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jueves, 27 de agosto de 2009

Masacre en Bagua




La madre aguaruna del vídeo dice:



Escúchanos, por favor, señor Alan García:
¡Tú eres culpable porque nos has exterminado!
Nos estás matando.


Nos estás vendiendo.


Tú eres el terrorista.


Nosotros defendemos nuestro territorio sin uso de armamentos, nuestro único arma de defensa es solo lanzas y palos que no son de largo alcance y no es para matar como tú lo has hecho con nosotros.


Tú nos exterminaste usando armamentos, balas, helicópteros y los mataste a nuestros: hermanos, hermanas, estudiantes, profesores, hijos.
Alan, te pedimos que vengas acá en nuestro territorio para que nos pagues de las deudas que tienes con nosotros.


Alan, tú eres vende patria, vende indígenas, vendes nuestros recursos naturales: oro, petróleo, agua, aire, contaminas nuestro medio ambiente y así nos dejas más pobres como nos estás viendo ahora cómo estamos y quedamos.


Nosotros los awajún-wampis no te hemos elegido para que nos extermines, sino para que nos ayudes, des estudios a nuestros hijos que ahora has matado.


Nosotros no te estamos quitando tu propiedad privada, no te hemos matado a tus hijos, tu familia, ahora por qué tú nos acabas.


¡Ya nos exterminaste, ahora quedamos sin NADA!

domingo, 12 de julio de 2009

La última venganza de Alan García: Rafael Rey nuevo ministro de Defensa



El presidente García nombró a Rafael Rey ministro de Defensa para castigar a las Fuerzas Armadas por su negativa a apoyar a la Policía en Bagua.
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Por César Reyna


Las imágenes del despeje de la ‘Curva del Diablo’ revelan que las FF. AA. abandonaron al contingente policial que se encargó del sangriento operativo. En principio los militares de la base ‘El Milagro’ debían respaldarlos tanto en el desbloqueo de la carretera como en el rescate de 38 efectivos acantonados en la Estación N° 6 de Petroperú pero ninguna de esas acciones se produjo. Ántero Flores-Áraoz, antecesor de Rafael Rey en la cartera de Defensa, dijo en el diario La República que tanto él como el Comando Conjunto desconocían la situación de los efectivos, a pesar de que trabajadores de la petrolera estatal relataron que la planta había sido capturada.

A manera de descargo, Flores-Áraoz mencionó que sus subordinados no podían intervenir porque eran nativos en su mayoría o tenían vínculos con residentes de la zona. Ese motivo impidió su despliegue pues Flores-Áraoz quería evitar que los soldados se solidarizaran con sus hermanos indígenas, es decir, que desacataran las órdenes de sus superiores. Si ese fue el caso entonces se debió enviar otro personal como hizo el comando policial. Había tiempo de sobra para planificar la participación de las FF. AA. pues la vía terrestre había sido tomada varias semanas atrás.

Ante semejante desacato, García decidió castigar a las instituciones castrenses colocando a Rey en el más “viril” de los ministerios. Su designación no se debe a que el jefe de Estado buscaba “restablecer el orden” o “el principio de autoridad” pues en tal caso hubiera nombrado a Mauricio Mulder, cuyo perfil encaja perfectamente con el hostigamiento y la represión.

Rafael Rey, quien hasta hace poco se desempeñaba como embajador ante la Santa Sede, ingresa al tercer equipo ministerial del segundo alanismo en medio de una crisis social. Su presencia seguramente enervará el ánimo de los militares bajo su mando no sólo porque ignora temas de defensa nacional e inteligencia, sino porque no posee la personalidad más idónea.




viernes, 10 de julio de 2009

¿Cansado de Abencia Meza?


Por César Reyna


Supe quién era Alicia Delgado cuando fue asesinada en su departamento de Miraflores. Hasta esa fecha su trayectoria me había sido totalmente ajena pues no suelo escuchar música vernacular. Sí conocía, en cambio, a la ‘juerguerita’ Abencia Meza, presunta autora intelectual del homicidio, porque protagonizó varios de escándalos que resonaron en la prensa chicha. Su lesbianismo y su predilección por las armas de fuego le granjearon titulares, reportajes, crónicas, entrevistas y promociones diversas. Ella figuraba regularmente en los medios pero ahora lo ha hecho hasta la saciedad por ser la ex pareja de quien fuera la ‘princesa del folclor’.

