrado manifestó a RPP que existía un “poder oculto” que entorpecía la excarcelación de su patrocinado y señaló que el gesto representa que “el Gobierno no apoyaba a León Alegría”.


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[1] El caso de los ‘petroaudios’ comprende la presunta concesión irregular de cinco lotes petroleros a la empresa Discover Petroleum, de capitales daneses. El escándalo de los ´petroaudios´ le generó al Gobierno una crisis de grandes proporciones.


jueves, 2 de julio de 2009

Corrupción en Perú: conceden arresto domiciliario a Rómulo León


Corrupción en Perú: conceden arresto domiciliario a Rómulo León


Por César Reyna


Cuando muchos creían que la justicia peruana se estaba reformando, sobre todo tras la celebrada condena al ex presidente Alberto Fujimori y la celeridad con la que la Corte Suprema le imprimió al caso Panamericana Televisión, ésta ha dado nuevas muestras ineptitud y corrupción con la excarcelación de Rómulo León.

El cambio de la orden de detención por arresto domiciliario no sorprende porque el Poder Judicial siempre ha sido manipulado por los gobiernos de turno. Además el Apra tiene injerencia en dicha institución pues un gran porcentaje de jueces milita o simpatiza con el partido de la estrella. El más conocido de todos es el presidente de la Corte Superior de Lima, César Vega Vega, quien no hace mucho fue fotografiado en un acto partidario.

La medida dispuesta por la Tercera Sala Penal Especial responde a la necesidad ir limpiando a León de todos los cargos porque posee información que compromete a altas autoridades del Gobierno. Pese a que existe abundante evidencia en su contra (audios, correos electrónicos, etc.), el ex ministro de pesquería volverá a su domicilio porque el juzgado considera que “no hay peligro de fuga”. Si el destape del escándalo de los ‘petroaudios’ olía mal, esto huele mucho peor pues se suma la poca diligencia mostrada por el juez para resolver el caso.

Las conversaciones sostenidas en entre Alberto Quimper, ex abogado de Alan García y ex director de Perupetro, y Rómulo León Alegría, ocasionaron la primera crisis política en el Ejecutivo cuando salieron a la luz. En una de las grabaciones más difundidas estos turbios personajes discutían entre risas, carajeadas y bromas la forma de amañar una licitación pública vinculada a la concesión de lotes petroleros. Luego ambos fueron detenidos a finales de 2008 medio de duras críticas contra el Gabinete presidido por Jorque del Castillo, quien finalmente tuvo que renunciar.

El destape se produjo en octubre del año pasado y aún no se ha podido conocer el contenido del CPU de León, en el que debe haber almacenado valiosa información que ayude a determinar responsabilidades. Todos los indicios y presunciones del caso apuntan a las más altas jefaturas de gobierno pues León Alegría tenía acceso al despacho del ex premier Jorge del Castillo, a pesar de que el presidente García había objetado su ingreso a cualquier dependencia por temor al escándalo (su modus operandi era muy conocido).

León se desempeñaba como lobista de compañías que querían cerrar tratos con el Gobierno. Se valía de sus contactos en ministerios y otros organismos estatales para asegurar la contratación de las empresas que representaba. Su comisión no era nada despreciable si lograba que el Estado otorgara una o varias concesiones a grupos de dudosa reputación empresarial como el del dominicano Fortunato Canaán, interesado en construir hospitales sobrevalorados. León Alegría les garantizaba a sus patrocinados que sus relaciones con el poder pesaban más que las leyes y los procedimientos preestablecidos. Él les evitaba el engorroso trámite de precalificar o postular a procesos de licitación porque podía arreglar -por lo bajo- cualquier concurso.

Su actividad fue descubierta de manera irregular porque una agencia de seguridad interceptó sus teléfonos (vinculada a oficiales de la Marina de Guerra del Perú). La agencia en cuestión fue contratada por una compañía (Petrotech S.A.) que había perdido en concursos manipulados por Rómulo León.

Lo que León sabe es muy importante para la supervivencia de la Administración, de ahí que la Sala que estudia su expediente haya relajado las medidas precautorias. En su caso no debió proceder la excarcelación porque se puso a derecho varias semanas después de haber sido emitida la orden de captura en su contra. Su demora no sólo dilató la labor de la justicia, sino que en ese ínterin pudo destruir o esconder pruebas vitales para esclarecimiento de la causa.


El otorgamiento de esta cuestionada medida ha “coincidido” con el rechazo de la moción de censura contra el primer ministro Yehude Simon, la muerte de Michael Jackson y el asesinato de una popular cantante de folclor, tres sucesos que venían acaparando la atención pública nacional. León seguramente presionaba desde hace tiempo por su salida, pero las autoridades necesitaban varios acontecimientos mediáticos, a falta de una cortina de humo, para poder soltarlo.