El proceso ha tenido giros interesantes los últimos días y parece que las conexiones se están esclareciendo pues la fiscalía ha acusado a Meza de ordenar la muerte de su ex compañera sentimental. De ser encontrada culpable podría ser condenada a 35 años de cárcel por una serie de indicios y testimonios que la incriminan. A pesar de la violencia con la que Delgado perdió la vida y la controvertida captura del sicario César Mamanchura en Tumbes, lo que más me sorprende del caso es que la policía y la mayoría de medios de comunicación lo hayan convertido en un ‘reality show’ donde cada día aparece un nuevo vericueto.

La prensa roja y de espectáculos está más que agradecida con las filtraciones que brinda criminalística. Si el Perú fuera un país serio nadie tendría acceso al expediente porque la primera fase –la de investigaciones preliminares- se supone que es reservada; pero las autoridades judiciales y los fiscales, y también los políticos, han aprovechado su repercusión mediática para ocultar sus incapacidades y los graves problemas que azotan el país.

Los programas periodísticos no se quejan de la manipulación porque han conseguido inusitados niveles de rating. Por eso dedican amplias coberturas a la trama ni bien empiezan sus emisiones matutinas o vespertinas. El asunto es tan nauseabundo y desmesurado que han abandonado investigaciones sobre lo sucedido en Bagua, donde murieron 34 peruanos. También han ignorado el progreso de la influenza A/H1N1 y las muertes de decenas de niños en Puno y otras regiones a causa del friaje. Desde que el presidente García dijo que el Perú superaría con éxito la pandemia han muerto tres peruanos y quizá muchos más, ya que el sistema sanitario no cuenta con reactivos para realizar pruebas que confirmen o descarten la presencia del virus. Los enfermos se multplican rápidamente por todo el país. En la actualidad cerca de 1500 personas han padecido o padecen el temido cuadro de fiebre alta, malestar generalizado, tos excesiva y decaimiento. Cientos, por sus bajas defensas, han desarrollado neumonía y se encuentran en observación o en precarias unidades de cuidados intensivos. La atención, sobretodo en provincias, es lamentable porque no hay suficiente personal médico y escasean las medicinas. Para impedir la peligrosa ola de contagios, las vacaciones escolares han sido adelantadas en una semana y se suspedendieron las clases en la Universadad Federico Villarreal, donde se reportaron un par de casos.

Por si fuera poco, a raíz de las últimas movilizaciones sociales, el Gobierno ha “revelado” que éstas han sido alentadas desde el exterior con el objeto de derribar la democracia. El complot contra el sistema proviene de Venezuela y Bolivia, según García y sus subordinados. Lo mismo dice China de los uigures musulmanes que se rebelaron en la provincia de Xinjiang. El Ejecutivo peruano ha venido estrechando lazos con el país comunista a pesar de ser el principal violador de derechos humanos en el mundo. Mientras el gigante asiático nos siga comprando materias primas no interesa si recorta libertades fundamentales o mata a 156 civiles en pocos días. Nuestra Cancillería permanecerá tan callada como sorda cuando se trate de condenar su totalitarismo. Hipocresía le dicen, aunque para nuestras autoridades no es más que un caso de conveniencia económica.




lunes, 22 de junio de 2009

Crisis Política en Perú: la censura contra Yehude Simon




Por César Reyna



A partir del miércoles el presidente Alan García deberá recomponer el Gabinete porque la oposición y los aliados del Gobierno (el Fujimorismo y Unidad Nacional) votarán, con casi con toda seguridad, por la censura del primer ministro Yehude Simon. El premier será la primera baja sensible en el Ejecutivo tras los trágicos acontecimientos ocurridos en la ciudad de Bagua, en el nororiente peruano. A Simon podría seguirle la ministra del Interior Mercedes Cabanillas, responsable directa del fallido operativo que enlutó a decenas de familias el 5 de junio pasado. Simon pagará el precio de haber hecho las cosas a la manera de García pues el segundo se negaba a solicitar la derogatoria de los decretos 1090 y 1064 al Parlamento.

El periodista y analista político Augusto Álvarez Rodrich dijo (en su columna del sábado pasado en el diario La República) que la censura blindaría al próximo gabinete que nombre García pues el Congreso no se atreverá a censurar dos gabinetes consecutivos ya que el artículo 134 de la Constitución señala que: “El presidente de la República está facultado para disolver el Congreso si éste ha censurado o negado su confianza a dos consejos de ministros”. Que el presidente tenga esa potestad no quiere decir que vaya a utilizarla pues el 2010 es un año netamente electoral. Ni a la versión más impetuosa de García se le ocurría defenestrar a sus partidarios y opositores en represalia porque podría ser tildado de autócrata. Ciertamente la comunidad internacional no vería con buenos ojos que el Ejecutivo gobierne sin fiscalización ni oposición política por un tiempo. En la práctica el cierre del Legislativo es una medida antidemocrática y de último recurso, pues sólo procedería -y sería aceptada- si el Congreso boicotea abiertamente las políticas del Gobierno. Sólo en ese escenario sería viable. En los últimos tiempos ningún mandatario ha recurrido a la disolución de la Cámara porque la presión mediática y ciertos sectores de la sociedad civil se han encargado de ello.

La renovación está de todos modos cantada: habrá cambio de Gabinete sí o sí. Simon era fusible y se quemó. Y es culpable de lo sucedido en la Amazonía por su falta de aplomo para plantearle las cosas a García. Al permitir -desde el comienzo del conflicto- que las cosas se hicieran a su modo deberá dimitir ya que no hizo todo lo que pudo para evitar la muerte de 34 peruanos. Su falta es por omisión y por creer que ignorando el problema durante cuarenta días o recurriendo la violencia, como le hizo creer García al hablar de conspiradores internacionales, podría controlar la situación. Lo de Bagua era totalmente previsible pues los nativos no iban a ceder en sus peticiones. Para ellos era la derogatoria o nada asi las normas cuestionadas tuvieran disposiciones favorables, que no las tenían, desde luego.

Una vez que se confirme la salida de Simon Munaro los apristas recuperaran la PCM (Presidencia del Consejo de Ministros). La recaptura del premierato –anteriormente estuvo en manos del congresista Jorge del Castillo- es fundamental para sus aspiraciones políticas. Sin el control de la PCM no podrían encauzar la política del Gobierno, es decir, hacerla coincidir con sus objetivos partidarios. Tal vez muchos ‘compañeros’ ingresen en el último tramo de esta Administración para realizar proselitismo político con recursos del Estado (obras públicas, publicidad estatal, etc.). El despilfarro y la ineficiencia gubernamental seguramente estarán a la orden del día en los próximos meses. Por eso habrá que estar vigilantes para denunciar los excesos que se comenten desde el poder.






domingo, 21 de junio de 2009

Padre Marco Arana presidente

Elecciones en Perú: Padre Marco Arana presidente

Todavía falta mucho para las elecciones de 2011 (en política dos años son una eternidad), pero la probable candidatura del sacerdote Marco Arana está cobrando fuerza en muchos sectores de la izquierda progresista. Su eventual participación revertiría la tendencia de los últimos procesos electorales ya que no tendríamos que viciar nuestro voto ni nos veríamos obligados a escoger al ‘mal menor’.
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Por César Reyna


El padre Marco Arana, a nuestro juicio, reúne todas las condiciones para representar a los descontentos con el modelo neoliberal y presentar una propuesta alternativa de desarrollo. Su incursión en política no es improvisada como muchos sinvergüenzas que llegaron al Congreso o a la presidencia como Alberto Fujimori, por poner un ejemplo. No, lo suyo es serio pues tiene formación académica (es sociólogo), social (trabaja con las comunidades) y pastoral. Ha realizado intenso activismo social en su natal Cajamarca y en otras regiones del país. Siempre abogó por los más pobres pues protestó contra los abusos de las compañías mineras en su trato con las comunidades campesinas. Proviene del Perú profundo, el cual conoce como la palma de su mano, pero no se ha desvinculado de sus raíces como Alejandro Toledo, un falso representante del movimiento indígena (de indio solo tiene el rostro), sino que ha trabajado intensamente por mejorar las perspectivas de vida de los pueblos afectados por la actividad minera.