Su semilibertad se veía venir ya que León mantiene vínculos con dirigentes de su partido, pero sobretodo porque conoce delitos que podrían convertirlo en colaborador eficaz de un eventual mega juicio contra importantes figuras del régimen. Lo que sabe pesa más que cualquier estrategia de defensa legal pues si habla puede acabar con la cúpula del aprismo. Muchos podrían ir la cárcel si León revelara la forma en que algunos líderes costean la educación de sus hijos o alquilan lujosos departamentos en París.

Mientras cierre la boca asegurará su inocencia para que otros sigan actuando con total impunidad.




sábado, 13 de junio de 2009

Destrucción de la Amazonía: decretos con nombre propio


Destrucción de la Amazonía: decretos con nombre propio

Por César Reyna


El jueves 11 de junio, luego de que el Ejecutivo y el Congreso dieran marcha atrás en la imposición de los decretos 1090 y 1064, el diario El Comercio publicó un artículo de Dionisio Romero Paoletti, banquero e hijo del ex mandamás del Grupo Romero (engloba a empresas como el Banco de Crédito, Alicorp, Ransa, Palmas del Espino, etc). El sucesor de Dionisio padre dijo que “todos los peruanos”, incluidos los empresarios, deben “incrementar su esfuerzo para lograr un crecimiento social y económico sostenible e inclusivo”. Para alcanzar ese noble propósito, señala que nuestro país debe desarrollar “la actividad agrícola”, la cual considera “indispensable”. Estos aprovechamientos se realizarían en las selvas de San Martín, Loreto y Ucayali, donde hay 3.6 millones de hectáreas disponibles para el cultivo de palma aceitera o piñón, “que pueden destinarse tanto a la elaboración de aceites comestibles como de biocombustibles”.

El Grupo Romero ya opera en Tocache, la Ciudad Juárez del oriente peruano, otrora bastión del narcotráfico y del terrorismo durante los convulsionados ochentas. Cerca de esa ciudad ha obtenido concesiones agrícolas gracias a los decretos legislativos que cuestionan diversas organizaciones indígenas. Si bien el decreto 1090 ha sido suspendido –no producirá efectos por 90 días hasta perfeccionarlo o derogarlo-, las concesiones de tierras conseguidas bajo su amparo se mantienen vigentes en virtud de la teoría de los derechos adquiridos. Pero los lotes conseguidos por los Romero no parecen ser suficientes (solo se explotan 35.000 hectáreas) para “desarrollar una competitiva industria de biocombustibles”. Para que el Perú se convierta “en uno de cinco primeros productores mundiales de aceite de palma”, el Grupo Romero y otros conglomerados deben contar “con un mayor número de hectáreas de palma aceitera”. Romero Paoletti considera que estamos en capacidad “de replicar el exitoso modelo de Colombia”, que apunta a sembrar un millón de hectáreas de piñón blanco.

El modelo de “desarrollo” del Grupo Romero es el mismo que “casualmente” vislumbra el presidente Alan García. La visión que comparten para la Amazonía y otras regiones del Perú nació antes de la promulgación del controvertido decreto 1090 y del manifiesto del perro del hortelano que escribió García en 2007. La coincidencia no es accidental pues tanto el poder político como el económico han conformado una alianza para consolidar el proyecto neoliberal y conjurar cualquier amenaza exterior o interior. Este pacto recuerda al que un joven García realizó en su primer periodo con los “doce apóstoles”, los empresarios más poderosos a mediados de los ochenta. En aquella oportunidad el líder aprista otorgó una serie de facilidades administrativas, comerciales y tributarias para que los peces grandes de nuestra economía reinviertan sus utilidades en el país pero no lo hicieron por la inestabilidad económica y política del país, y también por avaricia.

Esta renovada unión entre políticos y empresarios presenta algunas diferencias a la concretada hace más de veinte años. En primer lugar destaca el rol del Estado como garante y promotor del modelo pues ya no interviene en la producción de bienes y prestación de servicios tras haber privatizado la mayoría de monopolios públicos (la Constitución de 1993 le asigna un papel subsidiario a la inversión privada, aunque todavía conserva algunas industrias y empresas). La calidad de garante está asegurada en la medida que partidos políticos afines –que abrazan la ideología del libre mercado- se mantengan en el poder (es el caso del Apra, Unidad Nacional, Perú Posible, el fujimorismo, etc). Como promotor se encarga abrir mercados y realiza campañas de difusión de los atractivos del país para vender una mejor imagen y propiciar la inversión extranjera. Este Estado que pacta con el capital abandonó la autarquía económica del pasado para insertarse en la globalización económica.