Algunos medios lo han tildado de ‘comunista’ ‘revoltoso’ y ‘agitador’ por darles voz quienes no la tienen por desidia del Estado. El padre Arana muchas veces ha tenido que suplirlo organizando a los comuneros para que puedan ejercer sus derechos. Esa encomiable labor le generó el hostigamiento de la poderosa minera Yanacocha, de capitales peruanos y norteamericanos, por denunciar el deterioro de la salud de las poblaciones aledañas a su explotación. Esa empresa quizá representa todo lo malo que significó el Gobierno de Fujimori pues la familia Benavides, sus accionistas peruanos, adquirieron su participación en la mina en el despacho del inescrupuloso ex asesor del SIN, Vladimiro Montesinos, quien intervino en el Poder Judicial para desbancar del proyecto a una firma francesa.

Uno de los principales atractivos del padre Arana es que no está estigmatizado como el líder nacionalista Ollanta Humala, a quien la derecha y varios medios advenedizos demolieron cuando lo identificaron con Hugo Chávez. Humala jamás podrá desprenderse de ese sambenito pues mantuvo reuniones con el mandatario venezolano y se presume que su agrupación recibe fondos de Caracas (su mujer recibió ingresos no explicados de un diario cercano al chavismo). Para los moderados la propuesta de Humala es muy riesgosa pues no desean estatizaciones ni medidas muy traumáticas. Arana, en cambio, podría sintonizar con ese sector pues su discurso no es violentista (Humala carga a cuestas con los crímenes de su hermano Antauro en Andahuaylas) ni está vinculado con terceros países, excepto con el Vaticano, claro está, hecho que nadie podría reprochar por su condición de sacerdote (cuando renuncie estará libre de la injerencia de la Santa Sede pues se convertirá en laico).

Otro elemento relevante es su religiosidad pues le añade honestidad a su propuesta. A diferencia del resto de aspirantes, el padre Arana no tiene las manos manchadas de sangre o de dinero. Para el diario La República es “una ventaja de la que sacaría partida porque en el imaginario de la gente los curas son buenas personas y se preocupan por el bien común”. Pero no basta ser “bueno” sino tener el acercamiento que el padre ha tenido con la población. Arana no ha vivido recluido en su parroquia de Porcón en Cajamarca pues ha intervenido en diversas mesas de diálogo y ha evitado conflictos.
[1] Su actitud conciliadora ha sido reconocida en 2005 cuando ganó el Premio Nacional de Derechos Humanos, otorgado por la Defensoría del Pueblo. Eso representa un plus para sus aspiraciones pues el ex obispo Fernando Lugo ganó las elecciones presidenciales en Paraguay de la misma forma. Arana podría repetir el fenómeno si logra aglutinar a una izquierda que carece de representatividad.

La irrupción de su figura no podría ser más auspiciosa pues el tema ambiental y el diálogo con las comunidades nativas está en boga, sobre todo después de los lamentables sucesos de Bagua donde perdieron la vida 24 policías y 10 civiles. Arana es un experto en esos temas y su trabajo habla por si mismo toda vez que fundó Grufides (Grupo de Formación e Intervención para el Desarrollo Sostenible), una ONG que se ha enfrentado las malas prácticas de la minera Yanacocha. Si se presenta llenaría el vacío relacionado con la defensa de las comunidades afectadas por la minería.

Arana todavía no se ha postulado, pero no lo descarta si Tierra y Libertad, la organización política que está impulsando y otras fuerzas políticas lo designan. “Si hay que asumir una responsabilidad de ese tipo (ser candidato presidencial) y es decisión de un colectivo, que exprese un sentir popular, es una responsabilidad que no voy a rehuir”, sostuvo a La República. Su movimiento social ha construido plataformas regionales en todo el país, principalmente en el ámbito andino. Todo apunta a que se presentará pues está consiguiendo apoyos en diversas regiones. En las encuestas todavía no aparece porque únicamente consideran a candidatos de Lima. Pero podría dar la sorpresa partiendo desde atrás ya que aprovecharía el desgaste y la sobreexposición de los que actualmente ocupan las primeras posiciones. Mientras los aspirantes más conocidos se atacan y despedazan entre sí; Arana emergería como una figura renovada y ajena al juego sucio. Él imprimiría seriedad a una campaña repleta de puyazos y difamaciones por doquier. Los peruanos del centro lo admirarían porque están cansados de dimes y diretes y de promesas incumplidas. Arana tiene todo a su favor para encabezar una candidatura unitaria y recomponer a la izquierda, que desde Barrantes Lingán
[2] no ha encontrado una figura aglutinante. Su pasado intachable lo avala pues la minera Yanacocha le hizo un seguimiento exhaustivo y no pudo encontrarle nada.

Su trayectoria es su mejor defensora pues ha hecho mucho por las comunidades campesinas. Según Raúl Mendoza del diario La República: “su prédica por la defensa de los derechos humanos y ambientales ha calado en un país donde la mayoría de conflictos actuales son de ese tipo”. En el reportaje que el citado periodista hiciera sobre el padre se menciona que el Partido Socialista “ve con expectativa la figura de Arana”. Muchos al interior de ese partido no creen que Ollanta Humala sea el “candidato natural” por los anticuerpos que genera.

Además de su desvinculación con grupos radicales, otro factor que potencia su candidatura es su carisma pues ha recibido apoyo de los sectores más jóvenes del interior. Arana podría sacar rédito de ello como hizo Barack Obama en las pasadas elecciones estadounidenses. En un país que carece de marcos institucionales (partidos políticos) y priman las simpatías personales no es nada raro que Keiko Fujimori, una figura sin programa de gobierno ni experiencia política lidere la intención de voto a nivel nacional.

La República destaca que Arana “ha tenido –y tiene– notoria presencia mediando en los conflictos entre las comunidades y las empresas mineras", asunto que han descuidado los gobiernos de turno. El padre encaja perfectamente con la posición ambientalista y ecológicamente sustentable de líderes mundiales como el Premio Nobel de la Paz Al Gore. Su opción por los pobres –comulga con la Teología de la Liberación del sacerdote peruano Gustavo Gutiérrez- lo acerca al electorado más necesitado de asistencia gubernamental. De llegar al poder los programas sociales ganarían transparencia y eficiencia pues los rediseñaría para que beneficien más peruanos.

Como muchos progresistas, cuestiona el modelo neoliberal porque no redistribuye la riqueza. Desde su adopción a principios de los noventa, la brecha entre ricos y pobres ha crecido considerablemente. Ese modelo debe ser corregido porque no da respuesta a problemas fundamentales como la desigualdad, el calentamiento global, etc., que forman parte de la agenda de las Metas del Milenio.

Otra diferencia con Humala es que lo respaldan académicos de primera como Pedro Francke, profesor de economía de la Pontificia Universidad Católica y el sociólogo Carlos Reyna, además de varios ambientalistas y expertos en gestión pública. No saber escoger a sus colaboradores fue uno de los grandes errores del líder del Partido Nacionalista ya que se rodeó de muchos oportunistas como los congresistas Torres Caro y Aldo Estrada de UPP, quienes aprovecharon el arrastre de Humala para fines personales y promovieron, de paso, un cisma al interior de su agrupación.

Siguiendo a La República, Pedro Francke resume los tres lineamientos claves del movimiento Tierra y Libertad: “Una estrategia de desarrollo con equilibrio respecto al medioambiente, mejor aprovechamiento de los recursos naturales y diálogo permanente con las comunidades”. Esto implicaría institucionalizar la participación a las comunidades, es decir, crear mecanismos de diálogo para garantizar su participación en la discusión de temas relacionados con sus territorios. Para aprovechar mejor los recursos naturales, sobre todo los no renovables, las empresas extractivas deberían pagar más regalías y habría que modificar el impuesto a la renta para que se pague en función de la cotización de los commodities que comercializan (de manera gradual).