De la comunión entre el Gobierno y los gremios empresariales parten las leyes que fomentan la inversión (los decretos legislativos 1090, 1064, entre otros) y los artículos del perro del hortelano de García, en los que anunció claramente la privatización de recursos naturales de la selva. Ambos poderes consideran “indispensable” la modernización de la Amazonía, la región más olvidada y probablemente la que más desconfía de las “buenas intenciones” de los capitalistas y del Gobierno. La atención que se le pone en estos tiempos, pues se habla de su desarrollo y de elevar la calidad de vida de sus habitantes, es porque inversionistas locales y foráneos desean explotar millones de hectáreas supuestamente “ociosas, inhabitadas y deforestadas y sin registro de reserva natural” para aprovechar su potencial agrario. Los bajos costos de producción por hectárea –por la abundancia del recurso hídrico y el buen clima- la convierten en una zona altamente rentable para el cultivo de palma aceitera, la materia prima con la que se pretende elaborar biocombustibles. Esa parte de nuestro territorio estaría destinada a proveer un porcentaje significativo de biocombustibles requeridos (biodiesel y etanol), pero únicamente si se introducen sistemas agrícolas eficientes y mejores tecnologías que poseen las grandes empresas (lo que reclamaba García en el perro del hortelano). Ellos pretenden reemplazar millones de hectáreas de sistemas agrícolas tradicionales, y a las comunidades rurales que trabajan en ellos, erradicando los sistemas indígenas de cultivo y pastoreo basados en la biodiversidad, para sustituirlos con grandes plantaciones de monocultivo e ingeniería genética.

Eso es, en resumen, lo que proponen hacer nuestras autoridades con la Amazonía. Lo que sostienen parece coherente porque las actividades agroindustriales y agrarias generarían más trabajo para los pobladores de la zona y aumentarían rentas para el Estado, además de incrementar nuestras exportaciones (parte de la producción de biocombustibles se iría afuera) y añadirle mayor dinamismo a nuestra economía. En teoría parece sensato, pero, siempre hay un pero, no todo es color de rosa o como lo pintan Romero Paoletti y los voceros del Ejecutivo.

De buenas intenciones está hecho el Infierno dice un popular refrán, y este caso no es la excepción, porque el negocio de los biocombustibles tiene un aspecto negativo que sus promotores prefieren ocultar: la deforestación de bosques amazónicos y el desmedido consumo de agua. “Para producir un litro de etanol se necesitan 9.000 litros de agua”, lo dice nada más y nada menos que el CEO de Nestle, la corporación más grande de alimentos. En cuanto al biodiesel se requieren “no menos de 4000 litros”, aproximadamente. Eso dice mucho de la supuesta eficiencia del proceso de producción de esa clase de energías renovables. Pero ahí no queda la cosa pues la maquinaria que procesa la caña de azúcar, la palma aceitera, etc., demanda un alto consumo de combustibles fósiles, es decir, emplea la fuente de energía que se pretende limitar. Además hay que agregar que el transporte de los biocombustibles hasta sus centros de distribución o comercialización se hace en camiones que también funcionan con gasolinas contaminantes.

Por si fuera poco, la contribución de los biocombustibles para atemperar el calentamiento global es mínima pues, si bien reducen las emisiones de CO2 a la atmósfera, los territorios de los pueblos indígenas y reservas naturales serán ocupados para hacer sitio a las plantaciones en grandes extensiones de bosques tropicales, los que se deforestarán(1) para plantar millones de hectáreas con palma aceitera y soya.
En cuanto al “exitoso” caso colombiano, que Dionisio Romero Jr. pretende replicar, es preciso mencionar que sus “bondades” no son tales pues ha causado la tala indiscriminada de árboles en grandes extensiones de la Amazonía. Colombia enfrenta hoy en día un grave problema de deforestación a raíz de los cultivos para agrocombustibles y el desalojo arbitrario de comunidades locales de sus tierras. Una serie de problemas podrían agravarse como la contaminación del agua y el aire, la erosión del suelo y la destrucción de la diversidad biológica si imitamos a nuestros vecinos colombianos.