“La descentralización del país, la reforma del Estado y la lucha contra la corrupción” es otro de los pilares del programa de Arana reseñado por Francke. Para descentralizar no solo se debe transferir fondos y competencias, como se viene haciendo en el presente, sino fomentar liderazgos regionales y capacitar a la burocracia que se encargara de ejecutar el presupuesto y los programas de desarrollo. La reforma del Estado comprende la reestructuración de los sistemas educativos y sanitarios, asi como la defensa y la seguridad interna del país. Gobiernos de diversas tendencias políticas han postergado la reforma por falta de voluntad para llevarla a cabo. Los esfuerzos realizados han sido meramente superficiales pues no han encarado los problemas que aquejan un abanico de sectores. Para revertir la tendencia deberíamos enfocarnos en la educación y la salud porque mejorarían nuestra productividad a mediano y largo plazo. Invertir en capital humano es la clave para salir del subdesarrollo. Para ello es necesario usar eficientemente los recursos que generan actividades primarias como la minería y el petróleo.

Como tercer punto Francke propone “Una economía al servicio de las necesidades de la gente porque hoy unos pocos se llenan los bolsillos y la gente no ve mejoras en educación, salud y salarios, por ejemplo”. Lo que plantea es una ‘economía con verdadero rostro humano’ y no un simple slogan como hizo de ésta el ex presidente Alejandro Toledo. Dentro del nuevo modelo los ciudadanos, y no los intereses particulares, deben tener preeminencia. Los sueldos podrían subir en la medida que mejore la productividad y competitividad del país. Francke no habla de elevar el salario mínimo vital, pero sí sería conveniente ajustarlo a la inflación. Toda alza, desde luego, debería ser acordada en el Consejo Nacional del Trabajo, donde participan gremios empresariales y sindicales bajo la mediación del Ejecutivo. Las mejoras que no percibe la población se deben a que el crecimiento del PBI no implica necesariamente el desarrollo. Por eso se necesita mayor participación del Estado en ámbitos que no tiene mayor interés la empresa privada por ser esencialmente egoísta, eso lo sabemos desde Adam Smith hasta la disparatada Ayn Rand.

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[1] La revista Caretas ya lo señaló hace años en un benevolente artículo sobre su actuación en un conflicto: "Con un discurso mucho más claro y directo que el de algunos políticos, intentó convertirse en una suerte de mediador [en el conflicto del Quilish]. Aunque nadie puede negar alguna intencionalidad política de su parte, él llevó las exigencias del campesinado para ser discutidas con las autoridades". ("Hoguera Quilish", 16.9.04).

[2] Alfonso Barrantes Lingán fue alcalde de Lima durante los 80’ y creó el Comité del Vaso de Leche, precursor de los programas sociales vigentes.

viernes, 19 de junio de 2009

La bipolaridad del Gobierno y la derogación de los decretos legislativos

Crisis política en Perú: la bipolaridad del Gobierno y la derogación de los decretos legislativos

Por César Reyna


En pocas semanas el Ejecutivo ha oscilado entre dos extremos: la intolerancia y la conciliación. Esto se debe, indudablemente, a la inestable personalidad del presidente Alan García, quien no conoce de centros o puntos medios sino de absolutos e inflexibilidades. Eso lo sabemos bien los peruanos que lo sufrimos en su gestión anterior pues fuimos testigos de sus arrebatos y necedades. Algunos sostenían que en algún momento debían aflorar los sentimientos encontrados de García, sobre todo después de la fallida de incursión en Panamericana Televisión. Pero hacía falta una crisis interna para derribar los autocontroles que se había impuesto. Gente de su círculo dice que no duerme mucho y toma sedantes para conciliar el sueño. Sean ciertos o no esos rumores, lo concreto es que estamos a merced de un mandatario que reacciona vehementemente cuando le mencionan la palabra ‘crisis’.