El pensamiento del perro del hortelano del presidente García, en el que se acusa a ciertos sectores del subdesarrollo (como las comunidades campesinas y nativas), ha quedado obsoleto luego de la publicación de un contundente estudio de Naciones Unidas elaborado por el PNUD (Programa para el Desarrollo de la ONU) y la Universidad de Cambridge. En la revista Science, una de las más prestigiosas en su campo, se difundieron las investigaciones de los expertos del PNUD, a quienes no se puede acusar de “comunistas”, “terroristas” o “desestabilizadores”, como hace el Gobierno con sus críticos y opositores, por concluir que la destrucción de la selva amazónica para sustituir los árboles por cultivos agrícolas y explotaciones ganaderas no es un buen negocio para los habitantes de las regiones involucradas”. “En un primer momento”, dice el reporte, “se suele producir un florecimiento de las condiciones de vida pero el declive llega a continuación y la situación resultante es igual de crítica para la población residente”. Las regiones estudiadas, donde se han desarrollado campos para producir materia prima para elaborar biocombustibles, pertenecen a la Amazonía brasileña. La muestra indica que “en los 286 municipios que han talado los árboles la vida no es mejor que donde se han conservado”. “El resultado es que después de un florecimiento inicial, las condiciones se deterioran de nuevo y al final el nivel de vida es similar al que había antes de iniciarse el proceso de destrucción de la selva”.

“El problema es que cuando se inicia la deforestación, la gente accede a nuevos recursos, incluida madera talada, minerales y tierras para pastos. De este modo los mayores ingresos y las nuevas carreteras mejoran la educación y asistencia sanitaria de la población y, en general, el nivel de vida. Pero es un florecimiento transitorio. En poco tiempo el nivel de desarrollo vuelve a la situación anterior, cuando la deforestación se extiende a otras zonas de selva virgen. Al final los indicadores de calidad de vida antes y después de perder la selva, son iguales”.

Sería conveniente que el Gobierno lea el informe con detenimiento para que no impulse políticas contrarias a las que recomiendan expertos independientes. De lo contrario enfrentaremos los mismos problemas que aquejan a nuestros vecinos (Brasil y Colombia), deteriorando las condiciones de vida de miles de peruanos y comprometiendo el futuro del planeta.

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(1) La deforestación es causa directa del calentamiento global, según el Informe Stern encargado por Reino Unido.

lunes, 7 de enero de 2008

PODER JUDICIAL PERUANO ES BOMBARDEADO POR EL APRA.

Medios de prensa del Estado son utilizados por el APRA para acallar al Poder Judicial.


El presidente del Poder Judicial, Francisco Tavara denunció ser víctima de un ‘‘ataque sistemático" por parte del gobierno aprista

Távara reveló que en el inicio del año judicial el Canal 7 cortó la transmisión de su mensaje a la Nación y el diario El Peruano no les quiso publicar un comunicado.

El canal del Estado decidió levantar la transmisión del discurso del presidente del Poder Judicial justo en el momento en que éste empezó a "criticar el famoso decreto de urgencia (que bloquea el bono a los trabajadores administrativos)"
En cuanto a El Peruano, Tavara cuenta que el diario oficial se negó a publicar un comunicado de adhesión de las cortes a su gestión a diferencia de otros diarios que sí lo hicieron. "Nos dijeron que era demasiado agresivo, luego que lo mandemos diagramado. Reclamamos y recién lo publicaron al día subsiguiente", relata el presidente del Poder Judicial.

Estos son hechos sumamente preocupantes. Como dice el propio Távara en la entrevista "son cosas que en democracia no deben suceder". El gobierno usa al Estado (en este caso dos medios de comunicación) para censurar o atacar a sus críticos u opositores.

IRTP y Editora Perú está siendo usada como vocero oficioso del actual gobierno y también como instrumento de ataque y censura contra los opositores. No es la primera vez que se denuncia esto pero lo lamentable es que nadie hace nada al respecto. En la administración Toledo, por menos, ya se habría abierto una investigación en el Congreso o exigido la salida de los responsables.

Hace unos momentos, el premier Jorge Del Castillo ha salido en Andina a "descartar cualquier enfrentamiento entre el Ejecutivo y el Poder Judicial". Como era obvio, el alto dirigente aprista no hizo ninguna referencia a la censura y manipulación de los medios del Estado. Bueno, los periodistas tampoco preguntaron al respecto.
Lo que ocurrió con el presidente del Poder Judicial no sería un hecho aislado. Eso es lo grave. Hay más de una evidencia que demostraría que el gobierno aprista ha puesto en marcha todo un plan para "manejar" los medios de comunicación (del Estado y también los privados) Y hasta donde sabemos, estarían usando métodos mucho más sofisticados que el puso en práctica el montesinismo. Ya estaremos informando.

Publicado en www.pepitaspuntocom.blogspot.com