El conflicto en la Amazonía lo pinta de cuerpo entero a él y a algunos miembros de su Gabinete como la ministra del Interior Mercedes Cabanillas, quien se dejó avasallar por García para imponer el orden en la selva. La presunta ‘guapeada’ del presidente la convirtió en una criatura irascible cada vez que los periodistas le preguntaban por qué salió mal el operativo de Bagua.

El problema en la selva sólo se ha contenido porque los dirigentes nativos dicen que han pactado una tregua. La paz con ellos depende de los resultados de la Mesa de Diálogo y el cabal cumplimiento de los acuerdos que se logren en dicha instancia. El Gobierno ha dicho que acatara los consensos logrados por las partes para poner paños fríos a la situación. Esto puede verse como una delegación de facultades del Ejecutivo pues compartirá la potestad de dirigir la política interna. Ahora ya no la ejerce de manera exclusiva sino a través de sus delegados, encabezados por el primer ministro Yehude Simon. La cesión de poder no es negativa para el país porque está ajustada a la ley, es decir, al Convenio N° 169 de la OIT. Aunque claro, dicho instrumento dice que las autoridades deben consultar con las comunidades -cuando den leyes o resoluciones administrativas que afecten su modo de vida- y no que las prGopuestas de éstas sean vinculantes para el Estado. Lo obligatorio para el Perú es la consulta previa, pero no las peticiones que provengan de los pueblos indígenas. El Gobierno, de todos modos, ha ido más allá del propio Convenio al reconocerle competencias no establecidas a los nativos.

Esto nos coloca en un nuevo escenario de la vida republicana, y muchos no parecen haber reparado en ello, ya que por primera vez el Gobierno central dialogara en pie de igualdad con el sector más olvidado de la población. El cambio de actitud nos parece positivo porque fomentará la participación democrática de grupos tradicionalmente marginados. Si el clima de discusión y distensión prospera, es posible que en las próximas elecciones los nativos cuenten con representantes en el Parlamento y otras instituciones como los gobiernos regionales y municipales. Así habría una verdadera redistribución del poder y una mejor forma de canalizar las demandas populares. El Congreso, tan vapuleado en los últimos tiempos, ganaría algo de legitimidad pues les asignaría un determinado número de asientos en el hemiciclo.

Esta incipiente democratización no ha nacido de las urnas ni del proceso de regionalización, sino del conflicto entre las provincias del interior y el poderoso centralismo limeño. Los lamentables incidentes de Bagua han propiciado un acercamiento que al inicio fue involuntario por parte del Gobierno. El premier Simon estaba maniatado porque García no lo dejaba negociar libremente con los líderes de Aidesep (Asociación Interétnica de Desarrollo de la Selva Peruana). No fueron las horrendas muertes de policías y nativos las que provocaron el viraje del presidente, sino la inusitada repercusión internacional de la protesta. García jamás calculó que los sucesos trascendieran tanto. Por eso esperó unos días para analizar la reacción de la prensa y algunos organismos internacionales para tomar una decisión al respecto. Él confiaba ciegamente que la matanza de los agentes del orden le restaría legitimidad a la causa indígena pero no fue así. En lugar de disminuir o disiparse; crecieron las muestras de solidaridad y apoyo al movimiento amazónico. En vano fue decretar el toque de queda pues los indígenas no depondrían sus acciones de lucha. Estaban dispuestos a todo, inclusive a morir, hasta que el Gobierno cediera.

La tensión en la selva no podía continuar porque sólo debilitaba a la clase política (y a los pobladores de las ciudades incomunicadas lógicamente, pero eso no le interesaba mucho al Gobierno). Si la crispación se prolongaba demasiado las agencias calificadoras de riesgo y bancos multinacionales rebajarían la calificación del Perú (incrementarían el riesgo país). El bloqueo indeterminado de carreteras y vías fluviales, y el abandono del personal que trabaja en estaciones gasíferas y petroleras hubiera perjudicado la “buena” imagen del país.

Si algo preocupa verdaderamente a García es la percepción de los principales agentes económicos pues gobierna esencialmente para ellos. Más le interesa la aprobación de éstos que los índices de popularidad porque siempre ninguneo al pueblo. Para García Pérez el pueblo no es más que la masa que debe moldear porque no sabe dirigirse. La gente de a pie, según él, no sabe lo que quiere ni lo que le conviene. Son “desconcertadas gentes”, en palabras de Don Nicolás de Piérola. Él solo dialoga directamente con los grandes inversionistas, pero no porque estén a su altura, sino porque los necesita para viabilizar su proyecto político, expresado en los artículos del perro del hortelano. Como el Estado ya no puede hacer empresa ni dar empleo debe pactar nuevamente con los empresarios, –como lo hizo a mediados de los 80-, para dinamizar la economía.

Bajo la inmensa presión de los últimos días García debió retroceder. No había dado un paso semejante desde la frustrada estatización de la banca. Era peligroso mantener vigentes los decretos 1090 y 1064 porque nos hubiera llevado al borde de la ruptura social. Ese escenario parecía inevitable hasta hace un par de semanas pero el Ejecutivo entendió que no podíamos continuar así. La incertidumbre ha derribado administraciones en todos lados, y la suya no iba a ser la excepción. García estaba acorralado y no le quedó otra alternativa avalar la postura concertadora de Yehude Simon; fue lo más sensato dadas las circunstancias actuales. La represión no iba a funcionar en este caso, y menos cuando el Gobierno podía ser acusado de genocidio y otros delitos de lesa humanidad.

Durante el debate de la derogatoria de los decretos casi todas las fuerzas políticas se echaron para atrás menos la derecha cavernaria encarnada por Unidad Nacional, la agrupación que lidera Lourdes Flores. Por lo general la derecha no es buena consejera en tiempos difíciles porque apela a recuperar el orden a como de lugar. Sacar al Ejército a las calles es muy fácil, pero, ¿de ahí quién se hace responsable por las bajas civiles que ocasiona? ¿Estarían dispuestos a asumir la instalación de una nueva Comisión de la Verdad, o ser enjuiciados por delitos de lesa humanidad ahora que la Corte Suprema valida la teoría del autor del dominio del hecho
[1]? Creemos que no.

Para terminar, Yehude Simon será interpelado
[2] la próxima semana al igual que la ministra Cabanillas. Es probable que abandone la PCM (Presidencia del Consejo de Ministros) antes del mensaje presidencial de 28 de julio. La bancada aprista, obligada a retractarse (defendía la validez de los decretos, postura que crispó los ánimos de la población amazónica), no evitó la presentación del jefe del Gabinete en el Congreso. Como Simon no es aprista -si no un colaborador ajeno al partido-, no tenían por qué respaldar su posición de derogar los decretos para enviar una señal de buena fe a los nativos. Los oficialistas nunca aceptaron su liderazgo ya que cuando acudió al Parlamento a presentar el plan de pacificación y desarrollo del VRAE[3] abandonaron abruptamente sus curules. Simon tuvo que enfrentar en solitario los embates de la oposición porque osó atender las demandas de los dirigentes amazónicos. Eso le valió el repudio de los congresistas del Apra, quienes creían que Simon había abierto una ventana para la derogatoria de un conjunto de decretos aprobados para implementar el TLC con Estados Unidos. Los apristas presentían que estaban por perder algo que no les sería muy fácil devolver. Quizá era algo del mismo color de la Amazonía que pretendían vender.


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[1] Esta teoría, desarrollada por la doctrina alemana, sirvió para condenar en primera instancia a Alberto Fujimori por las matanzas de Barrios Altos y La Cantuta y por dos secuestros agravados.

[2] Tendrá que responder por la sangrienta intervención en la ciudad de Bagua (Amazonas), por la toma de Panamericana Televisión y por la parcialización de TV Perú, la televisora estatal que da cabida a personalidades afines al Gobierno.

[3] Valle de los ríos Apurímac y Ene, donde todavía resiste una columna de Sendero Luminoso asociada a los carteles del narcotráfico.